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El colapso de la Juventus, el equipo al que todo le sale mal

·6  min de lectura
Juventus' Argentine forward Paulo Dybala (3rdL) celebrates after scoring his side's second goal during the Italian Serie A football match between Juventus and Genoa on December 5, 2021 at the Juventus stadium in Turin. / AFP / Isabella BONOTTO
Foto: AFP / Isabella BONOTTO

Tal vez la mejor medida para saber cuánto le importa la imagen a la Juventus —cuán central es para la identidad del club la manera en que esa identidad se proyecta y percibe— es que perfectamente podría ser el único equipo en el mundo del fútbol en tener su propia fuente personalizada.

La mandó a hacer en 2017, en teoría después de un montón de reuniones con discusiones intensas y sinceras en torno al mejor tipo de letra para expresar los valores y la misión del equipo. La fuente aparece en todas las campañas de mercadotecnia del club. Está desplegada en todos sus pronunciamientos en redes sociales. Adorna las oficinas de la Juventus en Turín y Milán.

El uso de la fuente es importante para los ejecutivos de la Juventus: ellos creen que la uniformidad de la iconografía es crucial para ayudar a construir la marca del club, para expresarles exactamente lo que representa la Juventus a los aficionados actuales y futuros y, donde no se pueda encontrar ninguno, los supuestos clientes. Todo lo que publica el club tiene que tener ese aspecto reconocible y distintivo de la Juventus. La imagen es lo primero.

Todo eso hace que los sucesos de los últimos meses —tal vez más tiempo— sean difíciles de entender. Primero, el presidente del club, Andrea Agnelli, tiene una devoción casi masoquista por el proyecto de una superliga que no solo le ha costado amistades y posiciones de poder, sino que se ha topado con un oprobio casi universal de los aficionados. Como ellos dicen, seguir comprometido con este no deja una buena impresión.

Andrea Agnelli | Foto: Daniele Badolato - Juventus FC/Juventus FC via Getty Images
Andrea Agnelli | Foto: Daniele Badolato - Juventus FC/Juventus FC via Getty Images

Y luego, todavía más grave, está la investigación de las autoridades financieras de Italia de seis ejecutivos actuales y pasados —entre ellos Agnelli y Pavel Nedved, el vicepresidente del club— por los acuerdos de transferencias de la Juventus. Se rumora que las autoridades están considerando varios cargos de contabilidad falsa y falso testimonio. La policía ya ha allanado las instalaciones de entrenamiento del club y sus oficinas. Eso tampoco es grandioso para la imagen.

Por lo tanto, iba a ser fácil ver más que un poco de arrogancia en las penurias sobre el campo que ha padecido la Juventus esta temporada. Hay una escena en el primer episodio de la edición del club de la serie documental “Todo o nada” —la cual comenzó a transmitirse en Amazon Prime a finales del mes pasado y sobre la cual los ejecutivos se cuelgan como halcones, en todo momento— en la que Agnelli se reúne con los miembros del equipo titular y les hace saber, en términos nada inciertos, cuáles son las expectativas.

Con una o dos groserías en la mezcla, Agnelli les dice a los jugadores que en la temporada anterior el equipo no estuvo a la altura. El año en cuestión fue uno antes del pasado, fue cuando Maurizio Sarri llevó a la Juventus a su noveno título consecutivo de la Serie A. El entrenador, un nombramiento improbable que se convirtió en una ratificación impopular, se había ido; Agnelli dijo que no iba a tolerar una reincidencia.

Por supuesto que, en comparación, ese año con Sarri se llegaría ver como el último capítulo de la era dorada. Con su remplazo, el inexperto Andrea Pirlo, la Juventus apenas arañó su ingreso a la Liga de Campeones —al depender de la caída del Nápoles en casa el último día para lograr su clasificación— y luego, a lo largo del verano, descubrió que Cristiano Ronaldo, el jugador que había traído para convertir la hegemonía doméstica en un éxito continental, ya no quería quedarse.

Si ese parecía el punto más bajo, no lo fue. Después de los experimentos fallidos con Sarri y Pirlo, este verano la Juventus recuperó a Massimiliano Allegri como su entrenador. En las propias palabras de Allegri, su tarea era priorizar los “resultados” por encima de la búsqueda de un estilo, lo cual había cautivado al club cuando, hace un par de años, decidió que la tarea le había quedado chica a Sarri. Al parecer, la Juventus se había percatado de que el hecho de ganar era más crucial para su identidad que la naturaleza de este.

ALLIANZ STADIUM, TURIN, ITALY - 2021/11/27: Massimiliano Allegri, head coach of Juventus FC, reacts during the Serie A football match between Juventus FC and Atalanta BC. Atalanta BC won 1-0 over Juventus FC. (Photo by Nicolò Campo/LightRocket via Getty Images)
Massimiliano Allegri (Foto: Nicolò Campo/LightRocket via Getty Images)

Sin embargo, las cosas no son tan sencillas. Esta temporada, el equipo de Allegri ya ha perdido cinco partidos en la Serie A. Equipos relativamente menores, como el Sassuolo, y equipos realmente menores, como el Empoli, han regresado a casa con victorias del Allianz Stadium de la Juventus. El fin de semana pasado, el Atalanta ganó en Turín por primera vez en más de 30 años.

La causa de este declive se puede rastrear hasta el mismo origen del colapso de la imagen de la Juventus. En el fútbol, se tiende a creer que nadie es capaz de hacer dos cosas a la vez: a un jugador que le interesan actividades fuera del campo —ya sea estar en TikTok, dirigir una marca de moda, alimentar a los niños con hambre—, en algún momento, no cabe la menor duda que le dirán que se concentre en su rendimiento; a un club que cuida la identidad de su marca se le dirá que mejor se concentre en contratar futbolistas.

Por supuesto que esta es una falsa dicotomía. Los jugadores pueden dirigir un negocio, una campaña o una cuenta de redes sociales y aun así recordar cómo marcar a sus oponentes en los tiros de esquina. Los clubes emplean a cientos de personas, de las cuales no todas están dedicadas a la táctica, la nutrición ni a ser un lateral derecho.

Los dos hilos de las dificultades de la Juventus se entrelazan en la lógica detrás de ellos. Agnelli prefiera la superliga porque resuelve los problemas financieros inmediatos del club. El sistema de la plusvalenza del que están acusados de manipular los ejecutivos del equipo ofrece el mismo resultado a corto plazo: garantiza que los libros de este año se vean bien, con poca o nula idea de qué sucederá después.

Allegri tiene a su disposición el boceto de un equipo joven y competitivo: Matthijs de Ligt, Rodrigo Bentancur, Manuel Locatelli, Dejan Kulusevski y Federico Chiesa. La decisión del club de crear un equipo sub-23 en la tercera división de Italia también se tomó con el futuro en mente.

ALLIANZ STADIUM, TURIN, ITALY - 2021/12/05: Players of Juventus FC celebrate the victory at the end of the Serie A football match between Juventus FC and Genoa CFC. Juventus FC won 2-0 over Genoa CFC. (Photo by Nicolò Campo/LightRocket via Getty Images)
Foto: Nicolò Campo/LightRocket via Getty Images

Sin embargo, nada de eso puede rendir frutos mientras la escuadra, y el balance, esté llena de jugadores con bajo rendimiento y sobrevaluados. Durante demasiado tiempo, la Juventus ha pensado en el ahora y demasiado poco en lo que vendrá. Y, a final de cuentas, eso perjudicará su imagen, cómo se le percibe y cómo se percibe a sí misma. Después de todo, lo importante es la historia que cuenta un club, no cómo está escrita.

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