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¿Dónde irá a parar el dinero que las empresas se ahorrarán con la rebaja fiscal de Trump?

Pablo Scarpellini
El presidente de EEUU, Donald Trump, reunido n la Casa Blanca con agrupaciones de trabajadores para hablar sobre el impacto de su reforma fiscal el 31 de enero de 2018. (AP Photo/Andrew Harnik)
El presidente de EEUU, Donald Trump, reunido n la Casa Blanca con agrupaciones de trabajadores para hablar sobre el impacto de su reforma fiscal el 31 de enero de 2018. (AP Photo/Andrew Harnik)

¿Qué harán las compañías americanas con el consirable recorte de impuestos que les acaba de conceder la administración del presidente Donald Trump? La pregunta, pese a no despertar sombra alguna de duda entre las huestes republicanas, aún no tiene una respuesta clara en los círculos más escépticos. Los proclives a la medida ven un gran beneficio para la economía y las clases trabajadoras, mientras que los contrarios creen que la nueva inyección de capital irá a parar, una vez más, a los bolsillos más pudientes.

De momento lo anunciado por varios gigantes corporativos parece estar dándole la razón a Trump —al menos sobre el papel— al predecir que la rebaja de los impuestos del 35% actual al 21% para las empresas supondría una reinversión poderosa de las compañías en la economía estadounidense.

El más notorio ha sido el caso de Apple (AAPL). Hace unos días anunció la construcción de un nuevo campus —adicional al que acaba de inaugurar en Cupertino, California—, la creación de 20.000 nuevos empleos y una inyección de capital de 350.000 millones de dólares para la economía en un periodo de cinco años. También confirmó que pagará al fisco americano 38.000 millones de dólares para repatriar los 252.300 millones de dólares que tiene fuera del país en paraísos fiscales.

Para los accionistas

Sin embargo, desde Wall Street no dudan en que gran parte de esa bolsa descomunal de millones se usará para compensar a los accionistas mediante la compra de sus propias acciones (operaciones de autocartera) y el pago de dividendos adicionales.

Es lo mismo que ocurrió en 2004 durante la amnistía fiscal, dándole la razón a los que ahora opinan que el gran beneficio de ese recorte de impuestos será para los más ricos.

También ha salido a la palestra Walmart (WMT), que anunció que subirá a 11 dólares por hora su salario mínimo y que otorgará pagas extra de hasta 1.000 dólares a algunos de sus empleados. Las subidas podrían beneficiar a más de un millón de empleados. En total se calcula que se puede ahorrar unos 2.200 millones de dólares al año.

Starbucks (SBUX), Comcast (CMCSA) y American Airlines (AAL) han tomado medidas similares, trasladando una sensación de euforia a los mercados y a instituciones conservadoras como Tax Foundation. Sus cálculos hablan de un 4,8% de incremento en la inversión productiva en una década y una subida del 1,5% en los salarios a nivel general.

“La gran mayoría de las medidas que contiene la reforma fiscal ayudarán a crecer la economía de Estados Unidos”, asegura a Yahoo Scott Greenberg, analista de Tax Foundation. “También será muy positivo para los accionistas por la recompra de acciones por parte de las propias compañías. En general esperamos que haya un crecimiento de entre el 0,4 y el 0,5% en los primeros dos años solo como consecuencia de esta reforma fiscal”.

El lado oscuro

En cuanto a las voces de alarma que han surgido por la carga añadida que supondrá esta reforma para el ya monumental déficit actual, Greenberg cree que “existe una preocupación, pero no es significativa. Hay una incertidumbre, aunque a largo plazo”. En realidad, podría ser mayúscula. Se estima que la reforma fiscal añadirá un billón y medio de dólares al déficit en la próxima década, lo que desembocará en una inevitable subida de impuestos para las familias pobres y de clase media a lo largo del camino.

Quizá por eso Daniel Alpert, socio de la firma de inversión Westwood Capital, no es tan optimista sobre la reforma impulsada por Trump. Cree que las empresas invertirán el dinero que se ahorren en impuestos en remunerar a sus accionistas y no tanto en expandir las compañías. “Hay dinero de sobra para inversiones”, indicó, por lo que considera esta reforma innecesaria. “¿Por qué un capatalista diría: ‘Realmente quiero a los trabajadores americanos. Les voy a subir el sueldo’? Si necesitan un trabajador más, van a contratar a ese empleado por el coste más bajo posible”.

Desde el The New York Times tiran de estadísticas históricas en un editorial para criticar los efectos de la reforma. “La amnistía de 2004 que permitió a compañías repatriar capital con un descuento en la carga fiscal hizo muy poco para disparar la inversión o para crear empleos, y la mayoría de los ahorros por impuestos fue a parar a los accionistas”.

Además, recuerdan que aunque los 700 millones de dólares que planea gastarse Walmart en subir salarios suenan a mucho, es poco comparado con los 4.000 millones que invertirán en recomprar acciones y beneficiar a los dueños de sus títulos. El escenario es muy similar en el caso de Apple.

Bien podrían haber optado los republicanos por hacer los recortes fiscales en los tramos que afectan a las clases medias, argumentan en el bando demócrata. Muchas de esas familias tendrán que pagar más impuestos, mientras que los que ingresen más, disminuirán el riesgo de tener que declarar más al IRS. Según las tablas de los nuevos tramos fiscales, los más pobres saldrán claramente perjudicados por esta medida.

@pscarpe

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