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El desmoronamiento de Fernando Tatis Jr.

SAN DIEGO — En una por lo demás lenta mañana de febrero, durante el comienzo de los entrenamientos de primavera de 2021, los Padres de San Diego sacudieron al mundo del béisbol al anunciar que habían llegado a un acuerdo por 14 años y 340 millones de dólares con su joven campocorto superestrella, Fernando Tatis Jr. En ese momento el pelotero tenía 22 años y ese contrato fue, y sigue siendo, el más extenso en la historia de la MLB.

Pero cuando los Padres abran la postemporada contra los Mets de Nueva York este viernes en Queens, Nueva York, Tatis, el jugador franquicia que debería estar liderándolos, no estará por ningún lado. Una serie de malas arruinaron su verano, socavaron a su equipo y ha puesto en serias dudas el futuro de un hombre que solía ser uno de los jugadores más magnéticos del deporte.

“Es un duro golpe, pero lo superaremos”, afirmó Peter Seidler, el propietario mayoritario del equipo. “Sin duda es un duro golpe perder a uno de los grandes jugadores de su generación”.

El 12 de agosto, Tatis fue suspendido por 80 juegos tras dar positivo por una droga para mejorar el rendimiento. Al momento de la noticia, Tatis estaba en el equipo AA de San Antonio, como parte de su rehabilitación por una fractura del hueso escafoides de su muñeca izquierda debido a un accidente de motocicleta ocurrido en su natal República Dominicana en diciembre del año pasado, durante el paro patronal de la MLB. Tanto él como sus representantes minimizaron el accidente ante los Padres, quienes se sorprendieron cuando Tatis se presentó a los entrenamientos de primavera en marzo con la muñeca aún adolorida. Un posterior examen de resonancia magnética reveló la fractura.

Tatis y el club hablaron alguna vez abiertamente sobre erigir un monumento en su honor en San Diego al final de lo que denominaron un “contrato de estatua”. Pero para el final de la temporada regular, los Padres habían borrado su enorme mural del exterior del Petco Park, cancelado su “noche bobblehead” y eliminado su presencia de los videos que se presentaban en la pantalla de la pizarra.

“Ha sido un año difícil para Fernando”, afirmó el lanzador de relevo Craig Stammen, uno de los Padres con más tiempo en el equipo. “Obviamente quiere estar en el terreno. Pero ha tomado decisiones que no lo van a dejar estar en el terreno”.

Una sensación instantánea

San Diego se enamoró de Tatis luego de que el pelotero llegó al equipo como un novato de 20 años recién salido de los entrenamientos de primavera en 2019. En aquel momento, los veteranos Manny Machado y Eric Hosmer presionaron de forma persuasiva a A. J. Preller, gerente general de los Padres, para llevarlo a las mayores. Si en verdad queremos ganar, le enfatizaron a Preller en ese entonces, este muchacho tiene que estar en nuestro equipo.

Desde el comienzo, Tatis le inyectó energía al clubhouse, emoción al dugout y adrenalina al terreno de juego. Cuando bateó de .455 con dos jonrones en la victoria de San Diego sobre San Luis en una serie de postemporada de 2020, la camiseta de Tatis era tan omnipresente en la ciudad como los días calurosos y los cielos azules.

Luego —lentamente al principio— las cosas comenzaron a desmoronarse.

La defensa de Tatis era la única mancha en su juego. Tatis cometió 18 errores en 2019, 14 de ellos durante lanzamientos. Estadísticamente, fue uno de los peores campocortos en cuanto a fildeo en las mayores. Se ubicó en el puesto 33 de los 35 campocortos en Outs por Encima del Promedio, según Statcast.

San Diego contrató a Bobby Dickerson, conocido como uno de los mejores instructores del cuadro interior, para ayudar. Durante lo que se denominó “Campamento COVID-19” en el verano de 2020 —entrenamientos privados de los equipos para prepararse para la temporada acortada por la pandemia— Tatis expresó una enorme frustración consigo mismo durante un ejercicio defensivo.

En ese momento, Dickerson le dijo a Tatis: “Voy a ser paciente contigo, pero primero tienes que ser paciente contigo mismo”.

Aproximadamente un mes después de firmar el gran contrato en febrero de 2021, Tatis se dislocó el hombro izquierdo durante un partido de la Liga del Cactus y fue incluido en la lista de lesionados a los pocos días del comienzo de la temporada. Sería la primera de cuatro veces en las que se dislocaría el hombro esa temporada.

Los entrenamientos de Tatis con Dickerson estaban dando sus frutos: Tatis mejoró y escaló al puesto 16 entre los 36 campocortos en Outs por Encima del Promedio en 2021. Pero ya para septiembre, los Padres, preocupados por el hombro de Tatis, comenzaron a colocarlo en una posición en el jardín menos riesgosa. A Tatis claramente eso no le emocionó mucho, y cuando eso coincidió con una caída tanto del equipo como personal —Tatis tenía un promedio de bateo de .228 en agosto cuando los Padres comenzaron a tener un colapso épico— la situación llegó a un punto crítico.

Un sábado por la tarde en San Luis, tras perder la calma luego de un ponche en el plato, Tatis arremetió contra Dickerson cuando el coach le tocó la pierna al entonces campocorto de 22 años y, en esencia, le dijo: “Vamos, te necesitamos”.

La discusión en el dugout se intensificó a la vista del público. “¡Ve a jugar béisbol!” le gritó Machado a Tatis, y, con groserías, agregó: “Esta… no se trata de ti!”.

Luego de que Dickerson y Tatis fueron separados, el lanzador abridor Joe Musgrove le dijo al coach que había hecho lo correcto. Muchos jugadores ya estaban cansados del mal humor, la inmadurez y la irresponsabilidad de Tatis. Así como su energía podía levantar al equipo, su actitud durante el colapso del equipo era desmoralizante. Ya era hora de que alguien dijera algo al respecto, le dijo Musgrove a Dickerson.

“Ocurrió. Es parte del béisbol. Es una parte que este juego saca a relucir, especialmente cuando buenos jugadores intentan ganar y las cosas no salen como queremos”, le dijo Tatis a los periodistas poco después del incidente. “Al final del día, me alegra que haya sucedido”.

Pero después, en una entrevista en video con un periodista en su casa en la República Dominicana, el padre de Tatis, el exjugador grandeliga Fernando Tatis sénior, defendió a su hijo y afirmó que Dickerson no sabía cómo tratar con “jugadores superestrellas”.

“Creo que soy un coach de infield lo suficientemente conocido y respetado, y luego de 30 años de tratar con figuras como J.J. Hardy, Manny Machado y Jim Thome, creo que sé cómo tratar con estrellas”, declaró Dickerson, ahora coach en Filadelfia, en una entrevista el mes pasado. “Solo soy un coach de clase obrera que intenta asegurarse de que las personas tengan una mejor vida que la que yo tuve en este deporte”.

Al final de la temporada, Tatis lideró la Liga Nacional en jonrones y culminó tercero en la votación por el Premio al Jugador Más Valioso de la Liga Nacional. Luego, rechazó la recomendación de los Padres de someterse a una cirugía en el hombro. Los altos funcionarios del equipo afirman no tener objeción alguna a su decisión. Se sintieron cómodos con el hecho de que Tatis había indagado sobre el proceso, pues había conversado con Cody Bellinger, Hanley Ramirez y Gregory Polanco, todos jugadores que se sometieron a cirugías similares con diversos grados de éxito. Además, la cirugía es complicada, por lo que existía la posibilidad de que no recuperara el rango completo de movimiento en su brazo.

“Sin embargo, hay una mayor posibilidad de que lo arreglen con éxito y pueda volver a hacer las cosas que quiere hacer”, afirmó Preller.

El accidente

Luego llegó diciembre y los reportes de que Tatis había tenido un accidente en su motocicleta.

Los Padres se enteraron del accidente en Twitter. Debido a que los propietarios de la MLB habían bloqueado a los jugadores durante una disputa laboral, los equipos tenían prohibido el contacto directo con sus jugadores. El padre de Tatis minimizó el accidente y afirmó que “no fue gran cosa”. Aseguró que su hijo solo se había “raspado un poco la rodilla y las manos”.

Preller dijo que creía que el accidente había ocurrido cerca de la casa de Tatis en San Pedro de Macorís, pero los informes generados en la República Dominicana sugirieron que pudo haber ocurrido en Punta Cana, la popular zona turística en la costa este de la isla, o en Higüey, a 64 kilómetros al oeste. Los trabajadores médicos de emergencia y la policía de tránsito en cada uno de los lugares dijeron que no tenían registros del accidente, posiblemente, afirmaron algunos, porque fue un accidente en solitario y porque Tatis había ido a una clínica privada y no había llamado al 911.

Aunque Tatis mencionó que habían sucedido algunos “accidentes” esta primavera cuando declaró a los medios de comunicación, los Padres creen que solo hubo uno y que las cosas se confundieron durante la traducción. Tatis le dijo a los Padres que, además del accidente, se había tropezado con un obstáculo mientras entrenaba para la temporada, y que esa caída podría haber exacerbado la lesión.

De cualquier manera, los Padres no intentaron aplicar alguna medida punitiva, como por ejemplo tratar de recuperar parte del dinero que se le había pagado con una cláusula contractual que prohíbe el uso de motocicletas. Debido a que el contrato de 14 años está apenas comenzando, el equipo sintió que era mejor mantener una relación armoniosa. Y debido a que Tatis solo está ganando 4,2 millones de dólares este año (con el tiempo aumentará a 36 millones de dólares anuales), su ausencia no fue para nada el golpe financiero que podría haber sido. Además, pensaron que estaría de regreso justo a tiempo para la postemporada.

Fue allí cuando todo terminó por caer en su sitio.

La suspensión

El 11 de agosto, Preller estuvo en Frisco, Texas, para visitar a Tatis, quien estaba en plenas labores de rehabilitación por su lesión. De allí, Preller viajó para reunirse con el equipo de grandes ligas en Washington D. C., el 12 de agosto. Esa tarde, fue sorprendido por una llamada de Dan Lozano, el agente de Tatis, quien le informó sobre la suspensión inmediata.

Tatis, quien nunca mencionó la suspensión cuando vio a Preller en Texas, había regresado a San Diego a toda prisa esa mañana. “Me asusté”, declaró Tatis en una conferencia de prensa el 23 de agosto, su única aparición pública desde la suspensión.

“Desafortunadamente hubo muchos contratiempos con su muñeca y obviamente, estoy seguro de que esa fue la razón por la que intentó acelerar el proceso”, afirmó Luke Voit de Washington, quien comenzó la temporada con los Padres. “Es difícil sentir pena por él. Decepcionó a muchos de sus compañeros”.

Al principio, el bando de Tatis atribuyó el resultado positivo a una confusión con un medicamento que necesitaba para tratar la tiña. Su madre publicó una foto de su cuello en Instagram para apoyar la declaración sobre la tiña, y luego la borró. El padre de Tatis criticó a la liga por la suspensión y afirmó que: “Hay millones de fanáticos que ahora van a dejar de ver béisbol. Es una decepción total para los fanáticos dominicanos y de todo el mundo, por algo tan insignificante que ni valía la pena”.

Cuando se disculpó con sus compañeros de equipo, con la organización y con el público en agosto, Tatis calificó su violación de la política de drogas para mejorar el rendimiento como “un error estúpido” y admitió haber sido “irresponsable”. Tatis le prometió a los fanáticos que han perdido la fe: “Les daré una historia para que vuelvan a creer en mí”.

Tatis no ha hablado en público desde agosto y no se espera que dé entrevistas antes de los entrenamientos de primavera de 2023.

Con tiempo de sobra, Tatis anunció en agosto que se sometería a la cirugía de hombro que había evitado anteriormente. La misma se retrasó una semana cuando contrajo faringitis estreptocócica.

Actualmente, con el brazo en un cabestrillo y su imagen en ruinas, Tatis pasa los mediodías rehabilitándose en Petco Park. Y para el momento en el que el equipo llega al estadio todos los días, Tatis ya se ha ido.

© 2022 The New York Times Company