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China está usando a la población uighur en fábricas de trabajo forzado y el escándalo afecta también a Ikea y a H&M

Desde hace meses, las principales organizaciones de derechos humanos han ido documentando la persecución que sufre la población uighur (una minoría musulmana) en China. Las ONG’s señalan que esta etnia vive en unas condiciones similares a una prisión después de que las autoridades asiáticas detuviera a un millón de personas y las encerrara en campos de internamiento conocidos como centros de reeducación. Estos son lugares de lavado de cerebro, tortura y castigo, tal y como denuncia Amnistía Internacional.

Ahora una investigación de Four Corners en la televisión australiana ABC ha ido un paso más allá. Este programa, centrado en las noticias de carácter internacional que se lleva emitiendo desde 1961, ha intentado arrojar un poco de luz sobre qué les ocurre a los uighur cuando son detenidos en la provincia china de Xinjiang, que es donde se asientan, y sus revelaciones no han dejado indiferente a nadie.

Niños uighur juegan con sus familiares en China (AP Photo/Andy Wong).

En los últimos meses China había intensificado su campaña de internamiento masivo, vigilancia intrusiva, adoctrinamiento político y asimilación cultural forzada contra las minorías étnicas, especialmente los uighur. El canal australiano ha mostrado que más allá de tener a los presos en esos centros de reeducación, también son obligados a hacer trabajos forzados en fábricas del país. Unos hallazgos que además señalan a seis grandes marcas, ya que estos prisioneros habrían elaborado algunos productos textiles para ellas.

Las empresas señaladas

El reportaje señala que Ikea, H&M, Dangerfield, Jeanswest, Cotton On y Target se surten de algodón en la región de Xinjiang, aunque lo hacen a través de subcontratas, es decir, en principio ninguna de ellas trata de forma directa con los proveedores de este producto que procede del trabajo forzado. Estas compañías han asegurado que van a investigar sus cadenas de suministro y han resaltado que se toman muy en serio este tipo de esclavitud moderna.

Four Corners también ha compartido algunos testimonios que muestran la difícil situación a la que se enfrentan los detenidos. Una mujer ha contado que la han obligado a limpiar la fábrica debido a que su mala visión le impedía hacer los bordados complejos. Otras han tenido que sufrir registros telefónicos y corporales cuando llegaban y salían de la fábrica.

Una muestra más de una represión masiva que según Amnistía Internacional ha destrozado a cientos de miles de familias que ni siquiera saben qué ha sido de sus seres queridos y viven en una continua angustia. Las revelaciones del programa australiano echan aún más fuego a una situación que se sigue manteniendo en el tiempo.