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Cartas de agradecimiento tras una entrevista de trabajo: ¿sí o no?

A quien solicita un empleo puede resultarle complicado determinar si una nota de agradecimiento será bien recibida. Foto: Getty

A muchos ingleses les han enseñado desde una edad temprana a escribir notas de agradecimiento, por ejemplo, tras recibir un regalo de cumpleaños de un familiar. Sin embargo, la mayoría de nosotros pasa por alto esa costumbre, sobre todo a medida que envejecemos y nos consume el día a día.

No obstante, al otro lado del océano sigue siendo muy común enviar una carta de agradecimiento en el ámbito laboral, sobre todo después de asistir a una entrevista de trabajo. De hecho, existen muchas investigaciones e informes que explican cómo enviar una nota de agradecimiento profesional, así como las razones para hacerlo.

Un estudio, publicado en la revista Psychological Science y realizado por investigadores de la Universidad de Texas en Austin y la Universidad de Chicago, encontró que generalmente las personas subestiman el valor de expresar gratitud y sobrestiman la crudeza con que se juzgará este gesto.

Puntos a favor y en contra

Sin embargo, aunque ser agradecido suele ser positivo, existen algunos problemas con la expectativa de que los solicitantes de empleo envíen cartas a un posible empleador.

En el contexto profesional, a un solicitante le puede resultar difícil determinar si sus potenciales empleadores apreciarán una nota de agradecimiento o pensarán que es demasiado. También puede ser complicado saber qué decir sin parecer insistente.

La percepción sobre una nota de agradecimiento depende de la compañía, de lo que prefiere el entrevistador y del trabajo en sí. Teniendo en cuenta que la mayoría de las bandejas de entrada de las personas están bombardeadas continuamente por correos electrónicos, recibir otro correo inesperado puede resultar molesto o parecer insistente y desesperado.

Además, esperar que un candidato escriba una carta de agradecimiento puede ser una demanda insignificante, sobre todo si dicho candidato ha trabajado intensamente para obtener las calificaciones y habilidades necesarias para el trabajo, y representa una buena opción para la empresa contratante.

¿Debe ser un gesto determinante?

La semana pasada, la editora ejecutiva del Business Insider, Jessica Liebman, se enfrentó a una lluvia de críticas tras escribir sobre una regla que implementó cuando empezó a contratar: no elegir a un candidato a menos que le envíe un correo electrónico de agradecimiento. ¿Su argumento? Que un correo electrónico de agradecimiento indica que la persona quiere el trabajo.

Sin embargo, dedicar tiempo a completar una solicitud detallada y enfrentarse a una entrevista rigurosa es prueba suficiente de que alguien quiere un trabajo. Además, una entrevista laboral debe estar concebida como un proceso de dar y recibir, que beneficie a ambas partes. El empleador quiere contratar a la persona adecuada y el candidato quiere el puesto.

Durante una entrevista, el empleador puede aprender más sobre la persona que se encuentra enfrente, y el solicitante tiene la oportunidad de descubrir si la empresa es adecuada para él.

Una nota de agradecimiento puede ser un gesto de cortesía apreciado, pero no es crucial cuando se trata de encontrar empleados talentosos, entusiastas y agradables que ayuden a impulsar un negocio.

Algo cultural

La cultura de trabajo también incide en la valoración de una nota de agradecimiento. En el Reino Unido es poco común que los empleadores reciban una nota de agradecimiento tras una entrevista de trabajo. De hecho, en algunas regiones se puede considerar de mala educación ponerse en contacto con un empleador antes de recibir una respuesta. Sin embargo, en Estados Unidos, suele ser algo bastante habitual.

Las cartas de agradecimiento también corren el riesgo de ser percibidas como una forma de capacitismo, sobre todo si el candidato tiene problemas de salud física o mental. Por ejemplo, para una persona con depresión puede ser muy difícil solicitar un trabajo y asistir a una entrevista, sin importar cuán calificada esté para el puesto. El hecho de que tenga que escribir además una nota de seguimiento y que le penalicen por no hacerlo puede considerarse discriminatorio.

Del mismo modo, tener reglas arbitrarias respecto a las notas de agradecimiento tiene el riesgo de que los empleadores solo contraten a personas que piensan y actúan como ellos, lo que en última instancia disminuye la diversidad en la fuerza laboral de una empresa. Las generaciones más jóvenes pueden haber perdido el “protocolo” de las notas de agradecimiento, pero eso no hace que estén menos cualificadas para un trabajo.

La mayoría lo ve como un gesto a tener en cuenta

Enviar un correo electrónico de agradecimiento por su tiempo a un empleador puede ser positivo, dependiendo de la compañía, el trabajo y de si estás convencido de que se percibirá como un gesto de cortesía. De hecho, una encuesta de Accountemps realizada a los gerentes de recursos humanos encontró que el 80 % afirma que las notas de agradecimiento son útiles para la valoración de los candidatos.

Tampoco pasa nada si contactas a un empleador, aunque no hayas tenido noticias suyas en algunas semanas, porque si te presentaste a una entrevista, tienes derecho a que te den una respuesta. Sin embargo, es importante que los empleadores empiecen a percibir las cartas de agradecimiento como un beneficio adicional, en lugar de un requisito, para que no penalicen a quienes no las envían.

Lydia Smith