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¿Barbijos sí o no? Un grupo de investigadores estudió su efectividad y tiene la respuesta

La incertidumbre y el exceso de información son dos de los problemas centrales que actualmente afectan a la población de todo el mundo en relación a la pandemia de coronavirus. Todos los días se conocen nuevos artículos, disposiciones, estudios e investigaciones, que muchas veces contribuyen más a la confusión que a la claridad del panorama.

Uno de los debates más controversiales y persistentes se ha situado alrededor de la utilidad y efectividad que puede tener el uso de barbijos en la prevención del contagio. En las calles y en los comercios son muchas las personas que los usan; en las redes sociales abundan los tutoriales que enseñan a colocarlos e incluso a hacer modelos caseros.

Ahora bien, ¿sirven realmente?

Una investigación publicada recientemente en la revista Annals of Internal Medicine estudió su efectividad, con el objetivo de poder responder a esta pregunta con los fundamentos necesarios. De este modo, la población se mantiene informada, la comunidad científica tiene más datos para actuar y dar recomendaciones, y los líderes políticos pueden tomar decisiones realmente adecuadas en este sentido.

El estudio se focalizó en evaluar cuán útiles son los barbijos quirúrgicos y de algodón en el filtrado del SARS-CoV-2. Estos elementos habían mostrado una alta efectividad en la prevención de la diseminación del virus influenza, por lo que a los especialistas les interesó saber si este patrón se repite en la pandemia de coronavirus.

La investigación fue realizada en dos hospitales de la ciudad de Seúl, capital de Corea del Sur, con pacientes infectados con Covid-19 que aceptaron participar -con consentimiento informado mediante-. Allí se compararon el modelo quirúrgico descartable con aquel que es de algodón y 100% reutilizable, ambos disponibles en el mercado.

Se colocó una placa de Petri -una herramienta que se usa en los laboratorios para hacer muestras virales o bacterianas- a 20 cm de la boca de los pacientes y se les indicó que tosieran 5 veces cada uno sobre esa placa. Esta secuencia se repitió 4 veces con placas diferentes: la primera sin barbijo; la segunda, con barbijo quirúrgico; la tercera, con el modelo de algodón reutilizable; y la última, sin protección nuevamente.

Luego, se hicieron pruebas en las superficies de las máscaras utilizadas, tanto de la parte interna como externa. Fue allí donde se hizo el descubrimiento más significativo del estudio: todos los hisopos de las superficies externas de las máscaras fueron positivos para SARS-CoV-2, mientras que la mayoría de los hisopos de las superficies internas de las máscaras fueron negativos.

¿Qué significa esto? Que ni las máscaras quirúrgicas ni las de algodón filtraron efectivamente el SARS-CoV-2 de la tos en pacientes infectados. Los autores de la investigación explican que la evidencia previa de que las máscaras quirúrgicas filtraban el virus de la influenza llevó a dar recomendaciones de que los pacientes con COVID-19 confirmado o sospechado debían usar máscaras faciales para prevenir la transmisión. Sin embargo, se desconocen el tamaño y las concentraciones de SARS-CoV-2 generados durante la tos, un dato necesario para conocer la utilidad que tendría el uso de barbijos.

Es importante destacar que, tal como se mencionó, la mayor cantidad de contaminación con el virus fue encontrada en la superficie externa de la tela, y no al revés. El estudio explica que es posible que las partículas de virus se crucen de la superficie interna a la externa como consecuencia de la fuerza de la tos, que se filtra por los costados del barbijo y podrían quedar adheridas al exterior. Otra de las opciones que barajan los especialistas es que las partículas que la persona despide cuando tose penetren la superficie de la máscara por la velocidad a la que salen. Para los autores del estudio, estas observaciones respaldan la importancia de la higiene de las manos después de tocar la superficie externa de las máscaras, pero no del uso de máscaras de ningún tipo.

Cabe mencionar que en este experimento no se incluyeron barbijos del modelo N95 -uno de los tipos que se había dicho sería efectivo para prevenir el contagio-, es decir que no refleja la transmisión real de infección de pacientes con COVID-19 que usan diferentes tipos de máscaras.

Los autores de la investigación concluyen que tanto las quirúrgicas como las de algodón parecen ser ineficaces para prevenir la diseminación del SARS-CoV-2 de la tos de los pacientes con COVID-19 al medio ambiente y la superficie externa del barbijo. No obstante, explican que son necesarios más estudios para conocer en profundidad la efectividad de las máscaras y recomendarlas o no para evitar contagios.

Es importante recordar que días atrás la Organización Mundial de la Salud (OMS) había asegurado que los barbijos no son necesarios porque la nueva cepa de coronavirus no se transmite por el aire. En una investigación difundida por dicha entidad, se habían analizado las formas de transmisión del Covid-19 y se había concluído que sólo se transmite por las gotitas que despiden las personas cuando hablan, tosen, estornudan o respiran. Así, se había podido confirmar que no hay evidencia sobre contagio a través del aire. En ese sentido, la OMS había asegurado que no existen motivos que indiquen la necesidad de que el común de las personas use protección para sus actividades cotidianas -como ir a comprar o sacar al perro a pasear, por ejemplo-.

A pesar de estas investigaciones y de las recomendaciones de la OMS, en Argentina varios distritos dispusieron el uso obligatorio de barbijos para todas las personas que salgan de sus casas. La Rioja, Jujuy y Catamarca son las provincias en las que actualmente tiene vigencia esta medida, mientras que en otras solamente se ha recomendado su utilización. En los lugares donde su uso es obligatorio se ha aconsejado que se usen "tapabocas", no necesariamente barbijos comprados en una farmacia. ¿Qué significa esto? Que un pañuelo, una remera, una servilleta, entre otros elementos caseros, se aceptan como elemento para tapar la boca y la nariz para quienes salgan de sus hogares.