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Muertes por COVID-19 se disparan y el mundo se asoma a una brutal recesión

Susan STUMME con oficinas de AFP
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Una pareja baila en una plaza vacía en el centro de París el día 23 de las medidas de confinamiento, que se espera que se extiendan más allá de la fecha límite original del 15 de abril de 2020.

Una pareja baila en una plaza vacía en el centro de París el día 23 de las medidas de confinamiento, que se espera que se extiendan más allá de la fecha límite original del 15 de abril de 2020. (AFP | Stefano RELLANDINI)

La pandemia del nuevo coronavirus tuvo nuevas cifras récord de muertes el miércoles en Estados Unidos y Europa, y los expertos advierten que la inminente recesión global podría ser la peor en décadas, pero el presidente Donald Trump dio una nota positiva insistiendo que en que hay "luz al final del túnel".

El virus ha matado a más de 86.000 personas en todo el mundo e infectado a 1,5 millones, hundiendo en un colapso a la economía global y trastocando la vida de miles de millones de personas confinadas en sus hogares tanto como sea posible.

Estados Unidos, el país con más casos de covid-19 en el mundo con más de 400.000, registró casi 2.000 nuevos fallecidos por segundo día consecutivo.

Con 14.695 muertes registradas oficialmente, la principal potencia mundial ahora supera a España (14.555 muertos), y solo es menos golpeada que Italia (17.669), que lidera las estadísticas.

Reino Unido también tuvo un récord de fallecidos el miércoles con 938, cuando el primer ministro Boris Johnson pasó un tercer día en cuidados intensivos y su condición está "mejorando".

Francia, una de las naciones europeas más afectadas, superó la barrera de las 10.000 muertes y se prepara para extender su estricta orden de confinamiento después del 15 de abril.

El virus llegó incluso a la Amazonía, con un primer caso en la etnia yanomami, un grupo indígena que estuvo aislado del mundo hasta mediados del siglo XX y es susceptible a enfermedades.

Pero brillan algunos rayos de optimismo. Aunque Nueva York, epicentro del brote estadounidense, registró un récord de 779 muertes en 24 horas, el gobernador Andrew Cuomo dijo que la curva de la epidemia parecía estarse aplanando.

"Con suerte vamos hacia un último trecho, la luz al final del túnel", dijo Trump.

- La recesión de nuestras vidas -

Los gobiernos se debaten entre garantizar la seguridad pública y parar el devastador impacto económico.

La Organización Mundial del Comercio (OMC) advirtió que la pandemia podría causar la recesión más profunda "de nuestra existencia".

El comercio mundial podría caer una tercera parte debido al coronavirus, según la OMC.

El Producto Interno Bruto (PIB) de Alemania se espera que disminuya en casi un 10% en el segundo trimestre. Francia ya registró su peor desempeño económico desde 1945 durante el primer trimestre, con una caída del 6%.

Algunos países europeos evaluaron flexibilizar las medidas de confinamiento, pero la Organización Mundial de la Salud (OMS) instó a no hacerlo.

"Ahora no es el momento de relajar las medidas", dijo el director de la OMS para Europa, Hans Kluge, llamando a "duplicar y triplicar" los esfuerzos colectivos.

La propia OMS está en el centro de la polémica, luego de que Trump amenazara con suspender la contribución estadounidense al organismo de la ONU, acusándolo de mal manejo de la pandemia y sesgo a favor de China. "No politice el virus", le lanzo su jefe, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

- "Un momento muy, muy triste" -

En todo el mundo, el personal médico está pagando un alto costo físico y emocional en desbordadas unidades de cuidados intensivos y hospitales improvisados erigidos en estadios deportivos, barcos e incluso en una catedral de Nueva York.

"He tenido mi fase de ira, de negación, vas teniendo fases", dijo a AFP Antonio Álvarez, un enfermero de 33 años de Barcelona. "Ahora todavía está un poco desbordado pero va mejor".

En Italia, la policía comenzó a endurecer los controles del confinamiento, ante la tentación de la gente a salir al ver una tendencia a la baja de los decesos.

Mientras tanto, muchos judíos en todo el mundo celebraron el comienzo de la Pascua sin las grandes reuniones familiares que normalmente se organizan, y con algunos recurriendo a las plataformas virtuales.

"La fiesta de la Pascua se celebra con amigos y familiares", dijo a la AFP Yigel Niasoff, de 45 años, desde su balcón en Nueva York. "Con la pandemia, es un momento muy, muy triste".

- Contagiarse o comer -

Los gobiernos buscan implementar medidas de estímulo ante la crisis, que ha afectado al 81% de la fuerza laboral global de 3.300 millones de personas y ha provocado la pérdida en América Latina del equivalente a 14 millones de empleos, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

En Washington, los demócratas en la oposición exigieron 500.000 millones de dólares adicionales para apoyar a la economía, duplicando la solicitud del gobierno, y arriesgando la rápida aprobación de la ayuda en el Congreso.

La eurozona también discute un plan de rescate para sus miembros más afectados, que se sumaría a las medidas promulgadas por cada gobierno. Las conversaciones se reanudan el jueves.

Pero los pobres del mundo ya están luchando por la supervivencia.

"El pobre no tiene ingresos, no tiene nada ahorrado", dijo Maria de Fatima Santos, una jubilada en una favela de Rio de Janeiro.

En Latinoamérica se han registrado 1.764 muertes, casi la mitad en Brasil, y unos 44.506 casos, según un conteo de AFP del jueves hacia las 04H00 GMT.

Ecuador, el país con más muertes después de Brasil, dijo que castigará con cárcel las violaciones de la cuarentena.

Y en México, miles de migrantes atrapados en las fronteras norte y sur por la suspensión de la audiencias de pedidos de asilo a Estados Unidos, contemplan "aterrorizados" la propagación de la COVID-19.

"Si llega a darse una infección, va a ser una situación de caos total", dijo un ecuatoriano indocumentado en un campamento en Matamoros, muy cerca de la frontera estadounidense, donde sobreviven 2.000 personas.

En Estados Unidos crece la polémica y los llamados a liberar temporalmente a los detenidos en los centros de retención de migrantes, donde los casos de COVID-19 subieron a 32.