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Cómo recuperarse del precipicio financiero

Mike Periu
Tu seguro
Adiós orgullo: estás en problemas y debes actuar / Foto: Thinkstock

Millones de familias latinas se encuentran en lo que yo llamo el precipicio financiero. Están a punto de perder la casa; a punto de perder el trabajo; a punto de perder sus ahorros; a punto de declararse en bancarrota; o a punto de perder la esperanza. Cuando uno está en una situación extrema, el estrés que conlleva no nos permite tomar buenas decisiones. Bajo la presión de perderlo todo, es muy fácil dejarse llevar por alguien que no sabe o peor paralizarse por miedo a no tomar una buena decisión. Es aún peor cuando tienes familia que depende de ti y no sabes cómo arreglártelas para que puedan sobrevivir a pesar de tu situación precaria. Entonces, ¿qué puedes hacer?

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Primero que todo tienes que aceptar que no todo está a tu alcance. Ningún ser humano es omnipotente y debes reconocer que parte de tu situación está fuera de tus manos. Si crees que tú solo puedes resolver el problema y no lo logras, te crearás un cargo de consciencia y un estrés enorme que puede perjudicar tu salud física y mental.

Luego, tienes que evaluar la factibilidad del arreglo que deseas. Si no quieres perder tu casa, debes de analizar bien si esta es una buena meta. Muchas familias latinas siguen en el lío de tratar de negociar una modificación en su hipoteca. Después de años de participar en estos programas, quizás sea mejor aceptar de una buena vez que no puedes costear la casa. Quizás le tienes miedo a declararte en bancarrota, pero tal vez esto sea lo correcto al no tener otra salida confiable para arreglar tu situación. En otros casos, la meta es alcanzable; es real y debes de seguir luchando. Pero si no tiene sentido o si te va a perjudicar, entonces debes de abandonar algo que no merece ser rescatado.

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También es importante dejar el orgullo a un lado y pedir ayuda. Los problemas financieros no siempre son la causa de una sola persona. Tampoco es una persona quién se beneficia de tu éxito. No creas que tienes que ocultarle la realidad a tu familia para protegerlos; al contrario, lo mejor para todos es que se resuelva la situación. Quizás para que eso suceda, todos —hasta los hijos adolescentes— tienen que ponerse a trabajar aunque sea a tiempo parcial después de la escuela. Quizás todos deben participar en la búsqueda de una nueva vivienda. O bien, es hora de que todos vendan sus pertenencias no necesarias para recuperar un poco de su valor en efectivo. Si otros parientes dependen de tus remesas, tienes que ser honestos con ellos y darles tiempo para reemplazar la ayuda que les dabas. Cuando te estabilices de nuevo, entonces puedes reiniciar las remesas. Pero tratar de mantener un nivel de gastos que tu condición actual no soporte, te pondrá al borde del precipicio financiero y te hará saltar.

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Por último, debes entender que absolutamente ningún problema financiero es permanente. En los Estados Unidos, uno tiene la oportunidad de comenzar su vida de nuevo múltiples veces. No dejes que la mentalidad de fracaso se apodere de ti; no te veas como “un fracasado” solo porque tuviste un fracaso. Todos pasamos por eso. Lo importante es no seguir martirizándose. Aprende de tus errores y comienza de nuevo.