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CEO de Grupo Aval habla sobre pandemia, elecciones y fintech

·9  min de lectura

(Bloomberg) -- Luis Carlos Sarmiento, presidente ejecutivo de Grupo Aval, el grupo bancario más grande de Colombia, habló con Bloomberg News el 12 de mayo sobre la pandemia, la economía y el clima empresarial de cara a las elecciones presidenciales del 29 de mayo. A continuación una transcripción de la entrevista originalmente en inglés, que ha sido abreviada y editada para mayor claridad.

¿Qué lecciones aprendió con la pandemia? ¿Cambió su perspectiva sobre la administración de su negocio?

Había varias lecciones de las que aprender, obviamente aparte de la tremenda crisis sanitaria y la devastadora pérdida de vidas. Una de las primeras lecciones es que cada centavo que se dedicó a la preparación para estos acontecimientos tan imprevistos es dinero bien gastado. De un día para otro enviamos a 110.000 personas a casa. Les dijimos “a partir de mañana, todos los empleados trabajan desde la casa hasta que resolvamos las cosas”. Y así, todos nos fuimos y a la mañana siguiente nos comenzamos a comunicar y, además, adecuadamente. Esa fue una segunda gran lección. Los seres humanos somos muy adaptables.

Tercera gran lección: tuvimos que poner en moratoria un porcentaje muy alto de nuestras carteras de préstamos para que las personas que no podían pagar no tuvieran que hacerlo durante la pandemia. Alcanzamos a pensar que una vez que las personas adquirieran el hábito de no tener que pagar sus obligaciones, les sería muy difícil volver a él. No es así en absoluto. En Centroamérica y Colombia, que son los dos principales lugares donde hacemos negocios, nos mostraron todo lo contrario. Cuando las cosas volvieron a su ritmo, cuando volvieron a generar ingresos, comenzaron a pagar sus obligaciones.

Otra cosa que sucedió fue que los resultados, al menos del grupo que dirijo, fueron sustancialmente mejores en proporción a los resultados que mostraron otros grupos financieros durante la pandemia. Y eso se debe a que administramos —especialmente nuestras carteras de crédito e inversión— de manera bastante conservadora. Y eso resultó ser una buena política. Además, este es un grupo muy diversificado en el sentido de que tenemos bancos comerciales financieros y tenemos una especie de banco mercantil. Y en ese banco mercantil tenemos inversiones en sectores no financieros que demostraron ser increíblemente resistentes, como el transporte de gas y la infraestructura.

Tiene una visión única de la salud de la economía colombiana. ¿Qué impulsores ve?

Colombia ha sido un poco diferente a muchos otros lugares con respecto al crecimiento, que ha sido fuerte. Hemos visto ese crecimiento en los negocios dirigidos a nuestros clientes. Hemos visto un crecimiento en los bancos, hemos vuelto a todo vapor en infraestructura. El crecimiento de los préstamos está funcionando muy bien. El negocio del turismo, los hoteles están de vuelta. También la agroindustria, que es el otro negocio que tenemos, está recibiendo un gran impulso por el hecho de que una gran parte de la inflación es la inflación de los alimentos. Y eso es lo que producimos en la agroindustria, aceite de soja, ganadería, pesca. Y también hay escasez de caucho en el mundo en este momento. Así que los precios de las materias primas aumentan, y a los agronegocios les está yendo bien.

La mayor parte del crecimiento del año pasado en Colombia, y una gran parte de este año fue impulsada por el gasto del consumidor. Y eso es un gran impulso para la economía que nos ayuda a hacer préstamos de consumo, que ayuda a los minoristas a vender. Hay todo un ecosistema que se ha visto afectado positivamente. Pero, como todos sabemos, la economía está creciendo pero la inflación realmente está aumentando. Las tasas del banco central están al alza y cuando ganan terreno, y finalmente se llega a algún tipo de tasa de interés real positiva, verán que la economía comienza a sucumbir. La gente habla de una tasa de interés del 8,5%. ¿Va a frenar la economía? Sí la va a frenar, especialmente en una economía que ha tenido tanto impulso del gasto de los consumidores.

De cara al futuro, ¿qué sectores seguirán teniendo un buen desempeño?

Cualquiera relacionado con los productos básicos. El turismo está volviendo. Los negocios regulados van bien, el gas y el transporte de gas. A los minoristas les está yendo espectacularmente bien, pero hay que tener cierta precaución porque la fiesta no va a durar para siempre. Todo lo que dependa de las importaciones se verá muy afectado. No veo que el tipo de cambio realmente vuelva a bajar mucho y las materias primas en todo el mundo se están disparando y los problemas con la cadena de suministro aún no se han solucionado. Hay que mirar industria por industria y algunas se verán afectadas negativamente.

Ha habido una gran afluencia de fintech en Colombia. ¿Cómo ve el crecimiento de esas startups que influyen en la forma en que los bancos tradicionales operan y buscan clientes?

Hay dos cosas que diferencian mucho a las fintech de las empresas bancarias establecidas, y las llamo “la asimetría”. Hay una asimetría de expectativas y una asimetría regulatoria. Y en lo que he trabajado es al menos en tratar de cerrar la brecha tanto como pueda en la asimetría regulatoria. Y seamos francos, cuando los bancos tienen que responder a Basilea III, cuando tenemos que vigilar cada centavo de nuestra base de capital para asegurarnos de que cumplimos con los índices de capital, que son cada vez mayores, es muy difícil competir con alguien que no se preocupa en lo más mínimo por el capital. En muchas de estas fintech, la palabra de moda es lo que llaman el índice de quema, que es cuánto dinero puede gastar sobre cualquier ingreso cada mes. Me pregunto cómo se maneja un negocio de esa manera, pero eso es lo que está pasando.

Pero hay que aprender a vivir con estos nuevos negocios. Entonces, lo que hemos podido hacer, y lo estamos haciendo con bastante éxito, es involucrar de una manera diferente. Hemos indicado que el interés realmente no debería ser acumular una gran cantidad de deudores en sus libros. Realmente debería asegurarse de que puede producir, puede originar todo lo que pueda sin tener que financiarse realmente. Y eso es especialmente cierto en estos momentos en que las tasas de financiación están subiendo. Así que nuestro mensaje es que nos permitan financiarlos no como inversionistas, porque probablemente nunca nos pondremos de acuerdo sobre el precio de su negocio, sino financiar su negocio en el sentido en que lo origina —porque honestamente se está convirtiendo en un mejor originador— y compraremos todo siempre y cuando suscriba usando nuestros criterios. Y está funcionando muy bien.

Colombia se prepara para elecciones presidenciales en las próximas semanas. ¿Cómo está afectando la incertidumbre al clima empresarial?

Básicamente, parece que hay dos candidatos que pasarían a la segunda vuelta. Al escuchar al uno y al otro, definitivamente hablan de cosas diferentes. Pero como saben, Colombia siempre ha sido muy racional cuando se trata de eso, cuando uno mira la forma en que se ha manejado el país. El Congreso siempre ha ayudado a que gran parte de las cosas se mantengan racionales. Y no creo que esta sea la excepción.

Creo que ambos candidatos son muy inteligentes. Por lo que veo, son increíblemente inteligentes. Y creo que cuando se es tan inteligente, se tiene que actuar en consecuencia. Entonces, uno de ellos puede hablar de que el petróleo es malo y no es verde. Estoy totalmente de acuerdo con él. Creo que cualquiera estaría de acuerdo, pero ¿es exactamente ahora el momento de detener toda exploración o dejar de refinar? Me cuesta creerlo. Independientemente de cuáles sean sus convicciones —y creo que sus convicciones son acertadas— también hay que ver la realidad. La economía está creciendo y todo el mundo lidera este crecimiento, independientemente de lo que digan. La economía está creciendo, las empresas están creciendo, les está yendo bien, son rentables. Entonces creo que mientras eso siga sucediendo, veremos más o menos lo mismo que está sucediendo hoy. ¿Tiempos de incertidumbre? Claro, porque somos un país acostumbrado a una manera de hacer las cosas y existe la probabilidad de que tengamos que hacerlas de otra forma.

¿Cuál fue el razonamiento detrás de la escisión de las operaciones centroamericanas?

Básicamente estaban pasando dos cosas. Lo primero que sucedió fue que cuando compramos BAC en 2010, el banco tenía aproximadamente el 27% del tamaño de BAC y Banco de Bogotá combinados. Y el año pasado fue del 50%. Entonces BAC tiene el mismo tamaño hoy que Banco de Bogotá. Gran parte de BAC es una inversión en dólares, por lo que la depreciación hace que el tamaño del activo crezca más de lo que crece naturalmente. Pero la verdad es que nos resultó terriblemente incómodo tener dos bancos del mismo tamaño. Y queríamos que Banco de Bogotá se concentrara mucho más en el negocio colombiano y no tuviera que distraerse con la gestión de lo que estaba sucediendo en los seis países de Centroamérica y de alguna manera desviar los ojos del balón.

Pero entonces la pregunta es, ¿por qué sacarlo de Aval? Y la razón de esto es que cuando se es rentable, cuando hay un buen rendimiento de su capital y cuando se pagan dividendos adecuados, el precio de las acciones debería seguir el mismo curso. En nuestro caso, estaban atascados. Estaban atascados y estábamos negociando con un descuento frente a nuestros pares. Y entonces hicimos lo que muchos bancos han hecho, que es retirar el negocio de Aval y dirigir dos negocios, ambos con cotización de acciones. Y la verdad es que el precio combinado ha subido un 17% desde que tomamos esa decisión. Sinceramente, espero que sea más, creo que debería ser un 30% o 40% más.

Las ofertas públicas de adquisición de empresas del Grupo Empresarial Antioqueño por parte de Jaime Gilinski han trastocado el mercado local. ¿Cuál es su perspectiva?

Creo que es una jugada increíblemente ingeniosa. Tan solo identificar la transacción, me le quito el sombrero. No creo que vaya a añadir mucha liquidez a los mercados. Realmente, esto va a retirar liquidez del mercado al final. Cuando se mira la flotación de esas empresas, después de todo lo dicho y hecho, creo que va a ser incluso menos que antes. Ha aportado mucho valor a los accionistas. Me refiero a que, sin duda alguna, nadie soñó con poder vender a esos precios.

Y aplica a la rentabilidad por dividendo y a cómo debe obtener su rendimiento de la valoración y los dividendos. Pero si nunca paga dividendos, es difícil que sus acciones se valoricen porque no son tan atractivas.

Les digo algo, es mucho mejor ser un observador. Me alegra que no estuviéramos involucrados.

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