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Cómo convertirse en millonario antes de cumplir 25 en 10 pasos

Maribel Rodrigo
La otra cara de la moneda

Hacerse millonario es uno de los sueños más extendidos en la sociedad moderna. Basta preguntar a los jóvenes universitarios o ver las campañas publicitarias de distintos sorteos y loterías. La gente sueña con viajes de lujo a destinos exóticos, coches caros, casas, barcos… y mejor si se logra siendo aún joven.

Lo sorprendente es pensar que, mejorando algunos aspectos de nuestra educación, aumentarían en buena medida las posibilidades de convertirnos en jóvenes millonarios. Así al menos lo expone con toda seriedad el emprendedor Daniel Ally, que narra en Business Insider la historia de cómo siendo un veinteañero concibió y persiguió una idea que cambiaría su vida. 

Ally se percató de que la mayor parte de los sistemas educativos no enseñan cosas tan decisivas como aprender a distribuir el tiempo, ganar dinero, tomar decisiones, establecerse metas, construir y afianzas relaciones con otras personas, etc. Después de leer todos los libros que encontró a su alcance sobre este asunto, el protagonista de la historia descubrió 10 secretos de los millonarios, que puso en práctica y que le permitieron entrar en ese selecto club con apenas 24 años.

Hoy es un experto en negocios internacionales hecho a sí mismo. Ha ayudado a cientos de empresarios a consolidar sus marcas y a decenas de autores, a llenar salas de conferencias y vender sus libros. Ahora ha decidido compartir este decálogo, junto a su historia.

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@Liège

Para empezar, Daniel Ally recomienda tener las antenas abiertas o, dicho de otro modo, no perder el interés por seguir aprendiendo a cualquier edad. El segundo paso es estar satisfecho con lo que haces. De hecho, explica que aunque estaba cursando un importante máster, decidió abandonarlo para poner en marcha su sueño: impartir charlas. Un negocio por el que nadie pagaba, todo hay que decirlo.

Las dos lecciones siguientes son: haz lo necesario para seguir tu camino y paga el precio que tengas que pagar. En su caso, realizó viajes de varias horas conduciendo por Estados Unidos para dar discursos por los que apenas recibía remuneración y en ocasiones se encontró con problemas para pagar sus facturas porque los ingresos que percibía no eran suficientes. Pero siguió adelante con su sueño y vendiendo puerta a puerta, en sus ratos libres, el libro donde recogía su descubrimiento y experiencias.

5 y 6: Genera confianza, las oportunidades llegarán. A base de dar conferencias, aumentó la confianza en sí mismo y logró dar charlas largas completas sin necesidad de notas. Aunque seguía trabajando demasiadas horas y ganando poco dinero, después de cientos de charlas, Ally empezaba a ser un conferenciante conocido. Entonces decidió crear su propio negocio: Dignify Designs. Casi por casualidad, una mujer le pidió ayuda para preparar una solicitud de empleo, consiguió el trabajo y, aunque apenas le pagó por su ayuda, contó el caso a sus amigos y empezaron a lloverle los clientes.

7) El algún momento se plantea el dilema entre seguir con tu sueño o dedicarte a hacer empresa y ganar dinero. Para este emprendedor, la respuesta mejor es no elegir, básicamente porque la empresa es un resultado de tu propio éxito personal. La empresa funcionaba porque él estaba detrás.

8 y 9) En algún momento llega el gran salto y, si pones pasión en lo que haces, el dinero llega. Ally empezó a escribir, hablar y asesorar en grandes plataformas. Su proyecto cogió velocidad de crucero y se convirtió en un referente para millones de personas. Disfrutaba con lo que hacía, transmitía pasión y llegaba a los corazones de la gente. 

Y la moraleja: si confías en ti mismo, los demás también lo harán. 

La historia tiene todos los ingredientes para convertirse en una película, pero sobre todo una buena dosis de persistencia. No se pierde nada con probar. Quienes quieran intentarlo, que se armen de valor porque los arranques nunca son sencillos. Y los titiriteros del sistema educativo, que tomen buena nota de la parte que les toca.

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