Muchos latinos se frustran con los asesores financieros porque no consideran realistas muchos de los consejos que dan. En los medios y en las consultas personales muchas veces se escucha: "Primero tienes que pagar tus tarjetas de crédito. Luego, debes de ahorrar tanto para la educación de tus hijos y otro tanto para tu jubilación". Este tipo de consejos supone que la persona en búsqueda de ayuda tiene dinero suficiente para hacerlo todo. Muy pero muy pocas personas pueden pagar sus deudas y también manejar los gastos cotidianos y aún así ahorrar para todas las eventualidades de la vida. Al pensar que no pueden hacerlo, se sienten agobiados y desesperados. ¿El resultado? No hacen nada para mejorar su situación.
El consejo que muchas veces es apropiado dar es ser realista. Para la mayoría de latinos NO es posible cumplir con todas las metas financieras que uno tiene porque, por lo general, los latinos suelen tener ingresos más bajos que la población anglosajona del país. Según las últimas cifras disponibles del Census Bureau del gobierno federal, el ingreso medio de una familia latina en los Estados Unidos es de tan solo $38,039 anuales, es decir solo $3,170 mensuales antes de deducir los impuestos sobre los ingresos. Es importante recalcar que éste no es el ingreso por persona sino por familia; todo el hogar tiene que ajustarse a ese presupuesto.
Más preocupante es el hecho de que más del 30% de las familias latinas ganan menos de $25,000 anuales. En los Estados Unidos en el año 2012 no hay nadie — no importa donde vivan — que piense que un ingreso aproximado de $2,000 mensuales es suficiente para vivir. ¿Cómo decirles que tienen que ahorrar para la jubilación si ni siquiera pueden pagar el alquiler?
Es un problema complicado cuya principal solución es obtener mayores ingresos. Estas familias, más que nada, tienen que tomar medidas para incrementar sus ahorros. Pero mientras tanto, ¿qué deben hacer?, ¿cómo tomar buenas decisiones cuando no pueden hacer todo lo que deben?
Primero: acepta la realidad
No sigas mintiéndote a ti mismo. Admite que estás en una situación financiera difícil y reconoce que el dinero no te alcanza para hacer todo lo que quieres. Mientras que no reconozcas esto, nunca vas a poder mejorar tu situación financiera ni tu calidad de vida. Irte de vacaciones cuando no puedes ni pagar tus tarjetas es un ejemplo de cómo no debes actuar.
Segundo: establece un orden de prioridades
No todo en la vida tiene la misma importancia y esto también se aplica a las decisiones financieras. Existe un orden de importancia:
- Lo necesario es más importante que lo deseado — esto suena obvio pero muy pocas personas se preguntan si algo es realmente necesario antes de comprarlo.
- Las necesidades inmediatas son más importantes que las necesidades futuras — no tiene sentido pagar un saldo en tu tarjeta para evitar la bancarrota en el futuro, si a la vez no tienes para pagar el alquiler. Darles de comer a tus hijos y un lugar donde vivir es más importante que el impacto futuro en tu crédito.
- Los gastos inmediatos que pueden prevenir un gasto mayor en el futuro son más importantes que aquellos que solo sirven para saldar un gasto hoy sin tener un impacto en el futuro. El seguro médico es un gasto inmediato que puede prevenir deudas enormes en el futuro. Se trata de una buena inversión.
Con este esquema, ¿estás listo para intentar darle prioridad a tus gastos?

