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Cuando republicanos y demócratas rechazan el capitalismo

¿Qué preferirías, autoritarismo económico o autoritarismo socialista?

Esto podría parecer un experimento mental Econ 101, pero en realidad, es la elección que los dos mayores partidos políticos de la nación estadounidense ofrecen a los votantes. Si usted creía que la principal diferencia entre republicanos y demócratas era la forma de distribuir las migajas del capitalismo de libre mercado, siento decirle que se ha quedado anclado en los años 90 del siglo pasado. Estos dos partidos ahora van dando tumbos hacia un anticapitalismo estatista y principalmente se diferencian en su concepción de cómo el gobierno debería controlar la economía.

El presidente Donald Trump mira al candidato republicano al Senado, Matt Rosendale, mientras este último levanta su dedo pulgar durante un mitin celebrado el jueves 5 de julio de 2018 en el Four Seasons Arena del Montana ExpoPark situado en Great Falls, Montana, en apoyo al representante republicano por Montana Greg Gianforte y al mismo Rosendale (AP Photo / Carolyn Kaster).

En estos momentos, el Partido Republicano está postrado ante el presidente Trump, una persona que viene del mundo de los negocios pero que actúa más como un tirano que premia a sus amigos y castiga a sus enemigos. Por supuesto, los recortes de impuestos han incrementado las ganancias, pero también han debilitado la infraestructura fiscal que mantiene girando la rueda del capitalismo. Cuando llegue la próxima recesión y la economía necesite ayuda, probablemente Washington haga menos de lo que hizo en el pasado, logrando seguramente que la recesión se prolongue y profundice.

La lista de enemigos

Mientras tanto, Trump está siendo bastante hostil con las empresas que no superan la prueba de lealtad, incluso cuando esas empresas están tomando decisiones comerciales inteligentes. Su último blanco es el fabricante de motocicletas Harley-Davidson: ha animado a los motociclistas a boicotearlo porque Harley está trasladando fuera del país su producción destinada a exportación. Harley lo hace para evitar la guerra arancelaria que Trump ha iniciado contra Europa, pero en lugar de arreglar esta mala política forzando así a Harley a tomar una decisión inteligente, Trump está causando más daño. Si trabajas para Harley y la caída de las ventas te cuesta tu trabajo, dale las gracias a Trump por ello.

Harley se suma a Amazon, Boeing, General Motors, Toyota, varios fabricantes de medicamentos y un grupo de empresas de medios de comunicación en la lista de enemigos de Trump. Y su Departamento de Justicia está intentando revertir a la desesperada la fusión de T&T-Time Warner a pesar de que un juez federal ha dado su visto bueno y de que la mayoría de expertos en leyes antimonopolio dicen que no causará ningún perjuicio al consumidor. El brazo del Estado no aguantará mucho más.

Trump tiene amigos en las industrias del acero y el aluminio, por lo que ha impuesto aranceles para que puedan subir los precios, pero penaliza a todas aquellas empresas y consumidores que ahora tienen que pagar más por estos metales. También castiga a los agricultores y a otros exportadores estadounidenses, que pierden acceso a los mercados extranjeros debido a los aranceles impuestos en represalia por Europa y al menos otros ocho países. Algunos republicanos se quejan, pero nadie hace nada, por lo que a la práctica están respaldando al Ministerio de Intromisiones de Trump.

Trump tiene suerte de que la economía está relativamente fuerte, lo cual enmascara, por ahora, el desdén de los mercados por sus tergiversaciones proteccionistas. Aunque no está haciendo lo que podría hacer para que sea más fuerte. La economía necesita más trabajadores y Estados Unidos en su conjunto necesita un crecimiento poblacional más rápido para mantener su nivel de calidad de vida. La mejor forma de impulsar el crecimiento de la fuerza de trabajo y de aumentar el número de personas que financian a futuro la seguridad social y el Medicare es la inmigración legal. Trump, por supuesto, está restringiendo la inmigración, para apaciguar a un pequeño grupo de votantes antiinmigración que él considera cruciales para su éxito político. Quizás cuando Medicare empiece a quedarse sin dinero en 2026, ahí podamos pedir a esos inmigrantes que paguen más.

¿Dónde están los demócratas de centro?

Hace no tanto tiempo, había demócratas de centro que podrían haber ofrecido un antídoto bien recibido para remediar esta mano dura trumpublicana. Gente de Wall Street como Robert Rubin mantuvieron el Tesoro con unos cimientos sólidos durante la administración Clinton, con cuatro años consecutivos de superávit presupuestario federal durante el segundo mandato de Clinton. Con Clinton llegó incluso a desregularse el sector bancario ‒para bien o para mal‒ en 1999. Las políticas pragmáticas de Clinton en lo económico le dieron cobertura para perseguir objetivos sociales de corte más liberal.

Pero ahora parece que los demócratas de centro son tan escasos como los republicanos de principios. Una nueva encuesta de Gallup muestra que el 57% de los demócratas tiene una opinión positiva del socialismo, mientras que solo un 47% la tiene del capitalismo. Miren, lo entiendo, el mensaje que se desprende de esto es que muchas personas no sienten que estén prosperando dentro de la economía estadounidense. Y no les importaría probar algo distinto. Hay algo de cierto en eso, y la creciente desigualdad de ingresos es un problema legítimo, pero el socialismo sería una forma excelente de reducir aún más la calidad de vida, y de hacerlo a toda prisa. A casi nadie que haya probado el socialismo le ha gustado.

Puede haber un problema de definición en esto. Los partidarios de un socialismo estilo Bernie Sanders que prefieren un poco más de igualdad, un mejor sistema de salud y una buena educación, un poco más de ayuda a la gente más desfavorecida, en lugar del socialismo totalitario de los libros de texto. Sin embargo, debemos tener en cuenta que Alexandria Ocasio-Cortez, la célebre mujer latina de 28 años que venció inesperadamente a un demócrata de la vieja guardia en las primarias de Nueva York y que probablemente irá al Congreso, pertenece a Socialistas Democráticos de América, organización política que aboga por el control gubernamental de las industrias clave. Imagine que su banco, supermercado, estación de servicio o consultorio médico operaran con la eficiencia y el entusiasmo del servicio de correos.

De acuerdo a Associated Press, este año al menos 42 socialistas se postulan a cargos públicos, y la popularidad de esta forma particular de opresión parece escorar al Partido Demócrata hacia la izquierda. El plan “Medicare para todos” de Bernie Sanders, que una vez fue una fantasía que vivía en soledad, ahora cuenta con el respaldo de la corriente principal de los demócratas en el Congreso y será un popular eslogan en las próximas elecciones de mitad de mandato. Resultaría tan caro que para pagarlo tendrían que duplicarse o triplicarse los impuestos sobre los ingresos y las empresas, pero los demócratas parecen pensar que cuanto más extremista se vuelva Trump, más deben serlo también ellos.

¿Dónde están los demócratas pragmáticos que entienden que un capitalismo regulado correctamente es lo que genera mayores provechos económicos? En lo que se refiere a los votantes, parecen haber abandonado a ambos partidos políticos. Solo un 26 % de estadounidenses se identifica a sí mismo como republicanos, mientras que solo un 30% dice ser demócratas. El mayor bloque de votantes son los independientes, con un 41%. Los políticos rara vez se presentan como independientes, porque necesitan la estructura de campaña que ofrece un partido, pero necesitan votos de independientes, especialmente en un año en que está en juego el control del Congreso. Los votantes deberían hablar más alto a favor de la sensatez.

Video: ¿Rechazan republicanos y demócratas el capitalismo? (en inglés)

Rick Newman