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El plan de los Demócratas para un impuesto nacional del 42 % sobre las ventas

Si eres un demócrata que apoya el “Medicare para todos”, elige tu veneno. Puedes arruinar tu carrera política e inmolar a tu partido si impones un nuevo y ruinoso impuesto sobre las ventas, un aumento gigantesco del impuesto sobre los ingresos o un impuesto adicional a las empresas que destruiría miles de puestos de trabajo.

Ese es el coste de los planes audaces.

Los partidarios del Medicare para todos, el enorme plan de pagador único del gobierno respaldado por Bernie Sanders, Elizabeth Warren y otros candidatos presidenciales por el Partido Demócrata, dicen que ya es hora de pensar en grande y hacer la transición hacia un plan que dé cobertura a todo el mundo. Sin embargo, llegar hasta ahí es un poco complicado. Hay múltiples análisis que estiman que el Medicare para todos requeriría al menos 3 billones de dólares más para su implementación. Eso es casi la misma cantidad de ingresos fiscales que el gobierno destina ahora. Por tanto, si se quiere pagar con nuevos impuestos, entonces prácticamente tendrán que duplicarse los impuestos federales.

El Comité para un Presupuesto Federal Responsable (CRFB, por sus siglas en inglés) ha hecho un favor a los votantes al explicar el tipo de impuestos nuevos que se necesitaría recaudar para obtener esa cantidad de dinero. Warren justifica muchos de sus programas diciendo que solo sacará “dos centavos” a los ricos. Eso es una referencia a su impuesto del 2 % sobre el patrimonio de los multimillonarios. Pero el Medicare para todos sería tan costoso que si se gravaran los ingresos más altos al 100 % –sería cierto si se toman todas las parejas que ganen más de 408 000 dólares al año– aún nos quedaríamos muy cortos. Y cualquiera que pagara un 100 % de impuestos, obviamente, dejaría de trabajar.

De acuerdo, de esa forma no se hará. ¿Entonces cómo? La CRFB dio varias opciones. Un impuesto nacional sobre las ventas del 42 % (conocido como IVA o impuesto al valor añadido) generaría unos 3 billones de dólares en ingresos, pero destruiría el consumo, que es la columna vertebral de la economía estadounidense. Un impuesto de esa magnitud sería equivalente a un 42 % de inflación, lo cual mermaría el bolsillo de los consumidores y de muchas empresas que dependen de ellos, desde Walmart y Amazon hasta tu concesionario de autos local.

IMAGEN DE ARCHIVO – En esta foto de archivo del 30 de julio de 2019, el senador independiente por Vermont Bernie Sanders y la senadora demócrata por Massachusetts Elizabeth Warren se abrazan tras el primero de los dos debates de las primarias en las que se elegirá el candidato presidencial organizado por la CNN en el Fox Theatre de Detroit (AP Photo / Paul Sancya).

Otras opciones pueden ser un impuesto sobre la nómina que pagarán entre los empleadores y los trabajadores o un impuesto adicional del 25 % a los ingresos para todo el mundo. El gobierno también podría recortar un 80 % del gasto en todo excepto la sanidad, lo que incluiría carreteras, aeropuertos y el Pentágono. O mejor aún: pidan prestado el dinero y cuadrupliquen el déficit anual de Washington.

La mejor idea sería cobrarle a cada afiliado en el nuevo programa 7 500 dólares al año, de forma que pagarían directamente la cobertura de la que disfruten. Alguna gente paga más de eso actualmente para acceder a atención médica, al contratar directamente un seguro o al sacrificar aumentos salariales a cambio de que la empresa se lo cubra. Aunque proponer eso a los votantes tendría sus complicaciones.

La ventaja de estos escenarios draconianos es que nadie pagaría por acceder a atención sanitaria, salvo en el ejemplo de los 7 500 dólares. Y es imposible que Medicare para todos brinde atención médica a más gente con un costo total más bajo del actual, lo que significa que bajaría el costo promedio por persona. El problema es la transición del modelo que tenemos ahora a lo que vaya a ser Medicare para todos. Y es un problema gigantesco, como cruzar el río Mississippi sin un puente o un bote. Puede que se vea la otra orilla, pero terminarás muerto antes de llegar.

Warren, Sanders y otros exaltan las virtudes de este mágico programa de atención sanitaria sin explicar cuánto costaría. Sanders al menos ha sugerido algunas formas posibles de pagarlo, incluidas primas pagadas por los afiliados, un impuesto sobre el patrimonio a millonarios e impuestos sobre la renta de hasta el 52 %. Warren ha sido más cautelosa y ha dicho que con su plan bajarían los “costos” para las familias de clase media. Presionada para que diera una explicación, Warren se comprometió a elaborar pronto un plan de financiación. Aunque tal vez no lo necesite.

Rick Newman