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Así atrofian las apps como Google Maps nuestro sentido de la orientación

Una chica usa el mapa para no perderse.
Una chica usa el mapa para no perderse.

Afirmar que las aplicaciones que incluyen GPS como Google Maps nos están volviendo tontos quizás sea exagerado, pero para muchos expertos no se trata de una afirmación disparatada. Este tipo de utilidades que nos facilitan la vida están afectando al comportamiento de nuestro cerebro en algo tan primario como el sentido de la orientación y hay quien piensa que podría tener consecuencias en la evolución de nuestra especie. Es un círculo vicioso del que no es sencillo salir, mucho menos atajando. La dependencia en este tipo de mapas comienza con la pretensión de no perderse mientras se va del punto A al punto B. Le damos prioridad a llegar en hora y sin dar mucha vuelta por encima del ejercicio mental de recordar, intuir o preguntar por una dirección, una práctica que, como escribir en puño y letra, pronto formará parte del pasado. Nos acostumbramos a ello y cuando nos queremos dar cuenta hasta caminamos con el mapa abierto en el teléfono.

“Hay gente que opina que las facilidades de la tecnología nos van a volver estúpidos. Por otro lado, hay quien piensa que toda la tecnología es maravillosa y nos va a ayudar siempre. Son posturas extremas”, afirmó a Yahoo! José Viosca, doctor en Neurociencia y autor de libros como ‘Cerebro’, ‘Mentes Prodigiosas’ y ‘Creando el Mundo’.

En la tecnología como en la vida, existe una ley de Murphy que provoca la carcajada porque si el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, también es el único ser que tiene la capacidad de reírse de sí mismo, de su quizás exagerada pero nada disparatada estupidez.

Cada vez somos más dependientes de las aplicaciones de navegación.
Cada vez somos más dependientes de las aplicaciones de navegación.

Hace pocos días, docenas de vehículos quedaron atrapados en un charco de barro gracias a Google Maps. La aplicación ofreció a sus usuarios un atajo para llegar al Aeropuerto Internacional de Denver. Había tráfico en la ruta habitual, por lo que cuando el sistema de navegación sugirió una vía alternativa, fue complicado que los conductores no aceptaran tal oferta. Cuando se quisieron dar cuenta sus ruedas estaban bloqueadas en el barro.

Probablemente muchos de los afectados por este fallo del sistema echaron la culpa a la aplicación, pero en el fondo todos sabemos quién fue responsable del error. Nosotros. Los que ansiamos una vida más cómoda gracias a la tecnología, los que dejamos de escuchar a nuestros sentidos para hacer caso a lo que sugiera una máquina, los que perdemos el norte, y el sur, con una facilidad pasmosa.

Mientras tanto, nuestro cerebro se adapta y cambia. Hay varios estudios que indican que las herramientas digitales nos están afectando. Uno de ellos concluyó que aquellos caminantes de senderos que usan GPS encuentran más dificultades a la hora de recordar las rutas que aquellos que utilizan mapas de papel. Por otro lado, un estudio indicó que los conductores de taxis tienen el hipocampo más largo que la media, mientras que los que usan el GPS continuamente lo tienen más reducido. El hipocampo es la parte del cerebro responsable del conocimiento espacial. Incluso una columna de la revista especializada, Nature, dejó claro que el sentido de la orientación es algo que “o se usa, o se pierde”, y nosotros lo estamos perdiendo.

Estudios indican que los caminantes recuerdan sus rutas más fácilmente con mapas de papel.
Estudios indican que los caminantes recuerdan sus rutas más fácilmente con mapas de papel.

“El hipocampo es el compositor de la memoria declarativa del cerebro. Es una zona del cerebro que se dedica a gestionar el almacenamiento de la información. Hay una analogía que funciona muy bien, y es que la memoria es una melodía de muchas neuronas que están disparando sus impulsos nerviosos de manera coordinada. Esas descargas de las neuronas suenan como una melodía, y el hipocampo es el que la escribe, es el compositor”, aseguró Viosca, cuya visión no es tan catastrófica como la de otros investigadores.

La recomendación de los expertos es que hagamos el esfuerzo. Que nos perdamos para luego encontrarnos, que usemos nuestra mente para localizar el camino, porque a la larga, eso nos ayudará a ejercitar más nuestro cerebro. Si conseguimos esto, podremos crear mapas mentales, observaremos nuestro entorno, lo compararemos, escogeremos la opción que pensamos es la idónea y tropezaremos para volvernos a la levantar. ¿Acaso no es el aprendizaje una de las claves del éxito del ser humano?

No perdamos nuestra inteligencia, que es lo más preciado que tenemos.

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