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Análisis de ‘Kingdom Hearts’: nostálgico y mágico

Diego Arguello
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¿Alguna vez se preguntaron cómo se sentiría tomar un papel protagónico en una de tus películas de Disney favoritas? ¿O tal vez, poder tener la habilidad de llamar al Genio de Aladino durante batallas desafiantes ? Kingdom Hearts tiene la respuesta a estas preguntas, situándose en un recorrido que sigue al encantador Sora, quien termina involucrado en universos clásicos de Disney. ¿El resultado? Una aventura a través de nostalgia que se mantiene hoy día.

Una aventura en todo el sentido de la palabra

Después de casi 15 años desde que fue lanzado Kingdom Hearts II, Square Enix finalmente lanzó Kingdom Hearts, trayendo el final de la franquicia tan esperada para un legado plagado de spin-offs y títulos con nomenclatura un poco confusa. Si tú quieres encontrarle el sentido a tantos videojuegos a través de los años, es importante tener en cuenta que cada entrega juega su papel en la historia. En mi caso, decidí comenzar mi camino desde donde todo empezó.

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En vez de jugar Final Remix, una versión localizada del videojuego japonés mas reciente, opté por la version original de PS2 de Kingdom Hearts. Para ser un título que fue lanzado en 2002 – exactamente dos generaciones de consolas antes que la actual – me sorprendió notar lo fluido que es el movimiento y el combate. Kingdom Hearts puede ser un RPG japonés puro y duro, pero desde los primeros minutos, el enfoque en la acción es más que evidente. Uno puede darse cuenta lo bien que se mantiene en la actualidad por lo pulido que se encuentra el gameplay para aquella época.

La experiencia comienza con un tutorial donde debes elegir entre tres armas, dejando atrás una de las dos restantes como segundo paso. Elegí un escudo de color negro que llevaba el emblema de Mickey Mouse encima. En los siguientes instantes, tuve que responder algunas preguntas sobre mis metas en la vida y mi mayor miedo. Estas decisiones tuvieron su peso a lo largo de la historia, determinando las habilidades que desbloquearía primero y qué tan rápido o lento Sora aumentaría su nivel.

El escudo de Mickey Mouse que elegí durante el tutorial fue tan solo una de los primeras de las tantas referencias a Disney que hay en el juego. Los escenarios en los que se lleva a cabo el tutorial están presentes en murales gigantes de Blancanieves y Cenicienta, y en menos de dos horas, Donald y Goofy ya formaban parte de mi grupo.

Desde Halloweentown de The Nightmare Before Christmas Deep Jungle de TarzánKingdom Hearts presenta un conflicto que va más allá del hogar de Sora, rompiendo el balance y barreras a otros mundos. Mientras que el protagonista y sus compañeros de Disney son los intrusos, las caras familiares que inhabitan estos mundos mágicos no podrían haberme hecho sentir más en casa.

Es mucho para digerir

La historia de Kingdom Hearts es bastante larga, y puede tomarte unas 25 horas completarla si solo te enfocas en la misión principal. Y, honestamente, es abrumadora, incluso para ser la primera entrega de la franquicia. No llega a ser el gigante desorden de saltos temporales y mundos del que los fanáticos siempre hablan, pero es mucho para digerir.

Para resumir rápidamente de qué va la historia de Kingdom Hearts – la humanidad está condenada debido a la codicia que tuvieron para obtener el poder de la luz. La oscuridad ha comenzado a hacerse presente, causando la destrucción de mundos. Sora es el maestro de las Keyblades y la única persona capaz de sellar la oscuridad, para prevenir que destruya todo a su paso. Así que es el encargado de visitar cada uno de los planetas de Disney para ayudar a los personajes a luchar tanto contra la oscuridad, como con los villanos propios de cada historia.

Liderados por la villana Maléfica de La Cenicienta, los antagonistas unen sus fuerzas para intentar capturar a todas las princesas en estos mundos. El Rey Mickey también se embarca en esta misión, pero siempre se encuentra un paso adelante, y no es hasta en los últimos momentos que logramos verlo en persona. Cloud de Final Fantasy se encuentra en el juego también, presentado como un luchador en el coliseo de Hércules. Pero no estoy seguro por qué.

Tanto Donald como Goofy son encomendados por el Rey Mickey para ayudar a Sora, tomando los roles de healer y tank en la misión, respectivamente. Ambos suben de nivel, aprenden nuevas habilidades, y pueden ser personalizados con nuevo equipo, items, e incluso habilidades para adaptarse mejor a tus necesidades en combate.

Son una compañía agradable de tener, incluso si Donald no es el mejor curando. Al menos no hasta las últimas etapas de la historia. No puedo recordar todas las veces en las que pedí ayuda cuando mi salud estaba baja, solo para ser respondido con el silencio de mi habitación y la pantalla de “game over”, llevándome de regreso al checkpoint más reciente.

Los jefes son entretenidos y dan buena pelea

El combate en Kingdom Hearts es veloz y lleno de acción. Comienza bastante simple, ofreciendo tan solo un ataque cuerpo a cuerpo, un puñado de hechizos, y la habilidad para saltar. Pasa algunas horas jugando, y pronto serás capaz de esquivar, bloquear, contraatacar, y realizar todo tipo de hechicería. La magia es aprendida y mejorada principalmente como una recompensa luego de ciertas peleas, mientras que items como las pociones y materiales utilizados para crafting aparecen luego de acabar con un enemigo o abriendo cofres en el mundo.

Los enemigos – o “Heartless” como son llamados en Kingdom Hearts – vienen en todo tipo de formas y tamaños, adaptándose al mundo en el que te encuentres de visita. Estuve impresionado por el diseño de estos enemigos, especialmente los Heartless gigantezcos que lucharán contra ti como jefes. Dan una buena pelea, y se destacan con distintos puntos débiles que los hacen tanto desafiantes como entretenidos.

Las luchas contra villanos de Disney son particularmente versátiles, trayendo sus propios trucos al juego. En el mundo de La Sirenita, la bruja del oceano Úrsula, atormenta a la princesa de Disney, Ariel. Inevitablemente nos topamos con ella, luchando contra una versión gigante del personaje que ataca con hechizos acuáticos y un hambre que busca saciar intentando devorarte. La pelea contra Oogie Boogie (de El Extraño Mundo de Jack) te encasilla en una ruleta de casino, haciendo aparecer varias trampas y enemigos en base a tiradas de dados. Es tan difícil como suena, pero se convirtió en mi enfrentamiento personal favorito durante mi tiempo en Kingdom Hearts.

Un apartado del que no tardé mucho en aburrirme fue la nave Gummi. Se trata de un transporte utilizado por Sora y compañía para viajar a través de mundos, disparando otras naves en forma de bloques y esquivando obstáculos, aunque luego desbloqueas un viaje rápido que hace todo más directo. Aprender a usar el editor de la nave Gummi es algo que no estaba dispuesto a hacer. Mientras que todo el “loot” que obtengamos en estos viajes puede ser utilizado para mejorar y personalizar nuestra nave, encontré que la nave Gummi no agregó nada que complementara o mejorara mi experiencia. De hecho, se sintió innecesaria.

Progresar en Kingdom Hearts es bastante lineal, pero sigue la norma de los RPGs de su época. El proceso es simple: conoces a los personajes dentro de un mundo, provees ayuda, y luego utilizas la Keyblade de Sora para sellar la puerta. Y así se repite. Esto continúa hasta que alcanzas los últimos niveles en Kingdom Hearts, donde las cosas empiezan a ponerse algo raras.

Los villanos de Disney traen los mejores desafíos

Un nuevo y antiguo enemigo llega a la historia con su propio mundo para la batalla final. Esto te lleva a transitar un espacio vacío, rodeado de portales que activan peleas con nuevos enemigos, e incluso te llevan de regreso a algunos mundos de Disney para una última pelea. Se siente algo forzado, sí, pero no me detuvo. Honestamente, el final inesperado de Kingdom Hearts no hizo más que dejarme con ganas de jugar, tan solo para ver cómo continúa la historia de Sora.

Hay mucho para disfrutar en Kingdom Hearts, más alla de lo innecesario de la nave Gummi y la historia cambiante. Incluso siendo un desconocido en la mayoria de los mundos que visitas, la calidez de los personajes hacen fácil sentirse conectado a sus hogares e historias. Mientras aprendes más sobre sus conflictos, más te sentirás inclinado a ayudarlos, y la satisfaccion que se obtiene solamente de eso ya es inmensamente gratificante.

El combate de acción y la versatilidad de los jefes son elementos tan pulidos que se mantienen impresionantes incluso hoy en día. Los villanos de Disney en particular traen los mejores desafíos a la mesa, haciendo hincapié en conflictos que no tardarás en reconocer de las películas. No hay dudas de que los fans de Disney sentirán una inmensa sensación de nostalgia, pisando mundos que se sienten familiares e interactuando con personajes o villanos que los habitan, incluso si es tan solo por períodos breves.

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Sora se merece un reconocimiento particular por ser un personaje encantador con quien es fácil encariñarse. Te reirás e incluso llorarás con él, pero su alegría y tristeza son siempre tangibles, como así también lo son las amistades que crea con Donald y Goofy.

Ahora, comprendo por qué los fans están emocionados por Kingdom Hearts 3. Se trata de algo mágico, como la sensación que te genera encontrar y ver un VHS olvidado de una película de Disney que amabas cuando eras pequeño. Tal vez sea la nostalgia hablando, pero estoy ansioso por ver todo lo que la franquicia tiene para ofrecer, incluso si tiene que llevarme un buen tiempo llegar a ello.