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Australian Open: Diego Schwartzman se despidió muy temprano de Melbourne con una dura derrota

·7  min de lectura
La frustración de Diego Schwartzman, que tropezó de manera inesperada en Melbourne
Andy Brownbill

Muy pronto se terminó el primer Grand Slam de 2022 para Diego Schwartzman. El número 13 del mundo le dijo adiós al Australian Open con una derrota en sets corridos frente al australiano Christopher O’Connell, un adversario con poquísimas victorias previas en el circuito ATP y ubicado en el 175° del ranking, que celebró el éxito mayor de su carrera a expensas del argentino, al que superó por 7-6 (8-6), 6-4 y 6-4, en tres horas y 7 minutos de juego.

En el mediodía australiano, en la caldera del court 3, O’Connell, que accedió al cuadro principal como invitado especial de la invitación, contó con un apoyo fervoroso de parte del público, mientras que Schwartzman rindió de mayor a menor. Fue un encuentro en el que el argentino no aprovechó sus oportunidades cuando tuvo el control del partido, y cuando se le escaparon esas chances, ya no pudo recuperar el dominio, con un adversario que ganó en confianza y solidez a medida que transcurrían los juegos. Luego del cotejo, Schwartzman explicó que no estuvo al ciento por ciento en la parte física.

El revés de Diego Schwartzman frente a Christopher O'Connell; el argentino sufrió un traspié inesperado
Andy Brownbill


El revés de Diego Schwartzman frente a Christopher O'Connell; el argentino sufrió un traspié inesperado (Andy Brownbill/)

Schwartzman, que venía de sufrir calambres en su partido de primera rueda frente a Filip Krajinovic, explicó: “La verdad es que yo no estaba bien. El otro día, después que terminé, pensé que iba a recuperarme bien, pero no fue así. Creo que el primer set era importante ganarlo, yo lo sentía en mi cuerpo. Tuve los set-points, cometí algunos errores... luego él empezó a mejorar y yo a empeorar. Fue una frustración grande, porque hice un esfuerzo importante para sostenerme en el partido, porque después del otro día estuve con dolores que no suelo tener, y eso me complicó a la hora de preparar este partido”.

Desde el comienzo se vio al australiano parado muy cerca de la línea de base, dispuesto a jugar de manera agresiva, bien plantado y dispuesto. El comienzo fue parejo, pero la balanza se inclinó ligeramente del lado del Peque con un quiebre en el séptimo game. Schwartzman se adelantó 5-3, y quedó luego 5-4 y su saque. El argentino contó con tres set-points en ese décimo game, pero no los pudo cerrar a tiempo y perdió el servicio con una doble falta. O’Connell encontró allí un espacio para volver al partido, y torció el score en el tie-break, en el que se impuso por 8-6, después de que Schwartzman estuvo 3-1 y 5-4 en el desempate.

La derecha de Diego Schwartzman, que le dijo adiós al Open australiano en la segunda ronda
Andy Brownbill


La derecha de Diego Schwartzman, que le dijo adiós al Open australiano en la segunda ronda (Andy Brownbill/)

El partido no empezaba de la mejor manera, y el primer set había demandado un esfuerzo intenso, con 84 minutos de dura batalla bajo el sol. Más experimentado en este tipo de duelos, podía esperarse una reacción de parte de Schwartzman. Pero O’Connell no cedió ni un palmo, y el desarrollo empezó a cambiar de dueño. El duelo se hizo parejo, con largos peloteos y pocas oportunidades de quiebre. Una situación poco propicia para el Peque, que no conseguía desequilibrar ni inquietar desde la devolución. En el noveno juego, quedó contra las cuerdas y el australiano capturó su saque, para sentenciar el segundo parcial en 42 minutos por 6-4. En un duelo tan cerrado, a Schwartzman le costaba caro ganar apenas el 38 por ciento de los puntos con su segundo saque. El australiano tomó su única chance para ampliar diferencias.

“Perder el primer set fue un duro golpe para todo el esfuerzo que estaba haciendo para sostenerme. Después él jugó mejor, y mi nivel fue decayendo (...) Se dio algo que no me suele pasar. Lo que pasó en el primer partido me dejó algunas secuelas. Nada grave, pero son muchas incomodidades que te aparecen al día siguiente después del partido, y me jugaron en contra, y no pude hacer la preparación que hice siempre. Más allá de eso no jugué bien, estuve lejos de tener la intensidad que yo tengo, no tuve chispa, y él aprovechó todo eso”, agregó el Peque.

El resumen del partido

El court 3 estallaba en un duelo con reminiscencias de Copa Davis de otros tiempos. Con mucha soltura, O’Connell ya tenía en el bolsillo una ventaja vital. Schwartzman quedaba atrapado en una espiral negativa, con miradas de frustración dirigidas a su banco, y gestos de no poder remontar una situación desfavorable desde todo punto de vista. No extrañó en absoluto que sufriera otro quiebre en el tercer game. Del otro lado, al australiano parecía salirle bien todo lo que intentaba.

Quedaba una última oportunidad para volver al partido. En el octavo juego, Schwartzman recuperó el quiebre para igualar 4-4. Fue un espejismo, porque el argentino enseguida quedó 0-40 con su saque, y O’Connell ya no dudó. Otro quiebre, y a sacar por el triunfo más importante de su carrera. El australiano se puso match-point con un smash, y lo sentenció de inmediato, con un saque ganador a la “T”, para consumar una sorpresa mayúscula.

En declaraciones a LA NACION, Schwartzman explicó: “Después del primer partido descansé, pero ayer empecé a sentirme un poco mal. No quiero ponerlo como excusa, pero no estaba al 100 por ciento. Lamentablemente, porque había jugado un partido rápido, tranquilo. Debería haber llegado mucho más fresco a este partido, pero no, tuve que cambiar mi rutina por varias pequeñas molestias que se fueron sumando al cuerpo, y creo que al final en m cabeza y a la hora de pensar el partido me jugaron en contra, sobre todo después de perder ese primer set, que lo tenía en la mano, que era importante para no alargar todo por cómo estaba mi cuerpo hoy. Me costó mucho todo, no pude seguir pensando claro, y después él estuvo mejor, a veces con buenos tiros, a veces con poquito, me fue llevando”.

La celebración de Christopher O'Connell, que logró su mejor victoria
Andy Brownbill


La celebración de Christopher O'Connell, que logró su mejor victoria (Andy Brownbill/)

Para Schwartzman, fue otra caída inesperada ante un adversario ubicado por debajo del Top 100. El año pasado, sufrió la derrota más dura de su carrera ante el juvenil bielorruso Daniil Ostapenkov -sin ranking ATP- en la Copa Davis en Buenos Aires. Además, en el US Open, perdió con el neerlandés Botic van de Zandschulp (117°), y también en 2021 se había despedido del Australian Open con caída frente al ruso Aslan Karatsev, que por entonces era el 114° del mundo. Por el ranking de su adversario, éste es el peor tropiezo de Schwartzman en el cuadro principal de un Grand Slam, incluso por delante de la caída en el US Open 2016, cuando perdió en el estreno con Juan Martín del Potro, que era el 142° del ranking en ese tiempo.

O’Connell, desde el 175° de la clasificación de la ATP, pisa por primera vez la tercera etapa de un Grand Slam, en la que se enfrentará con el estadounidense Maxime Cressy. A los 27 años, el australiano celebró ante Schwartzman su mejor victoria: hasta aquí, apenas tenía 6 victorias en el nivel ATP. En el estreno este año en el Abierto, había doblegado al francés Hugo Gaston; el año pasado, en Atlanta, le había ganado al italiano Jannik Sinner (23°). Ahora, dio uno de los mayores impactos en lo que va de este Australian Open.

Lo que viene, para Schwartzman, será el ATP de Córdoba, que lo tiene como máximo preclasificado. “Queda tiempo para eso. Voy a tener que recuperarme. Es una pena, porque había tenido un buen arranque de año, con buenos partidos, jugando bien, me sentía fresco y sano, y pasó esto. Es una frustración grande. Me da mucha bronca no haber podido estar en algo a lo que me acostumbré en los últimos años, a jugar bien en los Grand Slams, y se me termina complicando físicamente. Internamente, me da tristeza haberme sentido así dentro de la cancha, porque tenía mucha expectativa de seguir avanzando”, fue el cierre del número 13 del mundo.

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