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El Central busca aflojar el corset del Fondo

LA NACION

El Banco Central (BCRA) buscará conseguir de la misión del FMI que llega al país pasado mañana un aval para flexibilizar el límite al uso de las reservas que se le impuso y lo dejó casi sin margen para intervenir sobre el mercado cambiario. Sus autoridades juzgan necesario recuperar margen de maniobra al respecto solo para poder acabar con la visión que se impuso en el mercado y lo muestra "atado de pies y manos" para defender el valor del peso, algo que se contrapone contra el objetivo de lograr "un período más prolongado de estabilidad financiera para alejar los riesgos de un traspaso mayor al previsto del tipo de cambio a los precios", que definió precisamente esta semana su Comité de Política Monetaria (Copom).

La misión del FMI, encabezada por Roberto Cardarelli, tiene previsto estar en el país hasta el miércoles 22 del corriente, para llevar adelante la primera revisión del cumplimiento de las metas contenidas en el acuerdo crediticio que selló en mayo con la Argentina.

Ese acuerdo autorizaba al BCRA a utilizar hasta US$2000 millones de los US$7500 millones recibidos para "intervenciones cambiarias". Pero dos tercios de ese total fueron usados en plena corrida por la anterior conducción encabezada por Federico Sturzenegger lo que dejó muy condicionada a la gestión actual. La idea es recuperar un margen de acción algo mayor para sembrar la duda en el mercado y estar en condiciones de actuar cuando se lo juzgue necesario. "No creo que pudiera ser en una rueda como la de hoy porque tal vez no sea recomendable cuando hay episodios globales de esta dimensión", explicó una fuente oficial.

La necesidad de contar con esa carta había llevado al BCRA en los últimos días a analizar la posibilidad de lograr un préstamo (Repo) de bancos internacionales, algo que se desechó a la espera del resultado de esta gestión.

El planteo oficial es que sin esa opción de intervención las posibilidades de avanzar en un desarme rápido de la "bola de Lebac" se diluye por el riesgo que se enfrenta de que los pesos que se liberen presionen sobre el tipo de cambio sin que el BCRA pudiera hacer nada para evitarlo.