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Las bolsas anticiparon la “oscura noche” por la que pasará la economía global

Antonio Sandoval
Las bolsas anticiparon la “oscura noche” por la que pasará la economía global

Haga de cuenta, amable lector, que el mundo ha entrado en una oscura noche, y en esos momentos como sabemos todo cae, así cayeron las bolsas del mundo, las acciones de las empresas, las divisas, el petróleo, todo prácticamente. Pero, ¿cómo fue que, en tan poco tiempo, los mercados pasaron de una ‘fiesta’ de diez años de ganancias a una resaca brutal?

Apenas el pasado 19 de febrero, la Bolsa de valores de Nueva York había alcanzado un cierre máximo histórico, a pesar de que ya eran evidentes las presiones sobre la economía global a causa del tema del coronavirus.

Ese día, el icónico Dow Jones se instaló en 29 mil 348.03 unidades, por su parte el índice más amplio del mercado, el S&P500 alcanzaba un nivel jamás visto de 3,386.15 puntos, y el índice que mide el desempeño de las acciones del sector tecnológico también cerraba en máximos históricos de 9,817.18 puntos.

Entonces, ¿qué pasó?, ¿por qué se colapsaron las bolsas de valores no solo de Nueva York, sino del mundo entero?, ¿por qué si los mercados iban más o menos bien y los bancos centrales anunciaron “montañas” de dinero para ser inyectadas a la economía mundial y evitar la caída, todo se colapsó?

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Un crash que huele a historia

Hablar una vez pasados los eventos siempre es más fácil, pero nunca esta demás para explicar y, en la medida de lo posible, tratar de evitar que se repita la historia.

La caída bursátil ya tomó uno de los lugares relevantes en la historia financiera del mundo.

Aunque todavía no se ha escrito todo, quizás esta vaya a ser considerado el segundo mayor crash bursátil de todos los tiempos, sólo superado por el del “lunes negro” de octubre de 1929, así de brutal fue.

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Lamentablemente, la historia se repite: entre 2010 y hasta febrero de 2020, Estados Unidos, el motor del mundo, tuvo su mayor era de expansión, pero se acabó cuando en China, la fábrica del mundo, se colapsaron los canales de oferta y demanda por el impacto de una pandemia.

Como señalamos, los bancos centrales tomaron como primera medida la inyección de recursos monetarios y el recorte de tasas al cero absoluto. La Fed anunció un paquete de 500 mil millones de dólares, Europa otro tanto.

En China, Japón, Singapur, Corea del sur, y varios países más, sucedió lo mismo.

Pero nada de eso evitó el crash. De acuerdo con cifras de Bloomberg, la pérdida del valor de capitalización de la bolsa de Nueva York desde el máximo histórico alcanzado poco después de mediados de febrero hasta el punto más bajo de la crisis registrada en marzo ha sido de 11.5 billones de dólares, casi 10 veces más el equivalente al valor de una economía como la de México.

Depositphotos Estados Unidos vs. China

Es tan grande e histórico el desplome, que el impresionante repunte, también histórico, (Bull Market) reportado por Wall Street entre 2009 y hasta mediados de febrero, quedó reducido a la mitad, bastaron 3 semanas para borrar la mitad de las ganancias de más de una década, en sólo 3 semanas se perdieron las ganancias de hasta 5 años.

Este ajuste negativo puso al mercado neoyorquino en niveles muy similares a los que registraba un poco antes de la victoria del presidente Trump. La pérdida de riqueza supera a la del colapso hipotecario de 2008-2009 cuando se calcula que el golpe económico fue cercano a los 10 billones de dólares.

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Los inversionistas se anticipan

Las acciones bursátiles cayeron porque los inversionistas empezaron a ver una recesión inevitable, debido al freno económico propiciado por el coronavirus en el mundo entero.

Al entrar en cuarentena países completos, o zonas muy importantes en naciones como China, la fábrica del mundo, los problemas económicos se agudizaron.

Este factor de anticipación es, ha sido y será la característica fundamental de los mercados de valores: Esos 11.5 billones de dólares que perdieron en valor de capitalización, es lo que se va a perder en el mundo con la crisis inevitable y la no menos inevitable recesión.

Los mercados accionarios son altamente sensibles a las expectativas y, desde luego, a todo tipo de sucesos que influyan en la economía regional o mundial.

Lo que los mercados anticipan son ventas a la baja o en muchos casos casi inexistentes debido a la disminución  del consumo, más desempleo, más deuda pública y privada, aumento en los niveles de pobreza, “transfusiones” de miles de millones de dólares a la economía que no son producto de actividades productivas, un marcado malestar social que bien podría causar incertidumbre política en algunas regiones del planeta, así como el hecho de que la destrucción de riqueza requerirá de nuevos mecanismos corporativos y empresariales para enfrentar la recuperación, mismos que se desconocen y por lo tanto generan incertidumbre.

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No será para enorgullecerse, pero estas generaciones acudimos ya al gran colapso de la economía mundial luego de casi 100 años del último. ¿Aprenderemos de la historia? Esa es la gran pregunta sin respuesta.

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