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Aviones eléctricos: un sueño todavía lejano

Los aviones eléctricos transformarían el sector de la aviación comercial y contribuirían a alcanzar los objetivos ecológicos planteados en el Acuerdo de París. Getty Imges. 

En 1890, el ingeniero francés Clement Ader logró que Eóle, una aeronave propulsada por un motor a vapor, despegara y recorriera 50 metros en el aire. Toda una hazaña para la época. Después llegarían los hermanos Wright, y Gustave Whitehead y el francés Louis Bleriot, el primer hombre en cruzar el Canal de la Mancha a bordo de un aeroplano. Y así un siglo de gestas con el primer vuelo transoceánico de por medio, el nacimiento de la primera aerolínea comercial y el invento de un monstruo como el Airbus 380, que no saldrá más del hangar a partir de 2021.

El último logro reseñable, en 2016, tiene que ver con lo que muchos entienden como el siguiente paso natural de la aviación: los modelos eléctricos. La obra fue de dos suizos, que dieron la vuelta al mundo —en 16 meses, eso sí, por distintos problemas técnicos— con un avión equipado con paneles solares, un motor y cuatro grandes baterías de litio.

Un paso muy importante hacia París

Esa expedición verde se convirtió en un poderoso reclamo sobre la necesidad de construir aparatos menos contaminantes, a tenor de las cifras que han rodeado a la industria durante años en relación con el cambio climático. Con aviones eléctricos se podrían alcanzar las metas fijadas por el acuerdo de París para 2030 y 2050, reduciendo de forma drástica el impacto de la segunda industria más contaminante a nivel global tras la agricultura.

Supondrían también una enorme ventaja para los pasajeros: a priori, precios mucho más baratos, aparatos más silenciosos y la opción de volar a mayor altura, donde la resistencia del aire es menor. Eso una vez que exista la tecnología. De momento, queda lejos.

“No hemos llegado a ese punto todavía”, explica Alejandro Galioto, CEO de True-Aviation Course, una compañía de seguros de aviación con sede en Camarillo, California. “Podría cambiar en cuestión de años, si dan con la tecnología adecuada para las baterías, una que sea capaz de generar la misma propulsión que un motor de aerolínea convencional pero con mucho menos peso y la misma autonomía. Están trabajando en ello”.

El problema es que no hay prisa

Galioto no cree que ocurra nada semejante en los próximos 10 años, pero sí ve mucho movimiento para aviones más pequeños. “Ese sector, en mi opinión, está en crisis, no solo por la contaminación que generan los aviones y por usar un recurso limitado como el petróleo, sino, y de esto no habla nadie, porque no son seguros y pueden costar vidas. El sistema que usan es una tecnología vieja de más de 100 años y ya no sirve”, explica.

Si se habla menos del modelo eléctrico en el aire que en la industria del automóvil “es porque no hay prisa”, dice el empresario colombiano. “Airbus y Boeing están experimentando, pero sus aviones son seguros y saben que supondría una inversión multimillonaria para desarrollar y lograr la aprobación de baterías que puedan sostener un vuelo comercial”.

Imagen del proyecto entre la aerolínea low cost europea EasyJet y la compañía californiana Wright Electric. Foto: PA Tech

Proyectos en marcha

Aún así, la actividad en torno al sueño es frenética. Son varias las compañías y startups que llevan años tratando de dar con la tecla adecuada. Zunum Aero lleva trabajando desde 2013 en un modelo híbrido de avión regional con capacidad para entre 10 y 50 pasajeros. Esperan poder empezar a volar el primer prototipo en 2020, con una turbina de combustible que permitiría alcanzar las 700 millas naúticas.

Airbus, por su parte, está desarrollando el E-Fan, un prototipo de avión eléctrico de dos asientos que usa baterías de litio para alimentar sus dos motores. Su meta también es hacer pruebas a partir del año que viene.

Interesante también es el proyecto de Wright Electric, una startup con sede en Los Angeles cuyo objetivo es crear una aerolínea de aviones eléctricos que pueda recorrer distancias de hasta 480 kilómetros. Fundada en 2016 en honor a los hermanos Wright, la empresa se ha asociado con la europea EasyJet para crear un aparato de 180 plazas antes de 2027. Hasta ahora el concepto creado tiene capacidad para dos personas y cuenta con baterías de unos 300 kilos de peso.

Antes, en 2011, dos ingenieros de la Universidad de Sttutgart lograron volar cerca de 500 kilómetros de un tirón con un avión eléctrico de dos plazas, un vuelo que fue un éxito no solo por tratarse de un modelo alternativo, sino porque consumió un 80 por ciento menos que un aparato convencional. Notable. “El futuro de la aviación es muy brillante, pero tenemos que dar con una solución tecnológica primero”, explica Galioto, con los pies aún en el suelo.

@pscarpe