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Así te rastrea Facebook en secreto a través de Internet y así se lo acaban de prohibir en Bélgica

Facebook es una red social que es gratis. Pero a la vez, gana miles de millones de euros cada año. ¿Cómo es posible? Pues gracias a que se estudia concienzudamente a sus usuarios y con los datos que obtiene de ellos, afina las publicidades de terceras empresas. Y es ahí donde hace el negocio: una empresa de coches puede pagar a Facebook para que el anuncio de un determinado modelo solo lo vea un determinado segmento de población.

El problema es que Facebook no solo ‘estudia’ a sus usuarios cuando están dentro de la red social. También lo hace cuando navegan por Internet, ya que recoge datos de navegación asociados a un determinado perfil. Por ejemplo, si salimos de ella para leer un periódico, es muy probable que Zuckerberg y los suyos sepan qué es lo que estamos viendo. ¿Escandaloso? Para nada, Facebook ya lo avisa en sus términos y condiciones, esos que aceptamos sin leerlos.

Al frente del cuartel general de Facebook (Photo by Justin Sullivan/Getty Images)

Pero lo que no parece tan legal es que Facebook también recoge datos de personas que ni siquiera tienen cuenta en la propia red social. Eso es lo que parece claro tras la sentencia dictada por un tribunal de Bélgica que estima que Facebook está rastreando a ciudadanos de ese país a través de las llamadas cookies y de terceras páginas web. La red social se arriesga a recibir una multa que puede llegar a ser de 250.000 euros por estos hechos.

En concreto, y según recoge la BBC, el juzgado estima que Facebook debe parar de seguir y registrar el uso que hacen los ciudadanos de Bélgica de Internet. Además, Facebook debe destruir todos los datos recogidos de manera ilegal.

Así es como Facebook rastrea a sus usuarios incluso cuando salen de la red social

Según el informe que motivó la acusación que luego ha derivado la sentencia condenatoria, Facebook registra a través de los plugins sociales que tienen multitud de páginas web –que pueden ser los botones de compartido o la identificación de usuarios para que comenten-, la compañía recibe en sus servidores la identidad de ese usuario de Facebook, el registro del navegador y la página que ha visitado. Es decir, lo que hace en la Red.

Y para recoger esta información, Facebook se apoya en las cookies. Estos pequeños fragmentos de información se almacenan en los navegadores de los usuarios y recogen datos cómo el nombre y la dirección de las páginas web que hayan visitado, el tiempo que han pasado en ellas, la siguiente (y la anterior) web que visiten… Las cookies se pueden borrar cada vez que que queramos, pero hay algunas tan sofisticadas que recogen toda esa información y que son imposibles de eliminar. 

¿Esta sentencia hará que Facebook pare de recopilar información de sus usuarios (y de sus no usuarios)? Lo dudamos mucho, porque la cantidad resulta ridícula… Pero puede que sea el inicio de un gran movimiento judicial que ponga contra las cuerdas a una empresa que tiene una posición dominante en el mercado, cambia las reglas del juego cada dos por tres (como ha quedado demostrado con sus cambios de algoritmo) y que extrañamente apenas ha recibido sanciones y multas, pese a cumplir a rajatabla todas las malas prácticas de una multinacional. ¿Será este el principio de la impunidad de Facebook?