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Los dramas personales recurrentes de 'Masterchef'

Paula Olvera
·6  min de lectura

Televisión Española (TVE) ha estrenado la novena edición de Masterchef y si hay algo que me ha llamado especialmente la atención de esta primera entrega es que el talent show culinario haya hecho especial hincapié en las desgarradoras historias personales de esta nueva remesa de concursantes. Y es que de un tiempo a esta parte el programa de la cadena pública tira de concursantes a los que se les saca a propósito su drama para enganchar a la audiencia. Es una estrategia muy de Estados Unidos (vista en RuPaul`s Drag Race, por ejemplo), pero que en España resultaba muy contenida hasta hace poco, y al final se habla más de la vida privada de los aspirantes para atrapar a los espectadores.

©RTVE
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Masterchef ha regresado a la cadena pública con una novena edición cuyo casting alberga historias muy dramáticas. Tras superar un exigente proceso de selección, los cincuenta mejores candidatos (de entre los 70.000 inscritos) han luchado por conseguir el delantal blanco que les acredita como aspirantes oficiales. En total 15 concursantes finalmente seleccionados por Pepe Rodríguez, Samantha Vallejo-Nájera y Jordi Cruz cuyos relatos de vida no han pasado desapercibidos en esta primera entrega que ha cosechado un 15% de la cuota de pantalla. Es decir, se trata del peor estreno del concurso ya que ha reunido a 1.574.000 televidentes y ha duplicado el dato de La 1, pero no ha alcanzado los dos millones de espectadores como venía sucediendo en las anteriores temporadas.

Dejando a un lado los datos de share, en este arranque hay varias historias personales de los aspirantes que me han sobrecogido. Sin ir más lejos, me he quedado a cuadros con el relato de Ofelia que ha sido una de las concursantes que ha acaparado las miradas por compartir cómo había sido su infancia: "Me crié en varios internados porque mi padre le puso los cuernos a mi madre con la niñera. Y, como la custodia no iba para ninguno y yo no era muy buena, dijeron: para un internado”.

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Asimismo esta emprendedora gallega ha apuntado que la niñera “tenía las tetas grandes”, provocando las risas de Jordi Cruz, y ha añadido que tiene dos hermanos “pero como son de la niñera no los considero muy hermanos”. Por si este relato no resultara suficientemente sugerente ha comentado que su progenitor y la cuidadora ya no siguen juntos porque “mi padre le puso los cuernos con la cocinera”.

Por otro lado, resulta imposible no emocionarse con el duro relato de José María. A pesar de su juventud, 18 años, el concursante guarda una dramática historia familiar: "Me he criado con mi abuela. A mi padre no le conozco y mi madre es toxicómana”, ha confesado primeramente delante de los jueces.

“La que me ha criado es mi abuela. Mi madre es mi abuela porque es la que me ha dado la vida. Es más, yo a ella le debo el mundo entero. Le debo la vida”, ha dicho el concursante delante de las cámaras sobre la complicada existencia que ha tenido a sus 18 años. De igual manera, ha contado al jurado que actualmente cocina para él porque ya no vive con su abuela: “Tiene principio de Alzheimer y yo estoy estudiando en Badajoz, entonces yo no la puedo cuidar”.

Pero aquí no acaba el drama de este joven ya que también ha compartido, completamente derrumbado durante la fase final del casting, quetenía una hermana pequeña pero se me murió con 9 meses en un accidente de tráfico. Ahora tengo otra hermana pero no vivo con ella. Vivo solo y voy tirando para adelante. Con mis estudios yo solo, me pago yo mi piso. Me pago todo. Por eso quiero entrar en Masterchef porque, aparte de que he sido siempre fan, he escuchado y he visto que te abre puertas".

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Asimismo Toni también ha conquistado a los jueces y a la audiencia de forma instantánea con su historia de superación en Proyecto Hombre. Este emprendedor de Mallorca vivió en Nueva York donde trabajó en jugueterías haciendo shows de magia durante casi ocho años. Sin embargo, en su regreso a nuestro país se perdió en el mundo de la noche y vivió una de las peores etapas de su vida. Es por esto que en la actualidad colabora con esta asociación. “Tuve años un poco de problemas con la noche, adicciones y demás. Y gracias a mi familia y a Proyecto Hombre, que también estuve, lo conseguí superar”, ha contado.

Que el estreno de la novena edición haya estado marcado por tantas historias de superación y dramas personales evidencia que, de un tiempo a esta parte, MasterChef suele fichar a concursantes que sean capaces de emocionar a la audiencia a través de sus relatos. Que los aspirantes hayan tenido una vida familiar muy difícil o que hayan recibido muchos palos de los que se han sobrepuesto se ha convertido en la fórmula de enganche para mantener a los espectadores pegados al televisor.

Y si bien yo misma reconozco que se me saltan las lágrimas al escuchar estas desgarradoras narraciones en pleno prime time, y que simpatizo inmediatamente con los concursantes porque considero que este programa les puede cambiar la vida por completo, también tengo la sensación de que tanto drama está eclipsando la esencia de MasterChef. Últimamente es habitual que por el programa concurran concursantes cuyo espinoso pasado marca una auténtica telenovela que deja en un segundo plano los demás elementos que engrandecen el formato.

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Se deduce que tanta intensidad forma parte de una estrategia del programa producido por Shine Iberia que, a su vez, se replica en otros concursos de la cadena. Y es que con la última temporada de Maestros de la costura (sigo sin palabras ante la historia de superación de Yelimar) y, más recientemente, el estreno de The Dancer he tenido la misma sensación de agotamiento emocional tras descubrir un poco más la vida de los concursantes. He de decir que también me ha sucedido con Got Talent España en Telecinco. Dicho de otro modo, no es algo que únicamente haya percibido en esta edición del talent show culinario por excelencia, pero lo que verdaderamente me ha asombrado es que se haya vuelto recurrente en el concurso. ¿O es que ya nadie se acuerda, por ejemplo, de Saray Carrillo en MasterChef 8 contando que no tuvo el apoyo de su familia en su proceso de transición?

En este sentido, aunque las primeras ediciones de MasterChef se podían sostener con concursantes que nos dejaran con la boca abierta gracias a su talento en la cocina, percibo que ahora la clave del éxito del programa radica en que los concursantes atrapen a la audiencia con sus relatos de vida, es decir, que el casting emocione a primera vista haciéndonos pasar de la risa al llanto en cuestión de segundos.

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Imagen: ©RTVE