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El tráfico ilegal de meteoritos en Argentina mueve millones de dólares

Sebastián Aguirre
Campo del Cielo, en las provincias del Chaco y Santiago del Estereo, en Argentina (Foto cortesía Mario Vesconi)
Campo del Cielo, en las provincias del Chaco y Santiago del Estereo, en Argentina (Foto cortesía Mario Vesconi)

¿Para qué robarse un meteorito, o peor aún, por qué pagar cientos de dólares por unos cuantos gramos de estos cuerpos celestes? La respuesta, en palabras de Mario Vesconi, está en la codicia de los coleccionistas, ávidos por atesorar estos elementos que pueden resguarda información valiosa que data de hace miles de millones de años sobre los primeros instantes de la formación del sistema solar.

Vesconi es profesor, investigador y expresidente de la Asociación Chaqueña de Astronomía, en la provincia de Chaco, en el norte de Argentina, frontera con Paraguay. Allí se encuentra Campo del Cielo, una región conocida por resguardar en un parque temático cerca de 400 toneladas de cuerpos celestes que se estima llegaron a impactar hace unos 4.000 años. No hay, dice Vesconi, un lugar en el mundo con tal cantidad de fragmentos.

Desde hace décadas, señala el investigador, la región ha sufrido el robo y el tráfico ilegal de meteoritos. Esto motivó a que se instauraran leyes regionales y nacionales que protegían estos elementos y los declaró bienes culturales. Pero nada ha impedido que los dueños de lo ajeno quieran aprovecharse de esa riqueza y lucrarse con el interés de coleccionistas y curiosos. Una vez los objetos salen de Argentina, entran a circuitos de comercio donde la transacción de estos es legal, y allí ya no hay nada que impida su negociación.

Informes periodísticos recientes como el publicado por Infobae en mayo de 2019 señalan que el gramo de meteoritos puede alcanzar los 200 dólares. Justo ese mes, unos delincuentes ingresaron al parque temático de Campo del Cielo y hurtaron tres cuerpos celestes, dos de 25 kilos y uno de 18.

Es decir que por los tres, en el mercado negro que ofrece estos objetos en Internet el valor pudo alcanzar los US$13.600.000.

Ese robo no es nada si se compara con el que ocurrió en 1990, cuando el coleccionista y vendedor de meteoritos Robert Hagg estuvo cerca de salir del país con El Chaco, una formación de 37,4 toneladas. Fue capturado, puesto preso y luego liberado.

El Internet rompió la inocencia

Señala Vesconi, contactado por Yahoo Finanzas en Chaco, que pese a las leyes instauradas, la oferta de meteoritos en Internet no ha decrecido, y por el contrario, la demanda sigue presente, lo cual demuestra que los objetos están saliendo de su país.

“La llegada de Internet pulverizó la inocencia de los pobladores rurales que resguardaban cuanto pedacito de meteorito encontraban en los campos. Se empezaba a conocer en la zona que un pequeño fragmento de esos particulares “fierros” podía valer cientos o miles de dólares, y en pocos años nadie tenía un solo meteorito en su rancho”, dice.

El fenómeno también incrementó el secuestro de estos objetos en los operativos de control que realizan las fuerzas policiales locales.

Meteorito El Chaco, de 37 toneladas, que intentaron robar en 1990 (Foto cortesía Mario Vesconi).
Meteorito El Chaco, de 37 toneladas, que intentaron robar en 1990 (Foto cortesía Mario Vesconi).

“En los últimos años, más de seis toneladas de fragmentos de meteoritos fueron secuestrados de esta manera o por algún allanamiento en las Provincias de Santiago del Estero y Chaco. ¿Cuántos cargamentos habrán sorteado los controles? Otro misterio”, enfatiza el expresidente de la Asociación Chaqueña de Astronomía.

El diario La Nación señaló en un informe de julio de 2018 que quienes más están dispuestos a pagar los millones de dólares en que se cotizaban los meteoritos en el mercado negro eran japoneses y alemanes.

Otro grave problema ha sido que los vándalos se han asistido de tecnología para detectar los meteoritos. “Sin duda están utilizando como mínimo detectores de metales y conocimiento de sitios”, reporta Vesconi.

¿Cuál es su valor?

Con unos 4.500 millones de años de antigüedad, los meteoritos representan para la ciencia, sólidos testigos de los primeros instantes de la formación del sistema solar, explica el experto.

Su clasificación en detalle es amplia y compleja, pero el total de meteoritos recuperados se divide básicamente en tres grandes grupos:

Rocosos (94%): condríticos y acondríticos.

Metálicos (5%): sideritos constituidos fundamentalmente de aleaciones de hierro y níquel.

Metalrocosos o mixtos (1%): pallasitas y mesosideritas.

Aquellos meteoritos que logran traspasar la atmósfera terrestre llegan al suelo información inalterada de miles de millones de años.