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El sucio secreto de la reforma fiscal de Trump: se trata de reducir impuestos a las empresas

Entre los frikis de la fiscalidad se está librando una batalla en la que pronto se verán implicados los votantes de a pie. ¿La reducción de impuestos a las empresas es buena para las clases medias? ¿O simplemente se trata de dinero caído del cielo para los directores ejecutivos y accionistas?

El borrador fiscal del presidente Donald Trump exige reducir la tasa impositiva a las empresas de un 35% a un 20%, lo cual casi todo el mundo coincide que aumentará los beneficios de las empresas y el precio de sus acciones. ¿Pero luego qué? ¿Invertirán más las empresas, contratarán más personal y pagarán mejor? ¿O ese capital extra se concentrará en manos de los ricos, con pocos efectos positivos para el crecimiento económico?

El presidente de EEUU, Donald Trump, antes de hablar en la reunión en el Heritage Foundation’s annual President’s Club, el 17 de octubre de 2017 en Washington. (AP Photo/Pablo Martinez Monsivais)

Hay datos que respaldan este punto de vista. El Consejo de Asesores Económicos (CEA) de la Casa Blanca ha publicado un estudio reciente en el que sostiene que el recorte de impuestos a las empresas haría aumentar el salario de la familia promedio al menos en 4.000 dólares al año. Las empresas invertirían y gastarían más en los Estados Unidos, aumentando la demanda de bienes y servicios y también los salarios. Un análisis independiente de expertos fiscales de la Universidad de Bostón y del MIT respalda este punto de vista en general, ya que ese recorte de impuestos aumentaría los salarios entre un 4% y un 7%, después de la inflación.

Aunque Larry Summers, exsecretario del tesoro con la administración Clinton, tildó la previsión de la CEA de “absurda” y “sin precedentes”. Y un análisis reciente del Centro de Políticas Fiscales reveló que el plan de Trump aumentaría los ingresos netos de un 1% de los asalariados en un 8,5% mientras que todos los del medio verían una ganancia del 1,2%. Este estudio también revela que el plan de Trump sumaría 2,4 billones de deuda a los ya 20 billones de deuda nacional.

Ningún adalid de la verdad aparecerá para resolver este debate en el momento en el que llegue un proyecto de ley de reforma fiscal al escritorio de Trump, probablemente en algún momento de la primavera de 2018. Así que la pregunta de si la gente común se beneficiaría con una bajada de impuestos a las empresas se resolverá con una cuestión de persuasión y fe.

Bajadas de impuestos a las personas

El proyecto de ley que se imponga al final ciertamente incluirá bajadas de impuestos individuales, básicamente porque políticamente no es factible bajar los impuestos a las empresas sin hacerlo también a la gente común. Sin embargo, no se espera que los recortes de impuestos a individuos ayuden mucho, o nada, a la economía, por sorprendente que parezca. El estudio de la Universidad de Boston y del MIT revela que recortar los impuestos a individuos en realidad genera “un menor bienestar económico a largo plazo”, porque hace aumentar el déficit federal. Entonces, aun con una ley que incluya la bajada de impuestos a individuos, lo que puede producir mayores beneficios económicos es la bajada de impuestos a empresas.

Si otros países tuvieran unos impuestos a las empresas similares a los de Estados Unidos, nada de eso sería un problema, pero los países desarrollados en Europa y otras partes del mundo han ido recortando sus impuestos a empresas para atraer a multinacionales que hagan ahí sus negocios, dejando así a los Estados Unidos inmersos en la larga noche. La tasa impositiva en Estados Unidos ahora es la más grande entre los países desarrollados, mayor incluso que en Francia. La mayoría de empresas estadounidenses no pagan esas tasas, gracias a deducciones, créditos y otros vacíos legales, pero la alta tasa marginal todavía influye en dónde las empresas deciden hacer negocios e invertir.

Las diferencias entre las tasas impositivas en el mundo han hecho que el costado más comercial del código fiscal de Estados Unidos tenga una mayor necesidad de modificación que el lado individual. Para los individuos, la carga impositiva en Estados Unidos es menor que en el promedio de economías avanzadas del mundo: una familia típica con dos hijos que posea un 14% de ingresos brutos en impuestos federales, según el OECD. No es demasiado, y el código fiscal para individuos no crea precisamente incentivos para que los estadounidenses se muevan a otros países, como sí lo hace el costado más comercial del código fiscal.

Por tanto, a medida que se desarrollan los esfuerzos de reforma fiscal del Partido Republicano, los recortes fiscales a individuos serán como un escaparate para reducir los impuestos a las empresas. Puede que al final resulte positivo, pero no lo sabremos por años y los diversos argumentos seguirán sobre la mesa sin importar cuáles sean los resultados.

Video: Análisis de la reforma fiscal de Trump (en inglés)

Rick Newman