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El blanqueo de capitales ennegrece a la banca europea

Jaime Quirós – Hemos pasado muchos años de sufrimiento debido a las consecuencias de la crisis financiera mundial que comenzó en 2008. Gran parte de la culpa la tenían los bancos que concedían créditos e hipotecas de forma compulsiva a personas a quienes realmente no debieron dar: la clase desfavorecida, sin ingresos, activos ni empleo. Fueron bautizadas como “hipotecas subprime”, que en realidad eran solo activos tóxicos, con alta probabilidad de impago.

Desde entonces la banca mundial ha estado bastante vigilada y se ha mirado con lupa que sus decisiones sean responsables para evitar nuevas crisis. Debido a este ‘control’, parecía que también se limitaba cualquier acción de corrupción por parte de los banqueros. Pero no. Los escándalos del pasado como por ejemplo la salida a Bolsa de Bankia o la administración desleal y apropiación indebida en NovaGalicia en nuestro país no son los últimos que conoceremos.

Porque, ¿cómo de correcto es el comportamiento de la banca hoy en día? Teniendo en cuenta todos los nuevos casos que están apareciendo en Europa con respecto a blanqueo de capitales, no parece que sea el idóneo.

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Foto: Danske Bank / Getty Images

Thomas Borgen, el director de Danske Bank, principal banco danés, dimitió en septiembre por el escándalo de lavado de dinero de clientes de otros países en su filial estonia. Tras una amplia investigación interna que incluye a 15.000 clientes, 12.000 documentos y 8 millones de correos electrónicos, el propio banco presentó un informe que concluye que unos 6.000 clientes no residentes en ese país báltico pueden ser sospechosos. Según el diario danés Berlingske Tidende, que destapó el escándalo, la cifra puede ascender a 6.700 millones de euros y procede en su mayoría de clientes rusos y de Azerbaiyán.

A este caso se suman a los destapados recientemente en países como Holanda, Letonia o Malta, donde algunos bancos también están acusados de haber limpiado ingentes cantidades de dinero ilegítimo procedentes de múltiples países, desde Rusia hasta Corea del Norte. De hecho, uno de los grandes bancos que se ha visto salpicado es ING, el más grande de Holanda, que ha aceptado una multa de 775 millones de euros por incumplir sus obligaciones en la lucha contra el blanqueo de capitales.

En octubre también se abrió en París el juicio contra el banco UBS por presunto fraude fiscal. Se sospecha que el gigante suizo captó ilegalmente a una rica clientela francesa para convencerla de que abriera cuentas no declaradas en Suiza. Según los jueces, UBS habría ofrecido “servicios, procesos o dispositivos destinados a disimular, invertir o convertir deliberadamente fondos no declarados”, vía “sociedades offshore, monopolios o fundaciones”. La clientela era identificada en eventos sociales, cacerías o acontecimientos deportivos.

La imagen ensucia a Europa como paraíso de la transparencia y evidencia los agujeros que todavía esconde el sistema bancario del continente, por los que siguen colándose los delincuentes. Es importante que se mantenga la mano dura contra todo tipo de corrupción si queremos preservar la imagen de Europa como continente o unión política seria y vocación de comportamiento ético y responsable en sus instituciones públicas y privadas. Si no, el blanqueo ennegrecerá Europa.

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