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California necesita más médicos afroamericanos y latinos. Este programa pudiera ayudar

Madera Community College

A pesar de la gran diversidad de su población. California lleva años pasando apuros para contratar a aspirantes a médicos de color para integrarlos a su personal,

Los estudios demuestran que los pacientes cuyos médicos se parecen a ellos manifiestan mayores niveles de bienestar y satisfacción con la atención. Por ello, los expertos advierten que no cultivar una fuerza laboral diversa puede agravar aún más las disparidades de salud en comunidades ya desatendidas.

“Tener diversidad racial, étnica y lingüística entre los médicos es realmente importante”, dijo Diane Rittenhouse, investigadora del grupo de consultoría Mathematica Inc. que ha estudiado los programas de diversificación del personal médico de California.

“Los californianos afroamericanos y latinos están enormemente subrepresentados en la fuerza laboral médica”.

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Ahora, un nuevo programa financiado por el Estado pretende abordar tanto la escasez de médicos como la brecha de la diversidad, impulsando a los estudiantes de universidades comunitarias para que lleguen a la facultad de medicina.

Conocida como Programa de Becas de Medicina de California, la iniciativa quiere hacer más accesibles las facultades de medicina y las carreras de medicina a los estudiantes de entornos subrepresentados. Esto incluye a estudiantes con los ingresos más bajos, personas de color y hablantes de inglés como segunda lengua.

El programa consta de cuatro centros regionales (el norte de California, el valle de San Joaquín, el Inland Empire y la zona de San Diego) dirigidos por las facultades de medicina de UC Davis, UCSF Fresno, UC San Diego y UC Riverside. Cada programa médico colabora con varias instituciones universitarias y universidades comunitarias para captar estudiantes que puedan estar interesados en carreras médicas.

Aprovechar la diversidad del estado

Lo que distingue a este programa de becas de otros programas de diversificación es su enfoque “intersegmentario”, dijo Rowena Robles, directora ejecutiva del programa.

En lugar de limitarse a intentar diversificar a los solicitantes de residencia y a los estudiantes de medicina, el programa involucra a los estudiantes desde el principio.

La “red de apoyo” resultante, según Robles, proporciona una cálida bienvenida a los estudiantes en su transición entre la universidad comunitaria, su programa de estudios de cuatro años y, por último, la facultad de medicina.

Sin este nivel de apoyo, es más probable que los estudiantes abandonen los estudios superiores o elijan otra profesión porque consideran que sus objetivos son inalcanzables.

“El principal objetivo es hacer que los estudiantes se sientan bienvenidos desde el principio”, dijo Robles. “Muchos son de primera generación, por lo que a menudo tienen que hacer malabarismos con la familia o con empleos externos”.

Rittenhouse señaló que el apoyo a largo plazo que ofrece el programa pudiera ayudar a los estudiantes a tener un sentimiento de pertenencia y a completar con éxito sus estudios. El asesoramiento personalizado, las tutorías y la preparación para los exámenes pueden marcar la diferencia entre que un estudiante decida ser médico o que opte por emprender otra carrera.

“Para que haya más diversidad entre los médicos, hay que empezar pronto”, dijo Rittenhouse. “Hay que ayudar a la gente a superar las barreras sistémicas y estructurales que existen en el camino, porque es un camino muy largo”.

El programa pudiera aprovechar la diversidad inherente de las universidades comunitarias de California: más del 70% de los estudiantes de las universidades comunitarias del estado no son blancos y cerca del 64% se consideran económicamente desfavorecidos.

Pero, al mismo tiempo, es probable que esos estudiantes necesiten apoyo adicional más allá de las aulas para completar con éxito sus estudios. Por ejemplo, más del 50% de los estudiantes de universidades comunitarias de California encuestados en 2019 informaron haber experimentado inseguridad alimentaria.

“El hecho de que alguien pueda obtener una A aunque ni siquiera sepa de dónde saldrá su próxima comida muestra un increíble coraje y fortaleza por parte del estudiante”, dijo el doctor Kenny Banh, decano asistente de UCSF Fresno que supervisa la programación de los becarios del programa del centro del Valle de San Joaquín.

Como parte del programa de la UCSF de Fresno, Banh dijo que se incluye a los familiares en los eventos para ayudarles a comprender qué tipo de apoyo necesitarán sus estudiantes durante sus ocho años de formación médica.

“No podemos decirles simplemente: ‘Oigan, aguántense, tienen que ayudarles durante ocho años’”, dijo Banh, “porque tenemos que entender que las familias no siempre pueden hacerlo”.

Hasta 200 estudiantes se incorporarán cada año al programa y se beneficiarán de recursos como tutorías individuales, asesoramiento académico, prácticas para entrevistas, preparación de exámenes estandarizados, oportunidades de investigación remunerada, estipendios y ayuda financiera para los pagos de solicitud y examen.

El primer grupo comienza esta primavera con 140 estudiantes de todo el estado.

‘Me gustaría volver y practicar aquí’

Pilar Lara, de 19 años, supo que quería dedicarse a la medicina después de ayudar a su difunta abuela a luchar contra el cáncer. La estudiante de primer año del Riverside City College solía llevar a su abuela a las citas médicas y a menudo asistía a las reuniones con sus médicos.

La diligente atención y cuidados que recibió su abuela inspiraron a Lara a empezar a explorar la medicina en los últimos años de preparatoria. Cuando estaba en el penúltimo año, empezó a observar a algunos estudiantes de medicina en un laboratorio de neurociencia de la UC Riverside.

El profesor de biología de Lara le habló del programa y la animó a solicitarlo. Ahora que forma parte del programa, espera continuar sus estudios universitarios y de medicina en la UC Riverside y convertirse algún día en neuróloga.

“Creo que es muy importante que zonas como Riverside e Inland Empire cuenten con buenos médicos”, dijo Lara. “Nací en Riverside y he vivido aquí toda mi vida, así que Inland Empire es muy querido para mí.

“Aunque tenga que irme a estudiar fuera por alguna razón, me gustaría volver y ejercer aquí”.

Otra becaria de Inland Empire, Mariana Moreno, de Lake Elsinore, espera dedicarse a la atención primaria y desarrollar relaciones personales duraderas con los pacientes. Atribuye su interés inicial por la medicina a las experiencias positivas que tuvo con sus propios médicos. Pero el acceso a asesoramiento y tutoría a través del programa le ha ayudado a descubrir clases y experiencias de trabajo clínico que duda que hubiera encontrado de otra manera.

Al igual que Lara, Moreno espera poder volver a casa para ejercer una vez que se gradúe.

“Si soy capaz de retribuir esa experiencia a mi comunidad mientras me ayudan a alcanzar mi meta, eso sería lo mejor que podría hacer como médico”, dijo Moreno. “Tengo mucha suerte de haber encontrado este programa”.

Los datos respaldan la necesidad de médicos más diversos

En toda California, los médicos afroamericanos y latinos están significativamente subrepresentados en la fuerza laboral. El Departamento de Información y Acceso a la Atención de Salud informó en enero de este año que el estado necesitaría 37,000 médicos latinos más para alcanzar la paridad. Los californianos afroamericanos están bien representados entre los médicos recién graduados, pero siguen constituyendo solo el 4% del personal médico total, frente al 5.6% de la población total.

El personal médico también está desigualmente distribuido por todo el estado, siendo las zonas rurales las que sufren las peores carencias. Los habitantes del Inland Empire y del Valle de San Joaquín viven con el menor y el segundo menor número de proveedores de atención primaria per cápita de California, según datos de un estudio de la California Health Care Foundation de 2020.

El estudio también encontró que el Inland Empire solo tenía 42 proveedores de atención primaria por cada 100,000 habitantes, y el Valle de San Joaquín tenía solo alrededor de 45. Por el contrario, el resto de California tenía una media de casi 60 proveedores por cada 100,000 habitantes, lo que todavía se sitúa en el extremo inferior de los 60-80 médicos recomendados por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos.

El envejecimiento de la población activa agrava aún más el problema. Alrededor del 35% de los médicos de California tienen más de 60 años, según el Departamento de Acceso e Información sobre el Cuidado de la Salud del estado. Además, los médicos están dejando la profesión más rápido de lo que llegan los nuevos médicos.

California facilita numerosos programas a través del departamento para ayudar a los profesionales médicos a devolver los préstamos y diversificar la profesión médica mediante programas de prácticas. Además, la Universidad de California contrató durante años a estudiantes de medicina subrepresentados a través de sus Programas de Educación Médica, cuyo objetivo es colocar a médicos en zonas con carencias médicas.

Si bien estos programas abordan elementos de la escasez de médicos, no proporcionan el apoyo transitorio que ofrece el CMSP. Banh, de la UCSF de Fresno, dijo que el desarrollo de “médicos autóctonos” como Lara y Moreno es la solución a largo plazo a la escasez de médicos en zonas como Inland Empire.

“La única forma de conseguir que los médicos se queden y trabajen en esas zonas insuficientemente atendidas es, literalmente, formar médicos de la región para que vuelvan a ella”, dijo Banh. “Pero eso requiere una enorme inversión a largo plazo”.

Rittenhouse califica el programa de becarios como “exactamente el tipo de programa en el que tenemos que invertir como estado”. Pero advierte que una implementación y evaluación adecuadas determinarán si el programa se considera exitoso.

En la actualidad, el programa solo cuenta con un financiamiento único del presupuesto 2021-22, pero el éxito del programa depende en gran medida de que reciba financiamiento continuo para apoyar a los estudiantes a lo largo de un viaje educativo de siete a diez años.

Al mismo tiempo, dado el déficit presupuestario de $22.5 millones proyectado por el Estado para 2023-24, los funcionarios estatales podrían estar en apuros para invertir más en un programa que no mostrará resultados durante muchos años más.

“Creo que va a ser un reto porque lo que se requiere es construir puentes desde las universidades comunitarias a las universidades de cuatro años, a las escuelas de medicina, y a las residencias dentro del estado”, dijo Rittenhouse. “En última instancia, donde la gente hace su residencia tiende a ser donde practica la medicina.

“Si queremos diversificar la fuerza laboral médica, y queremos hacerlo por razones importantes, entonces este es el tipo de programa en el que tenemos que invertir”.