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Empresarios. El Presidente buscó espantar fantasmas y dijo que las restricciones al dólar "son transitorias"

Francisco Jueguen

En una semana clave para el cierre de la renegociación de la deuda, horas antes de la confirmación de una nueva extensión de la cuarentena y cuando comienzan a debatirse reformas estructurales para la pospandemia, Alberto Fernández recibió esta noche a los principales empresarios del país en la Quinta de Olivos con la intención primordial de despejar la neblinosa incertidumbre en la que iba envolviéndose el sector privado.

La convocatoria -sin agenda temática definida- fue ideada y organizada por Gustavo Béliz, hombre de máxima confianza del Presidente y la reunión se hizo luego de un almuerzo que mantuvieron el primer mandatario -y varios ministros- con el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna. El ex candidato a presidente fue tentado en varias oportunidades para conducir el Consejo Económico y Social, que el Gobierno prometió, pero que todavía no vio la luz con un Congreso a media máquina. Sin embargo, algunos presentes en el encuentro remarcaban que la iniciativa también había contado con un fuerte impulso nacido desde la Unión Industrial Argentina (UIA). Varios ilustraban ese dato con la foto oficial luego distribuida: allí se ve a Miguel Acevedo, presidente de la entidad fabril, sentado a la derecha del Presidente.

Según contaron a LA NACION, Alberto Fernández buscó espantar los fantasmas que aparecieron en su vínculo con el sector privado en las últimas semanas, luego del proyecto al impuesto a las grandes fortunas, tras las declaraciones de Fernanda Vallejos, que remarcó de manera explícita que "no compartía", y de Gabriel Mariotto, sobre la intención oficialista. Pero además llegó después de las nuevas restricciones al dólar del Banco Central (BCRA).

Sobre estas últimas, el Presidente les dejó en claro a los empresarios que eran "transitorias". Aunque allí aparecen versiones contrapuestas, ya que los presentes cuenta que, tras los reclamos empresarios sobre el tema, el Presidente le habría dicho al director de Aceitera General Deheza (AGD) -a Acevedo- que le pidiera a su gerente financiero que trajera las divisas que tiene en el exterior. Más allá de ese intercambio, hubo banderas blancas.

Es mas, tras el encuentro, la entidad que conduce Miguel Pesce anticipó que podría revisar la letra chica de la circular que presentó el jueves pasado si se comprobaba que "trababan importaciones". Esta definición del BCRA vino tras las quejas de los empresarios en Olivos.

El primer mandatario buscó, así, restablecer un vínculo directo con los empresarios que deciden las inversiones -no estuvieron las cámaras- para "dar un puntapié inicial" a la definición de las medidas pospandemia, de las que no hubo mayores detalles en el encuentro. Sin embargo, el Presidente escuchó por los empresarios la realidad de cada sector.

"Fue una muy buena reunión. Muy cordial", afirmó a LA NACION el presidente de Accenture, Sergio Kaufmann. "El Presidente manifestó su preocupación por la situación social del país y señaló la importancia que tiene el sector privado para impulsar la creación de empleo y el fomento a las importaciones", graficó el ejecutivo a la salida del encuentro.

"El Presidente quería transmitir de primera mano cuáles son ideas, seducir al empresariado para la pospandemia y generar una conversación con los que deciden las inversiones", señaló Miguel Acevedo, director de Aceitera General Deheza (AGD) y la UIA.

Otras fuentes presentes en Olivos aclararon que se charló muy poco sobre la inminente enmienda que se haría a la oferta argentina en las próximos horas en el marco de la negociación de la deuda que encabeza el ministro de Economía, Martín Guzmán. Sin embargo, hubo un limitado margen para calificar ese proceso como "muy duro". El ministro participó junto a su par de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas de la reunión. A este se lo vio "muy activo". Kulfas aseguró que no habrá saltos en el dólar pese a la brecha y que las restricciones son coyunturales. Negó que vaya a haber problemas con los insumos para la producción.

"Ustedes tienen que estar convencidos que este Presidente no quiere el default", habría reiterado el Presidente a los hombres de negocios sobre la reestructuración de la deuda bajo legislación extranjera en base a títulos elegibles por US$68.000 millones.

El primer mandatario fue consultado también por los empresarios sobre la reforma tributaria en la que está trabajando el Gobierno. La respuesta oficial estuvo vinculada a la necesidad de simplificar el sistema impositivo y a reducir la evasión. Fernández volvió a remarcar que será una reforma "progresiva" y con la idea de que en el país sólo haya "3 o 4 impuestos y nada más". Poco se dijo, en cambio, si esas modificaciones estructurales que llegarán con gravámenes progresivos [y sin un nuevo ajuste del gasto] amplificarán o no la presión tributaria.

El Presidente reafirmó su alianza con el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, y con el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, en la administración de la cuarentena. Con este último se reunió luego. Fernández volvió a señalar que estaba "preocupado" por la economía y recalcó que ya se habían abierto muchas fábricas. Sin embargo, reconoció que había todavía problemas, sobre todo en las actividades comerciales.

En la reunión estuvieron con el Presidente el ya mencionado Acevedo; Luis Pagani (Arcor); Marcos Bulgheroni (PAE); Kaufmann (Accenture); Javier Madanes Quintanilla (Fate-Aluar); Daniel Herrero (Toyota); Luis Pérez Companc (Molinos), Roberto Murchison, presidente de IDEA, y Mariano Bosch, número uno de Adecoagro. No estuvo, en tanto, Paolo Rocca, titular del Grupo Techint. La ausencia fue por cuestiones de agenda, aunque fue convocado. No fueron invitadas, según pudo saber este medio, los diferentes líderes de cámaras empresarias.

En las últimas semanas, el Presidente multiplicó, como una señal, su visita a las empresas. Ya se mostró en la reapertura de la planta de Toyota en Zárate y hoy con los dueños de Axion.

La reunión de hoy se dio luego de que se multiplicaran los reclamos empresarios por el impacto que puede tener el "supercepo" en la operatoria de las empresas, tanto en los precios como en el abastecimiento de productos de primera necesidad o de insumos para la fabricación nacional. Esas quejas aparecieron hoy por primera vez en público, frente a funcionarios.

La visita empresaria también se da en momentos en que Guzmán presentará una nueva oferta en la negociación de la deuda. La semana pasada, vía Zoom, varios de los empresarios volvieron a recalcarle al ministro la importancia de evitar el default (la Argentina ya está en default selectivo) y el impacto que pueden tener un cierre negativo de la renegociación para el acceso al financiamiento del sector privado. Ese financiamiento, creen los hombres de negocios, es clave para darle impulso a la economía y al sector privado en la pospandemia.