U.S. markets open in 2 hours 31 minutes

Los 3 grandes proyectos con los que AMLO quiere pasar a la historia

Sergio Casteñeda Montiel

A lo largo de la historia, los presidentes de México han buscado dejar un legado, que sus gobiernos trasciendan con el tiempo, ya sea a través de reformas constitucionales, expropiaciones, acuerdos comerciales, programas sociales o grandes obras de infraestructura, pero muy pocos lo han logrado. Uno de ellos fue el general Lázaro Cárdenas del Río, en cuya administración (1934-1940) se llevó a cabo la reforma agraria, la nacionalización de la industria petrolera y de la red ferroviaria, se amplió la red de carreteras y se crearon el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y el instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Otro presidente que gozó de gran popularidad y que sigue siendo recordado por la llamada generación baby-boomers fue Adolfo López Mateos, ya que durante su gobierno (1958-1964) se nacionalizó la industria eléctrica, se modernizaron aeropuertos, redes telefónicas y de comunicaciones, se construyó el ferrocarril Chihuahua-Pacífico, que conectó el norte del país con la costa del Pacífico; y se crearon el ISSSTE, el Museo Nacional de Antropología y la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (Conaliteg).

Sin embargo, la mayoría de nuestros mandatarios son recordados por las crisis económicas, el bajo crecimiento económico, el despilfarro de recursos, el abuso de poder, la represión, la violencia y la corrupción en todos los ordenes de gobierno.

El presidente Andrés Manuel López Obrador busca emular a Cárdenas y López Mateos; que su gobierno conlleve un cambio profundo para el país. Para lograrlo, cuenta con 30 proyectos y programas prioritarios, diseñados para apoyar a los más necesitados y reactivar la economía nacional, bajo el lema: “Por el bien de todos, primero los pobres”.

De todos ellos, destacan tres grandes proyectos:

Santa Lucía-AICM-Toluca: Lo mismo, pero más barato

El nuevo Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles es uno de los proyectos más controvertidos del Gobierno de López Obrador, ya que vino a sustituir el proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), en Texcoco. Fuente de la imagen: Alto Nivel.

Ubicado en la Base Aérea Militar de Santa Lucía, en Zumpango, Estado de México, el nuevo Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, uno de los proyectos más controvertidos de esta administración, ya que vino a sustituir el proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), en Texcoco, iniciado en 2014 y cancelado en 2018 por temas de corrupción y medioambientales en la administración del ex presidente Enrique Peña Nieto; busca resolver, junto con las remodelaciones del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y el Aeropuerto Internacional de Toluca, el problema de la saturación en la Zona Metropolitana.

El proyecto de Santa Lucía se basa en un concepto sencillo, austero en su diseño, con el fin de adaptarse al plan de austeridad del gobierno; pero eficiente, funcional, sustentable, fácil de construir, urbano, flexible, inclusivo, seguro y emblemático. En un principio se estimaba que su costo sería de poco más de 70,000 millones de pesos (mdp), pero este fue ajustado por la Sedena, encargada del proyecto, superando los 90,000 mdp, cantidad a la que habrá que sumar 100,000 mdp para pagar las pérdidas por la cancelación de los contratos del NAIM, proyecto que tendría un costo de 600,000 mdp: 500,000 mdp para las pistas y 100,000 mdp para la demolición del actual aeropuerto y la base militar de Santa Lucía.

Por su parte, el proyecto para remodelar y ampliar el AICM tendrá un costo de 6,428 mdp e incluye la construcción de un nuevo edificio terminal con acceso directo desde la vialidad, así como en conexión con la actual Terminal 2. Contará con un estacionamiento vehicular y se usarán las 30 hectáreas de lo que fue el Hangar Presidencial. El proyecto beneficiará a más de 50 millones de pasajeros anualmente, así como a los trabajadores del aeropuerto. Se estima que estará listo en 2021.

En cuanto al proyecto para reposicionar y expandir el Aeropuerto Internacional de Toluca, este considera el regreso de aerolíneas mexicanas, retomar el transporte terrestre desde diversas zonas de la Ciudad de México, como Santa Fe y Observatorio; y la ampliación del edificio terminal y la posibilidad de un segundo inmueble. En un principio, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) estimó una inversión de entre 1,000 y 2,000 mdp para este proyecto, pero se prevé que sea mayor, toda vez que en noviembre pasado López Obrador confirmó que se adquirió el 49% de las acciones de Aleática (antes OHL México), empresa encargada del Aeropuerto Internacional de Toluca, para tener el control total del aeropuerto mexiquense.

Con estas acciones, el gobierno espera que el AICM pueda movilizar alrededor de 50 millones de pasajeros al año, Toluca 10 millones y Santa Lucía entre 15 y 20 millones.

Pero la última palabra la tendrán las aerolíneas y los usarios. Por lo pronto Aeroméxico, Copa Airlines, Avianca y LATAM Airlines han dicho que por su modelo de negocio necesitan operar en un solo aeropuerto y que no hace sentido operar en dos tan próximos, por lo que descartaron mudar parte de sus operaciones al nuevo aeropuerto. El tiempo dirá quién tiene la razón.

“Las observaciones que han hecho aerolíneas nacionales e internacionales, así como organizaciones como IATA, OACI y Colegio de Pilotos y de Aviadores en el sentido de la viabilidad de tener tres aeropuertos funcionando al mismo tiempo, ponen en riesgo el proyecto del gobierno, que ha tratado de demostrar que sí es viable, que sí es sostenible y que se va a poder manejar”, comenta José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC).

Otro gran problema que enfrenta este proyecto, añade, son todas las obras asociadas que se van a tener que generar, sobre todo de comunicación, de transportación entre el AICM y el nuevo aeropuerto. “Son obras que tienen que llevarse a cabo al mismo tiempo para que el proyecto realmente sea funcional, y no está pasando”.

2. Refinerías para la soberanía energética

Otro de los proyectos clave de esta administración para lograr la soberanía energética de México es, sin duda, la nueva Refinería en Dos Bocas, Tabasco, y la rehabilitación de las seis refinerías que conforman hoy el Sistema Nacional de Refinación: Salamanca, Minatitlán, Madero, Cadereyta, Salina Cruz y Tula, cuya capacidad de procesamiento en diciembre de 2018 era de 507,000 barriles por día, lo que representaba el 32% de su capacidad total.

Artículos relacionados:

Una de las grandes ambiciones de AMLO es que México produzca y se abastezca de su propio combustible. Foto: Adobe Stock via Alto Nivel.

El objetivo de estos proyectos es lograr, en el mediano plazo, la autosuficiencia en la producción de gasolinas y diésel, y reducir su costo. Actualmente, nuestro país importa casi el 80% de los combustibles que consume.

El proyecto de la nueva Refinería de Dos Bocas, que producirá 170,000 barriles de gasolina, arrancó el pasado 2 de junio y corre a cargo de la Secretaría de Energía (Sener) y Petróleos Mexicanos (Pemex). Tendrá un costo de 160,000 mdp y será concluida en 2022.

Sobre la rehabilitación de las refinerías, esta llevaba un avance del 60% hasta el mes de diciembre pasado. Por refinería, Cadereyta tiene un avance del 48%; Madero 72%; Minatitlán 52%; Salamanca 70%; Salina Cruz 72% y Tula 37%, de acuerdo con la Secretaria de Energía, Rocío Nahle García.

Pemex está invirtiendo 12,500 mdp para la procura, compra de refaccionamiento y equipo, mismo que se ha realizado por administración directa. Gracias a estas acciones, la capacidad de refinamiento alcanzó 814,000 barriles por día en septiembre del año pasado, un incremento de 52% en comparación con diciembre de 2018.

“Rehabilitar las refinerías para aumentar la producción de combustibles y detener y revertir la caída de producción de petróleo a corto y mediano plazo es positivo, porque si bien el mundo va hacia energías limpias, lo que también es un hecho es que en los próximos 20 años se va a seguir dependiendo de las energías fósiles”, explica José Luis de la Cruz Gallegos, del IDIC.

El directivo reconoce que los proyectos energéticos del gobierno son necesarios y es correcto recuperar capacidad productiva, pero también lo es vincular estos proyectos con el sector productivo nacional.

3. Tren Maya, el proyecto del sexenio

Si bien la nueva Refinería de Dos Bocas y el nuevo Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles son claves para la nueva administración, el Tren Maya es, sin duda, el principal proyecto de infraestructura del sexenio de López Obrador y el que más tiempo va a demandar para su construcción, pues se construirán aproximadamente 1,525 kilómetros de vías férreas que atravesarán los estados de Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.

Artículos relacionados:

El Tren Maya es, sin duda, el principal proyecto de infraestructura del sexenio de López Obrador. Foto: Adobe Stock

El proyecto, que se pretende terminar en 2023 o 2024, tiene como objetivo ofrecer servicios de transporte de pasajeros, turistas y carga, lo que ayudará a liberar el aforo vehicular en las carreteras. Las 16 estaciones conectarán a las comunidades para crear polos de desarrollo, lo que generará comercio, turismo sustentable y bienestar. El 95% de la ruta pasará por infraestructura ya existente (derecho de vía): vías de ferrocarril, carreteras y líneas eléctricas.

Tan importante es que el gobierno decidió que la obra, que tendrá un costo de 139,000 mdp, se pagará con recursos públicos y no bajo el esquema de Asociación Público Privada (APP), como habían dicho López Obrador y el director general de Fonatur, Rogelio Jiménez Pons, en febrero pasado. Se suponía que el 90% de los recursos provendrían de la iniciativa privada y 10% del gobierno, pero el presidente no quiere dejar deuda de largo plazo.

“Afortunadamente, ya comenzamos con las licitaciones y yo espero que en este primer trimestre (enero-marzo) se otorguen ya los contratos para cinco de los siete tramos. Estamos hablando de alrededor de 1,000 km: Palenque, Escárcega, Escárcega-Campeche, Campeche, Mérida, Valladolid, Tulum y Cancún; van a quedar pendientes dos tramos, pero para licitarse este mismo año: Tulum, Calakmul y Calakmul-Escárcega. Ya tenemos el dinero para la licitación de estos cinco tramos: disponemos de 35,000 mdp para iniciar. Entonces, todo esto es con el propósito de que no se nos pase el tiempo”, informó López Obrador el pasado 14 de enero, en conferencia de prensa.

José Luis de la Cruz Gallegos, del IDIC, cree que el Tren Maya es uno de los proyectos que más incertidumbre genera, porque se confía que esta obra de infraestructura va a poder generar un desarrollo turístico y agroindustrial en el sureste. “Se está sobredimensionando el alcance que puede tener esa obra, sobre todo porque la sola construcción de la misma va a ser un reto importante. Me parece que en el corto plazo los efectos del Tren Maya probablemente no sean relevantes, tan fuertes, como se han estimado”.