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Olvídate de las oficinas bancarias tal y como las conocías

Ir al banco es ahora poco más que una pesada y larga costumbre del pasado. Pudiendo gestionar y realizar todas, o casi todas, las operaciones que desees rápidamente con un solo click desde tu móvil o portátil, ¿quién va a desplazarse hasta una sucursal en la que posiblemente pierda gran parte del día? La respuesta es más que evidente: nadie. Ya nadie opta por acercarse a su banco a no ser que no quede más remedio.

¿Qué ha sucedido estos últimos 10 años? Tras la última crisis económica, se inició un proceso de limpia y cura de un mercado tan opaco como el de la banca. El aparato legislativo europeo y mundial se puso en marcha para crear el estricto marco jurídico que ahora rige el mercado. Esto, junto con la revolución de las Fintech, el factor más importante en este cambio de paradigma, y la política de bajos tipos de interés del Banco Central Europeo (BCE) hacen que, actualmente, la rentabilidad de las sucursales bancarias sea ciertamente dudosa.

Sucursal del Banco Santander en Barcelona. Foto: AP Photo/Manu Fernandez.

La dicotomía planteada entre la calidad de vida y la comodidad que ofrecen estas innovaciones tecnológicas y la destrucción de puestos de empleo vuelve a enfrentarse una vez más. Las nuevas tecnologías, las Fintech, la desintermediación o la entrada en el mercado de los grandes gigantes digitales nos simplifican la vida a golpe de click mientras que destruye millones de puestos de trabajo.

Recorte brutal al número de oficinas

Un informe de World Economic Forum, auguraba que la digitalización acabará suponiendo la creación de 2,1 millones de puestos y la desaparición de 7,1 millones. Y la profecía parece estar cumpliéndose en España. Hoy en día, de las 46.000 oficinas existentes en 2008, solo sobreviven 28.000, y parece que la tendencia va a seguir aumentando.

¿Qué están haciendo los grandes bancos ante esta situación? El lema a seguir está bastante claro: reinventarse o morir. Mientras en España el Santander toma la iniciativa con sus ‘Works Cafés’ y sus ‘Smart Talks’, la nueva moda surgida en Japón llama la atención de todo el mundo empresarial. Esta idea consiste en alquilar parte de los espacios de sus oficinas para abrir vinotecas, en las que los clientes del bar puedan abrir una cuenta o charlas con los asesores.

Mucho más que una simple oficina

Pero la propuesta no queda ahí, la empresa Yamaguchi Financial pretende convertir todas sus sucursales en centros comunitarios que ofrezcan servicios muy diferentes a los suyos, como guarderías o cafeterías, que mejoren la rentabilidad de estos espacios y les permita mantener, e incluso aumentar, los puestos de trabajo. Y es que este grupo espera que diversificando su actividad en estos productos no financieros pero rentables, se generarán nuevas oportunidades de negocio para el banco, que crecerá y fomentará el trabajo en la zona Yamaguchi e Hiroshima, que sufren una fuerte depresión laboral y poblacional.

Es cierto que la revolución tecnológica ha dejado obsoletos gran parte del trabajo tal y como lo conocíamos, pero también ha proporcionado un amplio abanico de nuevas oportunidades que las empresas empiezan a aprovechar.

No solo los bancos, todos los sectores se encuentran experimentando con nuevas alternativas. Esta revolución es transversal, multisectorial, y multiopcional. Quizá sea la oportunidad perfecta para diversificar y hacer un reparto del trabajo y de la riqueza más equitativo a nivel mundial.

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