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Cómo influye realmente el aumento del salario mínimo en el crecimiento del empleo

Últimamente he escuchado todo tipo de disparates respecto al hecho de que el aumento del salario, sobre todo el incremento del sueldo mínimo, puede acabar con el crecimiento del empleo. Quienes defienden esa idea dicen que, si los empleadores tienen que pagar salarios más altos, pueden dejar de contratar o incluso despedir a los trabajadores.

¿Mi respuesta a eso?

No es así.

De hecho, esta última tendencia en el mercado laboral podría poner fin a ese antiguo estigma de que a mayores salarios, mayor pérdida de empleo.

Primer hecho: el salario mínimo efectivo, que explicaré más adelante, se ha disparado recientemente y alcanza su punto más alto.

Segundo hecho: con un 3,5%, la tasa de desempleo de Estados Unidos es la más baja desde diciembre de 1969, hace casi medio siglo. En aquel entonces Nixon estaba en la Casa Blanca, Neil Armstrong en la luna y los hippies en Woodstock. Hace mucho tiempo de eso.

Los trabajadores de McDonalds en huelga para exigir un salario mínimo de 15 dólares se manifiestan en Las Vegas, Nevada, Estados Unidos, 14 de junio de 2019. REUTERS/Mike Segar

Eso lo explica todo, caso cerrado, excepto por otro detalle. Creo que los empleadores, los dueños de negocios y los directores ejecutivos, a veces usan el aumento del salario, sobre todo el que obliga el gobierno como el incremento del salario mínimo, como una excusa o pretexto para justificar los malos resultados en sus negocios, y otros acontecimientos.

Eso sin contar que cuando una empresa se queja por pagarles a sus trabajadores el salario mínimo federal actual de 7,25 dólares, cabe preguntarse qué tipo de vida les está proporcionando a sus empleados.

Te explicaré qué tipo de vida.

Los 7,25 dólares por hora se convierten en 15.080 dólares al año. Las directrices federales estipulan que una familia de tres miembros con un salario de 21.330 dólares o menos se encuentra en el umbral de pobreza y puede ser elegible para determinados programas federales, incluido el Programa Asistencial de Nutrición Suplementaria, anteriormente conocido como cupones de alimentos. De hecho, una persona que cobre un salario de 12.490 dólares todavía se considera que está en el umbral de pobreza.

No digo que los aumentos salariales no representen un gasto real para un empleador, sobre todo para el dueño de una pequeña empresa con pocos empleados. Sin embargo, el salario mínimo federal no se ha incrementado desde julio de 2009. Si no les han dado un aumento a sus trabajadores en 123 meses, me atrevería a decir que no son muy buenos en el área de planificación.

O se están aprovechando.

Crédito: David Foster/Yahoo Finanzas

Entonces, si el salario mínimo federal es de 7,25 dólares por hora, ¿a qué me refiero con el salario mínimo efectivo y por qué ha aumentado? Primero, hay que saber que el salario mínimo federal es obligatorio solo en 21 estados, sobre todo en los del sur y el oeste. Los otros 29 estados tienen salarios mínimos estatales, todos más altos que el límite federal, de hecho, ahora algunas ciudades como Nueva York y Seattle también están subiendo ese límite.

Según The New York Times, si se promedian estos mínimos en todo el país, se obtiene un salario mínimo nacional efectivo de 11,80 dólares. Ese es el número que se disparó en la última década, justo cuando la tasa de desempleo se desplomaba, y que ahora se encuentra en su punto más alto.

Además, resulta difícil argumentar que los estados con un umbral bajo de salario mínimo federal tengan mejores economías.

Y, a pesar de ello, las empresas aún se quejan. La ciudad de Nueva York aumentó su salario mínimo a 15 dólares por hora en diciembre y hubo quejas predecibles, incluso algunos propietarios de restaurantes se quejaron de tener que cerrar su asador o restaurante mexicano debido al aumento de los salarios, a pesar de que existen muchos otros lugares similares y que aún así son prósperos. En cualquier caso, se trata de costos reales y es un tema controvertido. Lo entiendo. Sin embargo, si dejamos las emociones a un lado y analizamos las cifras, tendremos otra perspectiva.

Yannet Lathrop, investigadora del Proyecto de Ley del Empleo Nacional, es coautora de un informe sobre restaurantes de Nueva York que muestra que después de cinco años de aumentos del salario mínimo, la industria de los restaurantes de la ciudad de Nueva York está prosperando. “Las personas se quejan por el aumento del salario mínimo”, dijo Lathrop. “Sin embargo, la evidencia es abrumadora y sugiere que los salarios mínimos hacen lo que se supone que deben hacer: aumentar los salarios de los trabajadores más vulnerables sin generar grandes efectos en los empleadores. Puedes formarte una idea sobre el salario mínimo dejándote guiar por las emociones o por lo que confirman los datos”.

Greg Biryla, director estatal de la Federación Nacional de Negocios Independientes, un grupo que aboga por las pequeñas empresas, no está de acuerdo y asegura que el aumento de los salarios ha sido “una carga significativa”. Ha aumentado el costo de los negocios, el costo de la contratación y del crecimiento”.

Quizá tenga razón. Sin embargo, por otro lado, esa perspectiva pasa por alto que el aumento de los salarios ha beneficiado a millones de estadounidenses que necesitaban ayuda. Si me preguntas, es la compensación adecuada, sobre todo en esta época de altos ingresos y desigualdad en las riquezas.

Claro, existen diferencias en el costo de vida entre, por ejemplo, Seattle, donde el salario mínimo es de 16,09 dólares, y Búfalo, la ciudad más barata de Estados Unidos. Sin embargo, recientemente he notado una tendencia: los estados buscan diferenciarse cada vez más en función de los salarios, lo que conlleva a una mayor disparidad y ventajas para los propios estados.

Mi última pregunta: ¿El incremento del salario mínimo estatal está generando un aumento excesivo de los salarios en todo el país?

No lo parece.

El informe de empleos de septiembre mostró un crecimiento salarial de solo un 2,9 %, la tasa más baja desde julio de 2018.

Por eso, considero que los trabajadores más pobres finalmente están recibiendo un estímulo. Y mientras tanto, las empresas con modelos de negocio basados ​​en pagarles a las personas salarios que rondan el nivel de pobreza y que no han aumentado en 10 años, se están reduciendo un poco.

Ya era hora.

Andy Serwer