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Las diferencias que tiene el incremento de tarifas que aplicó Aysa con respecto al de gas y electricidad

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Malena Galmarini, durante la conferencia en la que se anunció la suba de tarifas de agua, luz y gas
Malena Galmarini, durante la conferencia en la que se anunció la suba de tarifas de agua, luz y gas

Malena Galmarini, presidenta de Aysa, se llevó gran parte de la atención ayer en la conferencia de prensa realizada para anunciar los aumentos de gas, electricidad y agua. Si bien la empresa que preside solo provee el servicio en el área metropolitana de Buenos Aires (AMBA), su disertación duró más que las de los subsecretarios de Energía Eléctrica e Hidrocarburos, que intentaron explicar los incrementos de luz y gas para los usuarios de todo el país.

El incremento de tarifas que aplicó Aysa tiene varias diferencias con respecto a los de gas y electricidad. En primer lugar, antes de implementar la segmentación, la empresa estatal aplicará un aumento generalizado para todos los usuarios de 10% con el consumo de octubre. Se trata del segundo incremento en el año, luego del 20% realizado en julio, pero también es la segunda suba en todo el mandato de Alberto Fernández. Luego de mantener las tarifas de agua congeladas durante dos años y medio, ahora Aysa apuesta a la “eficiencia” en el consumo y a la “redistribución de los subsidios”.

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En segundo lugar, la segmentación diseñada por Galmarini será más agresiva que la que llevará adelante la Secretaría de Energía, ya que el 41% del total de los usuarios perderán los subsidios. Es decir, los aumentos alcanzan a 1,5 millones de hogares. De ese total, 524.163 (el 20% del total) empezarán a pagar la tarifa plena sin paliativos a partir del consumo de noviembre.

En concreto, un usuario que hoy recibe una tarifa promedio de $770 sin impuestos (equivalen al 22,8% del total), a partir de noviembre, empezará a costar $2099. Esto implica un aumento de 172,6% en apenas tres meses.

Los hogares que perderán los subsidios desde noviembre viven en su mayoría en barrios privados o en el corredor norte de la ciudad y la provincia de Buenos Aires. La mayoría de los vecinos de Puerto Madero, Recoleta, Palermo, Belgrano, Núñez, Vicente López, Olivos y San Isidro, por ejemplo, pagará el costo pleno del agua.

La segunda curiosidad es que la segmentación aplicada por Aysa no es por ingresos ni por consumo, sino por ubicación geográfica, lo cual podría generar pedidos de amparo en la Justicia. Para ello, Aysa habilitará la posibilidad de completar una declaración jurada en los próximos días para mantener los subsidios, que estará disponible a través del sitio del Ente Regulador de Agua y Saneamiento (ERAS). Los criterios para aplicar los subsidios también se sabrán más adelante, según informaron fuentes oficiales.

Al momento, la única alternativa disponible es pedir ser beneficiario de la tarifa social en la página de la empresa estatal. Para ello, sin embargo, los hogares unipersonales deben tener un ingreso neto (ingreso menos gastos de salud y vivienda) inferior a dos jubilaciones mínimas, y se agrega un ingreso adicional equivalente a una jubilación mínima por cada integrante adicional del hogar.

Para los usuarios que residen en zonas consideradas de ingresos medios (el centro de la Ciudad), el incremento será también de 170%, pero de manera escalonada a través de cuatro actualizaciones. En concreto, una factura promedio que hoy cuesta $685 sin impuestos, pasará a valer $754 en octubre (suba del 10%); $1130 en noviembre; $1507 en enero, y $1883 en marzo.

Por otro lado, para los usuarios que viven en zonas de ingresos medios bajos (el sur de la Ciudad de Buenos Aires y la mayor parte del Conurbano), los aumentos serán de 120%. Por ejemplo, una factura promedio que hoy cuesta $680 sin impuestos, pasará a valer $707 en octubre (suba del 10%); $971 en noviembre; $1225 en enero, y $1501 en marzo. Luego, mantendrá un subsidio de 15%.

Finalmente, 215.000 usuarios (8% del total) que reciben tarifa social mantendrán el 100% de los subsidios. Estos hogares seguirán pagando $206 en su boleta (antes de impuestos).

“Es una redistribución del subsidio. Entonces, nosotros, lo que estamos haciendo con el gas, la electricidad y el agua es redistribuir para que aquellos que tienen la posibilidad contributiva hagan mayor esfuerzo que aquellos que no”, dijo Galmarini en la conferencia de prensa.

Con el incremento de tarifas, la mujer del ministro de Economía, Sergio Massa, indicó que se espera un ahorro fiscal del Tesoro de $2000 millones en lo que resta del año, mientras que en 2023, el ajuste serían $45.000 millones. Aysa es la única empresa de servicio de agua potable y saneamiento del país que recibe subsidios nacionales.

El año pasado, Aysa devengó fondos por $26.600 para financiar gastos corrientes y $110.800 millones para financiar gastos de capital, según el registro oficial, al cual tuvo acceso el economista Lucio Garay Méndez, de la consultora EcoGo. “Para este año, tiene presupuestado las mismas transferencias para gastos de capital y para gastos corrientes, casi $48.000 millones”, detalló.