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El FMI y el ajuste fiscal que Cristina Fernández de Kirchner no quiere hacer: exigencias, plazos, montos

·10  min de lectura

Las recientes declaraciones de la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner (CFK) desde Honduras, a donde viajó para participar en el acto de asunción de la presidenta electa Xiomara Castro, han generado mucha incertidumbre tanto en el mercado financiero local como también en Wall Street sobre el cierre de un nuevo acuerdo con el FMI.

A eso se suma que el valor del dólar paralelo llegó a un nuevo récord de $ 220 pesos.

Sus declaraciones llamaron mucho la atención, en particular porque circularon en el exterior fuertes rumores sobre un principio de acuerdo inminente en la renegociación con el FMI.

Entre este miércoles y el viernes podría firmarse un "entendimiento general" pero el acuerdo final demoraría por lo menos tres semanas más.

También corrieron rumores de una posible reunión en ella y la vicepresidenta de los Estados Unidos Kamala Harris que esta presente en Honduras.

CFK brindó un duro discurso dirigido a los organismos multilaterales de crédito pero nunca nombró al FMI. Tambien cargo contra los gobiernos neoliberales y las grandes empresas. Su discurso se centró en gran parte en el combate contra el narcotráfico y sostuvo que "las políticas de ajuste de los gobiernos neoliberales apoyados por organismos como el FMI son las que finalmente no permiten dar una lucha efectiva contra el avance de las drogas o de las grandes mineras o petroleras".

Además agregó: "Es curioso que los que impulsaron los programas de ajuste después dicen que hay que combatir al narco, como si solamente se pudiera combatir desde el Ministerio de Seguridad y no desde donde hay que combatirlo. Que la gente pueda acceder al progreso, si hasta las fiestas de 15 terminan organizando los narcos porque los padres no pueden dársela a los hijos. ¿No se dan cuenta de la paradoja horrible que significan las políticas de ajuste y el impacto en la vida cotidiana?".

La vicepresidenta también recordó una reunión que tuvieron años atrás con Fernando Lugo (Paraguay) y Dilma Rousseff (Brasil) con el entonces presidente de Guatemala, Álvaro Colom: "Recuerdo cómo el narco le iba ocupando la región porque era el que construía escuelas que él desde el Estado no podía construir. No tenía recursos porque tenía que aplicar las políticas de ajuste que dictan los fondos. Bueno, que dictan digamos… para evitar... los organismos internacionales de crédito".

En esa misma línea, ejemplificó con las decisiones que deben tomar algunos gobiernos al carecer de recursos para financiar políticas. "Terminan autorizando cualquier cosa (en referencia a explotación ambiental) porque no tienen posibilidades de ingresos y recursos. Cuando alguien viene a invertir exige condiciones".

"La desaparición o disminución del Estado, lejos de traer seguridad y bienestar, trae otras cosas. El gran desafío que tiene nuestra región y el mundo es ver los graves problemas que hoy acechan a todos", resaltó.

El acuerdo que el FMI le plantea al gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner es un ajuste considerable en lo que queda de su mandato, que podría poner en riesgo un triunfo del Frente de Todos en las elecciones presidenciales del 2023.

La gran diferencia es la velocidad que plantea el staff del FMI para ajustar los desequilibrios fiscales monetarios y cambiarios y la que propone el equipo económico a cargo del ministro Martin Guzmán.

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CFK brindó un duro discurso dirigido a los organismos multilaterales de crédito pero nunca nombró al FMI

Resistencia

Las recientes declaraciones de la vicepresidenta dejan en evidencia la resistencia de ella en particular y del gobierno de hacer el ajuste fiscal que pide el FMI para cerrar un nuevo acuerdo para refinanciar los u$s45.000 millones que tomó el gobierno de Mauricio Macri en 2018.

En el aspecto fiscal se sabe que el FMI solicita que el déficit fiscal primario, que no computa los pagos de intereses de la deuda, baje del actual 3 % a 1,9 % del PBI para 2023. La hoja de ruta que trazaron los técnicos del FMI continúa con un déficit proyectado del 0,7 por ciento para el 2024 y equilibrio fiscal para el 2025.

En sus últimas presentaciones de números fiscales, Guzmán le propuso del FMI comenzar un sendero de reducción del déficit fiscal que lleve al equilibrio recién en 2027. En números la reducción del déficit fiscal primario que plantea el FMI para tener déficit cero en 2025 es de unos u$s15.000 millones.

Esa es la primera gran diferencia que frena el acuerdo y también hay diferencias con las metas monetarias, cambiarias y de acumulación de reservas. Estas dos ultimas íntimamente relacionadas con el aumento de la inflacion, el ritmo de devaluación del peso y la eliminación del cepo cambiario que el FMI pide que sea en 2025 y Guzmán exige que sea en 2027. Sería recién en el camino a las segundas elecciones presidenciales que restan desde ahora hasta ese momento.

Un estudio del economista Salvador Distefano señala: "Un ajuste extra de un punto más del PBI no es algo sencillo de procesar para el Gobierno, que por otro lado cuenta los días para enfrentar los próximos vencimientos con el FMI por unos 1.100 millones de dólares entre el 28 de enero y el 31 de febrero".

Lo más problemático es la meta de gasto que el Fondo fijó para el 2023: Un déficit de apenas 1,4 por ciento del PBI. El gobierno no cree que con un escenario de déficit 0% del PBI para el año 2024 y superávit del 1% para los próximos 5 años, podría generar un efecto riqueza en los ahorristas, ya que el precio de los bonos subiría considerablemente, pasando de niveles del 30% de paridad a niveles del 100%, esto bajaría la tasa de riesgo país, ayudaría a atraer crédito externo para el sector privado, dinamizaría la inversión, generaría más empleo formal privado y bajaría considerablemente los niveles de inflación. De esta forma a 3 años vista tenemos asegurada una baja en los niveles de pobreza. De acuerdo a lo manifestado por la vicepresidenta ayer es probable que la propuesta argentina al FMI sea posponer el ajuste fiscal, y seguir en el circulo vicioso de financiar el déficit con emisión monetaria

Por su parte el economista titular de la consultora PxQ Emanuel Alvarez Agis plantea que "partiendo de un resultado primario de -3% en 2021, el sendero de reducción del déficit implícito en el pedido del FMI sería de a 1 punto porcentual por año, mientras que el sendero del Gobierno parte desde el -3,2% de déficit presupuestado para 2022 y va reduciendo de a 0,6 puntos por año para llegar al equilibrio fiscal en 2027″.

En ese aspecto, el informe de PxQ considera que una manera viable de seguir ese camino hacia el déficit cero debería combinar una reducción en algunos gastos y un aumento en la recaudación. "La convergencia al equilibrio primario podría estar balanceada en una reducción neta de 1,1 punto porcentual del gasto (baja del gasto en subsidios y transferencias a provincias y aumento de gasto de capital) y un incremento endógeno de 1,9 puntos de los ingresos tributarios si la hipótesis de crecimiento 2022-3 tiene lugar", explica el informe.

El plan de Martín Guzmán difiere en aspectos centrales del solicitado por el FMI
El plan de Martín Guzmán difiere en aspectos centrales del solicitado por el FMI

El plan de Martín Guzmán difiere en aspectos centrales del solicitado por el FMI

Pedido de superávit fiscal

La propuesta del FMI es recuperar los más rápido posible el superávit fiscal, para de esta forma dejar de tomar deuda para financiar gasto corriente, terminar con la emisión monetaria, mostrar señales claras al mundo de que se puede pagar la deuda pública, y atraer inversiones. Esto podría servir para comenzar a eliminar el cepo cambiario.

Conseguir un equilibrio presupuestario a 3 años es lo que el FMI le propuso a Ecuador para cerrar un acuerdo. El resultado es que los bonos de Ecuador rinden el 10% anual, mientras que Argentina muestra rendimientos del 25% anual con el agregado que ambos países realizaron una reestructuración de su deuda privada en el año 2020. El riesgo país de Argentina llega casi a los 2000 puntos básicos mientras que el de Ecuador es de 1000 puntos básicos.

De acuerdo al análisis de Distefano "el resultado fiscal primario del año 2021 neto de los ingresos extraordinarios del FMI y el impuesto a la riqueza se ubicó en $ 1.6 billones de pesos que serían unos millones, u$s16.000 millones o el 3,6% del PBI. Tomamos estos datos para poder proyectar al año 2022 una base de ingresos y gastos que podrían ser asimilables. En este marco el gobierno le propone al FMI un déficit fiscal primario del 2,5% del PBI para el año 2022, mientras que el FMI le solicita un déficit fiscal primario del 1,9 % del PBI".

Lo que el FMI propone es un cambio estructural, en donde Argentina no tenga que convivir con endeudamiento externo y emisión de dinero. Esto nos permitiría una tasa de crecimiento que haría que el ratio deuda/PBI descienda, y nos permita ir refinanciando el stock de deuda existente. "Si a esto le sumamos que la tasa de interés que pagamos por la deuda con el FMI es del 4% anual, y la inflación en Estados Unidos se ubica por encima de dicha tasa de interés, estaríamos viviendo un escenario de licuación de deuda muy importante, máxime cuando nos darán un período de gracia en donde no pagaremos amortización" explica a iProfesional el economista.

Si bien parece una diferencia mínima, el esfuerzo fiscal a realizar sería de 1,1% del PBI en la proyección del gobierno argentino, y 1,6% del PBI según lo que pretende el FMI. Si extendemos la mirada a los próximos 2 años, el gobierno desea tener herramientas para poder pelear las elecciones presidenciales. La propuesta del gobierno, el déficit para el año 2022 sería de 2,5% y para 2023 del 2%, esto implica un déficit del 4,5% del PBI en 2 años.

En el mismo período el FMI le solicita un ajuste del déficit al 2,0% en el año 2022 y 1% para el año 2023, esto implica un déficit del 3,0% del PBI en 2 años. La diferencia entre ambas propuestas es del 1,5% del PBI. Esto equivale a la mitad de los subsidios económicos (energía, transporte y otros) o el total de los gastos de capital que realiza el gobierno en un período.

Funcionarios oficialistas apoyan la idea del "default"

Las declaraciones de la vicepresidenta llaman la atención pero hay que considerar que dentro del gobierno varios funcionarios empiezan a evaluar las ventajas y desventajas de pagarle al organismo o incumplir esas obligaciones financieras.

La tesis que manejan es que no se tratará de un evento de default propiamente dicho de manera inmediata sino de los llamados arrears o atrasos. La evaluación de costo y beneficio es muy fina y en cualquier escenario, reconocen en el gobierno que la jugada de no pagar en tiempo y forma los próximos vencimientos por u$s1100 millones que operan entre el 28 de enero y el 2 de febrero puede salir muy cara.

La opción del default con el FMI no disgusta a algunos dirigentes del oficialismo muy cercanos a la vicepresidenta como el diputado por el Frente de Todos, Leopoldo Moreau quien planteó que: "Default es una palabra que aterroriza, pero tampoco tiene que aterrorizar tanto como para creer que es el peor de los remedios". Además destacó que si fuera por él no le hubiese pagado los u$s5.000 millones que Alberto Fernández hizo efectivo por vencimientos de deuda durante el 2021 y recordó la política económica instrumentada por Néstor Kirchner cuando fue presidente.

"¿Es peor el default? Se preguntó Moreau y se contestó enseguida que: "Néstor Kirchner gobernó la Argentina prácticamente dos o tres años en default, hasta que logró los acuerdos, con los bonistas y el FMI, y mal no le fue, esas divisas que no utilizó en pagar la deuda, la usó para reactivar la economía".

Lo que olvida Moreau es que, en ese momento, cuando Kirchner canceló la deuda con el FMI en enero de 2006 por unos u$s9.800 millones el BCRA contaba con unos 29.000 millones de dólares de reservas internacionales líquidas en el BCRA.

Hoy solo hay unos 1500 millones de dólares de reservas líquidas o tal vez menos y el gobierno tiene que pagar vencimientos muy fuertes en los próximos días.

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