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El 'nuevo normal' es ahora: cómo adaptar tu negocio para el futuro, concentrándote en el hoy

Fundación Wadhwani
·6  min de lectura

Por Florencia Colunga Gascón, Consulting Operations Manager en Wadhwani Foundation Latam

En más de un artículo referido a La Crisis hemos leído sobre cómo deberemos adaptarnos a un nuevo normal, como si fuera una etapa que comienza cuando la crisis termine. Si bien es cierto que hay etapas en el desarrollo de las crisis (resolver, resistir, regresar, reimaginar y reformar, según McKinsey), también es cierto que hoy día, aún con crisis vigente, las cosas son muy distintas a hace apenas un año y debemos adaptarnos a un mundo en el que, al menos por ahora, la única constante es el cambio.

Es momento de dejar ir el pasado y dirigirnos activamente a las circunstancias conscientes de que esto requerirá de transformar nuestras empresas continuamente para adaptarlas a las nuevas condiciones del mercado.

Para ayudarte a lograrlo, enfócate en las siguientes cinco acciones clave:

1. Reevalúa las necesidades de tus clientes

Imagen: Cytonn Photography vía Unsplash

Lo que antes era importante para tus clientes, puede ya no serlo. Así como tú, tus clientes se encuentran en una constante adaptación al cambio del entorno y, en consecuencia, redefinen su escala de prioridades rápida y constantemente, incluyendo el consumo de productos o servicios.

Independientemente de si tu negocio es B2B o B2C, es importante que evalúes e identifiques si tu oferta actual corresponde a las nuevas prioridades de tus clientes y visualices si puedes satisfacer esa demanda con el menor costo de transformación en tu operación, si debes dirigirte a un nuevo segmento de mercado, o si es necesario apostar por una transformación profunda de tu modelo de negocio.

Comienza por redefinir la situación de tus clientes actuales y muévete hacia la definición del segmento de cliente deseado, ese cliente que en estas condiciones no sólo quiere tu producto o servicio, sino que también puede pagarlo.

De aquí podrías concluir apuntar a diferentes segmentos o crear una línea de negocio light, para aquellos que quieren comprarte, pero no pueden pagarlo.

2. Identifica lo que todavía agrega valor de tu modelo de negocio y no temas actualizar lo que ya no agrega valor

Imagen: DocuSign vía Unsplash

Parte el éxito de un modelo de negocio es el cumplimiento estructurado del mismo por un periodo prolongado, sin embargo, reconocer lo que como modelo de negocio ha perdido vigencia y actualizarlo sin dolor es igual de importante. Entre más pronto identifiques qué parte de tu negocio sí corresponde a las nuevas prioridades de tu mercado y cuáles han quedado obsoletas, más rápido podrás ajustarte a la demanda actual del mercado y alinear la operación.

Utiliza la mayor cantidad de datos predictivos sobre el comportamiento del mercado que te permitan tomar decisiones informadas, minimizando los riesgos o creando planes de contingencia que amortigüen las caídas.

El objetivo será visionar el futuro de tu empresa con escenarios construidos con información centrada en lo que va a pasar; utiliza sólo escenarios con información del pasado correspondiente al comportamiento interno de tu empresa para establecer cómo ha respondido a retos anteriores y define qué necesitarás para solventar las brechas que el nuevo modelo de negocio supondrá.

3. Prepara a tu personal para el cambio

Imagen: Chris Lawton vía Unsplash

Durante las crisis, los periodos de cambio o las convergencias coyunturales, la transparencia en la comunicación es primordial.

No todas las personalidades están preparadas para asumir el vacío de la incertidumbre (y que de ahí unos prefieran ser emprendedores y otros colaboradores) sin embargo, ante las crisis, la solidaridad suele ser un rasgo común en los equipos de trabajo. Reúne a tu personal y comparte la perspectiva de los acontecimientos futuros buenos y no tan buenos, otorgando la confianza de los resultados esperados y la certeza de posibles escenarios construidos con información puntual y veraz. Al final de cuentas lo que tu equipo considerará es que estás en control de la situación y que hay un plan por ejecutar.

Suma a tus equipos a aportar las ideas más relevantes

Para contribuir a la transformación de la organización en pro de los nuevos objetivos establecidos. Te sorprenderá ver sugerencias muy acertadas en el proceso.

4. Analiza tu madurez financiera y no temas pedir ayuda (siempre con un plan)

Imagen: Micheile Henderson vía Unsplash

No es una práctica común entre pequeños empresarios tener un fondo de contingencia del que puedan echar mano ante una crisis, sobre todo cuando están en constante reinversión de sus propias utilidades para crecer. Así que es perfectamente normal que la crisis y la contracción económica de los sectores haya tomado desprevenidos a la mayoría. Si no eres un empresario o empresaria muy motivado por las finanzas, es momento de involucrarse de lleno porque deberás tomar decisiones fuertes, precisas y contundentes para detener fugas financieras, financiar transformaciones de modelo de negocio y hacer ajustes indispensables en la operación. Comienza por detener los “lujos” que no comprometen la calidad de tu producto o servicio y revisa si de las actualizaciones de los puntos anteriores necesitarás financiamiento adicional.

Ahora que algunos proveedores internacionales se han contraído, es un gran momento para voltear a ver a proveedores locales y nacionales que están surgiendo y se posicionan en el mercado con un menor costo (además de que es una gran manera de reactivar la economía local).

Puedes apoyarte de expertos financieros para consolidar buenas estrategias que funcionen por etapas, con accionables claros que te permitan seguir operando austeramente y aún así lograr tus objetivos.

Aprovecha la oportunidad para definir si tienes la disposición de incluir nuevos socios o capital de inversión en tu empresa. Aún así, esto no te libera de la responsabilidad de dominar las finanzas de tu organización, recuerda que no hay dinero que alcance en monedero roto.

5. Monitorea tus resultados

Imagen: You X Ventures vía Unsplash

Lo que puede ser medido, puede ser mejorado. Y mejor aún, mantener mediciones constantes te ayudará a darte cuenta a tiempo si necesitas aplicar acciones extraordinarias, o si de tu Plan A no está funcionando tan bien como creías y es momento de pasar al Plan B (o incluso al Plan C).

Lo ideal es definir entre dos y tres indicadores clave por cada siguiente bloque: finanzas, ventas y operaciones, fuerza laboral, cadena de valor.

Sí hay indicadores recomendados, sin embargo, te invitamos a que selecciones aquellos que sean más relevantes para tu modelo de negocio; de esta manera podrás tener una vista clara y rápida de lo que está sucediendo en tiempo real en tu operación. Una forma genial de asegurarte que no te estás abrumando en indicadores, es que el reporte de estos debe caber en una sola página.

Una vez hayas establecido qué indicadores medirás y con qué frecuencia los medirás, establece el parámetro que te ayudará a entender “qué tan bien lo estás haciendo”. Para aquellos indicadores en los que no vayas tan bien, habrá que definir acciones concretas para corregir la situación; recuerda definir qué se va a hacer para corregirlo, cómo se hará, quién será el responsable, cuándo se ejecutará y si se necesitan recursos adicionales.

Recuerda aplicar estos accionables de manera periódica para ajustar cada vez mejor la respuesta de tu organización al cambio.