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Argentina-Polonia, y Messi y Lewandowski frente a frente: el primer cruce caliente entre dos auténticos cracks

Robert Lewandowski y Lionel Messi, más allá de premios y galas
Robert Lewandowski y Lionel Messi, más allá de premios y galas - Créditos: @Twitter

Todo es relativo. ¿Cuánto vale Lionel Messi? Difícil de calcular. Según las páginas especializadas en la materia, si una entidad quisiera adquirirlo ahora mismo, unos 50 millones de euros, a los 35 años, en la etapa final de su maravillosa carrera. Juega en PSG, aunque no se sabe por cuánto tiempo más. Y en la selección, desde ya: un símbolo que trasciende todos los tiempos. Lleva la 10 de la Argentina; un penal contra Arabia Saudita, en el misterioso 1-2 y un gol de salón frente a México, en el imprescindible 2-0.

Sin contar a Karim Benezema, lesionado (entre todos los lesionados de Francia, el mejor del Mundial con ráfagas impactantes), Robert Lewandowski es, probablemente, el mejor número 9 mundial. Vale 45 millones (¿solo cinco menos que el crack rosarino, que para muchos especialistas, es el mejor de todos los tiempos?) y juega en Barcelona, un gigante. De algún modo, cuando a Leo le abrieron la puerta de salida, el polaco -nacido en Varsovia, de 34 años, y que sufrió cierta impaciencia de los fanáticos locales, igual que Leo en nuestro país- es su reemplazante... natural. Un número 9 de salón, pero que no tiene una relación directa con el crack universal, de 1,70 metros.

Un antiguo Bayern Munich-Barcelona, con Messi y Lewandowski (con una máscara), algo más atrás, en 2015
Un antiguo Bayern Munich-Barcelona, con Messi y Lewandowski (con una máscara), algo más atrás, en 2015 - Créditos: @ullstein bild

El polaco mide 15 centímetros más y falló el penal que Leo convirtió en la primera fecha, en el 0-0 con México. En el segundo encuentro, aprovechó un descuido de la defensa árabe, marcó su primer tanto en un Mundial y, al rato, de taco, casi sella otro. ¿Se quieren, se respetan, se... odian? Representan, eso sí, el cruce entre cracks saliente en lo que va de Qatar 2022, en el decisivo Argentina-Polonia, previsto para este miércoles, a las 16, por el cambiante Grupo C.

Celebridades, capitanes, egos. ¿Un premio puede haberlo cambiado todo? Una gala, en noviembre de 2021, determinó el séptimo Balón de Oro para Leo (sorpresivo para muchos), que se impuso en la votación que entrega el trofeo que entrega France Football, con 613 puntos sobre 580 del, por entonces, atacante del Bayern Münich.

“Es un honor estar aquí contigo, has batido récords y también mereces ganar el Balón de Oro. Todo el mundo estuvo de acuerdo que el año pasado fuiste el ganador. No se pudo hacer por el tema de la pandemia, pero creo que mereces tener este trofeo en tu casa”, fueron las palabras de Messi a Lewandowski al recibir la distinción.

Sin embargo, el polaco interpretó que Messi no fue sincero y contraatacó: “Me gustaría que su declaración fuera honesta, no palabras vacías”. Y fue más allá: “Hubo tristeza, no tengo nada que esconder. No puedo decir que esté satisfecho sino todo lo contrario. Me siento insatisfecho. Estar tan cerca, competir con Lionel Messi… por supuesto que respeto cómo juega y lo que ha conseguido. El mero hecho de que pude competir con él me muestra el nivel que pude alcanzar. Pero, de hecho, me sentí triste.”

Lionel Messi y Robert Lewandowski, frente a frente, en la cancha y en las galas
Lionel Messi y Robert Lewandowski, frente a frente, en la cancha y en las galas - Créditos: @Captura

En la antesala de la Finalísima contra Italia, Leo conversó con TyC Sports. Y dijo: “Cada uno puede expresarse y decir lo que quiere. No comparto lo que él dijo pero tampoco le di tanta importancia. Ya está, quedó ahí y que diga lo que quiera. No me interesa. Las palabras que yo dije en su momento fueron de corazón porque lo sentía así realmente: que se merecía el Balón de Oro, porque me parecía que el año anterior había sido el mejor. Pero el año en que lo gané yo, no fue el mejor”.

Cristiano Ronaldo, Neymar, Erling Haaland, Kylian Mbappé y tantos otros. Entre ellos, el Gran Robert. Si Messi tuvo una vida en Barcelona, el polaco pasó ocho temporadas en Bayern Münich, en donde lo ganó todo, luego de cuatro años en Borussia Dortmund. Cuando le consultaban, se inclinaba por Cristiano, en esa compulsa histórica que ya no tiene ningún sentido. Meses atrás, cambió de parecer: aseguró que Leo es “una Ferrari histórica”. De esas que causan asombro. Un “¡Wow!”, exclamó, luego de la respuesta.

Leo registra la estadística de 778 goles en 998 partidos, sumadas sus presentaciones en Barcelona, Paris Saint Germain y la Selección. Un promedio de anotación de 0,79 tantos por juego, al que Lewandowski se le acerca con 0,72 (604 en 831 encuentros) a lo largo de su trayectoria en Znicz Pruszkow, Lech Poznan, Borussia Dortmund, Bayern, Barcelona y el seleccionado polaco. Según cita la agencia Télam, Messi, ganador de 41 títulos, fue seis veces propietario de la Bota de Oro en Europa, un premio que se asigna al mayor goleador de las principales ligas de ese continente y que el polaco le arrebató en las últimas dos temporadas.

El argentino la consiguió en la campaña 2009/10 (34 goles), 2011/12 (50), 2012/13 (46), 2016/17 (37), 2017/18 (34) y 2018/19 (36), siempre como futbolista de Barcelona; mientras que el centrodelantero polaco se la adjudicó en 2020/21 (41) y 2021/2022 (35) durante su etapa en Bayern. En esas dos temporadas, Lewandowski fue reconocido por la FIFA como el mejor futbolista del mundo mediante la entrega del premio The Best, creado desde el final de la alianza con la revista France Football, que entrega el Balón de Oro.

Una naciente polémica creada por un cronista argentino en Qatar, reabrió el debate... a medias. “¿Por qué no?”, ¿por qué no le daría la mano? Está todo bien con Messi, nunca tuve nada contra él. Quizás hayan visto en Instagram decir a alguien cosas de Messi que yo no dije”. Y sonreía.

El partido de este miércoles será el cuarto enfrentamiento entre ambos, el primero a nivel de selecciones. En la temporada 2014/15, disputaron un cruce de semifinales en la Liga de Campeones, que registró un triunfo para cada uno pero con la clasificación a favor de Leo. Un 3-0 catalán, un 3-2 bávaro resultó la serie. Cinco años después, Lewandowski volvió a ganarle con Bayern Münich en los cuartos de final de la misma competencia con un histórico 8-2, en el que marcó el sexto gol de su equipo, un sutil cabezazo.

Tenía 17 años cuando su padre, un jugador de fútbol y entusiasta del judo, en su versión amateur, falleció a los 49. El drama le pegó tan fuerte que, con el tiempo, Mr. Lewangoalski vivía lesionado. Le pesaban las piernas. Por ese tiempo jugaba en Legia Varsovia. “Fue un año duro. Mi padre se había ido y tuve que crecer muy rápido. No sabía qué hacer con mi vida. Pensé, ‘No puedo rendirme y aceptarlo’. Decidí luchar”, recordó, hace tiempo, en una entrevista.

Jürgen Klopp lo había convocado para ser pieza de recambio de Lucas Barrios en Borussia Dortmund, pero no arrancaba. Hasta sus hinchas comenzaron a llamarlo “Chancentod” (algo así como un desperdiciador de situaciones de riesgo). La prensa alemana lo cuestionaba, los hinchas se burlaban. “Me esperaba más juego, más goles, y que aguantara mejor el contacto. No está en su nivel”, llegó a decir Klopp. Tiempo después, todo un crack. Y no solo por los goles. La salida de Leo rompió la estructura catalana. En Barcelona querían “un jugador franquicia”, luego de la salida del rosarino, envuelta en lágrimas. Con el tiempo, en acusaciones. “No es una cuestión de reemplazar a Leo. Eso es imposible. Messi generaba, tanto en el campo como fuera, lo que se le pagaba. Pero ya no está”, reflexionaban, desde Barcelona.

Lewandowski no es Messi. Y comparar a Messi resulta un juego de niños, un absurdo en la adultez. ¿Se quieren, se respetan, prefieren evitarse? A esta altura, poco importa. Son dos colosos, en una suerte de finalísima. Una más.