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Cien años de Franco Corelli, el galán de la ópera italiana

Agencia EFE
·4  min de lectura

Roma, 8 abr (EFE).- Hace cien años nacía Franco Corelli, uno de los tenores más aclamados de la ópera italiana y que inesperadamente conquistó los mayores templos de la lírica mundial gracias a su voz particular y a su porte de galán clásico.

El país ha preparado varias iniciativas para recordarlo, sobre todo ponencias que repasarán la carrera y el legado de este cantante que alcanzó la cima en apenas dos décadas de carrera.

Corelli nació el 8 de abril de 1921 en Ancona, una ciudad del centro italiano asomada al mar Adriático, en el seno de una familia de apasionados del Bel Canto.

Más allá de esto, en su juventud nada hacía presagiar que lograría la fama sobre los escenarios. De complexión atlética, el muchacho formó parte del equipo de natación de su ciudad y en 1939 se diplomó como topógrafo. Sus planes eran otros y mucho más prosaicos.

Pero su vida cambió tras el servicio militar, cuando empezó a trabajar en el Teatro delle Muse de Ancona, donde escuchó algunas de las mejores voces del momento llegadas a la ciudad.

Este interés se vio influido también por la elección de su hermano Ubaldo de estudiar canto en la Academia de Santa Cecilia de Roma para empezar una discreta carrera de barítiono, según recuerda la enciclopedia de Ciencias, Letras y Artes del Instituto "Treccani".

EL ORIGEN DE UN MITO

Corelli empezó a instruirse en el mundo del "Bel canto" a pesar de que algunos profesores trataron de desanimarle. Rechazado en varios foros, logró en 1952 entrar entre los cadetes de la Ópera de Roma, lo que afianzó su decisión de iniciar formalmente su carrera.

En su ascenso es crucial el papel de la que siempre fue su esposa, Loretta Di Lelio, hija del famoso bajo Umberto De Lelio y quien le introdujo en los ambientes más selectos de la Ciudad Eterna.

Así, el romano Teatro Costanzi y la "Carmen" de Bizet supusieron el debut de un tenor que empezó "a cantar por juego", tal y como él mismo reconocía. Y en la capital se quedó por siete años agrandando su fama, hasta actuar con la mismísima Maria Callas en "Norma".

Precisamente Corelli estuvo presente en uno de los momentos más controvertidos de "La Divina", cuando abandonó las tablas de Roma en 1958 dando plantón al mismísimo presidente de la República, Giovanni Gronchi, y a toda la burguesía italiana presente en las butacas.

Pero él seguía aumentando su reconocimiento. Incluso el gran Luchino Visconti se percató del porte y belleza de aquel joven tenor y lo eligió para "La Vestale" que preparaba para la inauguración de la temporada del 1954 en La Scala milanesa.

Precisamente en esta ópera, para muchos la más prestigiosa del mundo, firmó algunas de las noches más memorables: "Allí he hecho obras que me han dado suerte y una gran notoriedad, y todo eso se lo debo a La Scala", reconocía en una entrevista televisiva.

Desde entonces, pronto llegaría su primera actuación en el extranjero, una "Carmen" en el Teatro Nacional de São Carlos de Lisboa. Luego pasaría por el Metropolitan de Nueva York y por otras mecas como Viena, Londres, Barcelona, Filadelfia o Chicago.

EL ADIÓS A LA ESCENA Y EL SILENCIO

Su éxito era tan apabullante que pronto empezó a agotarle.

El ritmo de sus giras en los Sesenta y Setenta acabó por exacerbar sus miedos e inseguridades sobre el escenario, precipitando su despedida, y en 1976, con solo 55 años, ofreció su última actuación operística con una "Bohéme" en Torre del Lago.

Cerraba así una carrera fulgurante, aunque no por ello calló, sino que Corelli siguió cantando pero en conciertos esporádicos.

Y en la década de los Ochenta llegó el silencio. El cantante se retiró en su apartamento milanés, que solo abandonaba para viajar de vez en cuando a Nueva York, Montecarlo o Cortina, en los Alpes.

En estos años de discreción, alejado de la presión del público y de la crítica, estrechó una fuerte amistad con Mario Del Monaco, uno de los tenores más influyentes de la lírica italiana, y se dedicó a dar clases de canto, con Andrea Bocelli como discípulo.

En 2003 el cantante fallecía en Milán a causa de un ictus.

Gonzalo Sánchez

(c) Agencia EFE