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Funcionarios de Seattle piden a Nueva York que tome medidas contra Amazon antes de que sea demasiado tarde

En esta foto de archivo del 14 de mayo de 2018, miembros del público se encuentran en el Consejo de la Ciudad de Seattle antes de la votación para aprobar un impuesto sobre los grandes negocios como Amazon y Starbucks para ayudar a las personas sin hogar en Seattle. (Foto AP/Elaine Thompson)

Dos concejalas de la ciudad de Seattle volaron hasta la Costa Este para advertirles a sus colegas en la ciudad de Nueva York sobre Amazon.

Fundado en Seattle en 1994, Amazon se ha convertido en un gigante tecnológico que ahora tiene un valor aproximado de 800 mil millones de dólares. Para encontrar las mejores ubicaciones que le permitan seguir adelante con su plan de expansión, el gigante emprendió una búsqueda pública que duró un año hasta elegir la ciudad de Long Island en Nueva York y Crystal City en Virginia del Norte para crear sus nuevas sedes fuera de Seattle.

Las críticas no han cesado desde que Amazon reveló los paquetes de incentivos: Nueva York está ofreciendo una exención fiscal de más de 2 mil millones de dólares, una cantidad que muchos consideran escandalosamente elevada e innecesaria. Si bien Seattle experimentó un auge poblacional gracias al crecimiento de Amazon, los residentes de la ciudad también están expuestos a precios más altos de las viviendas, la desigualdad de ingresos y un aumento de la tasa de pobreza.

“Muchos de los empleos con un salario digno terminarán en manos de las personas que se mudarán a Long Island”, le dijo Lisa Herbold, miembro del Consejo de la Ciudad de Seattle, a los funcionarios de Nueva York en un evento celebrado el lunes, instando a los funcionarios de la ciudad a tomar medidas para proteger a los residentes, que podrían tener que enfrentarse al aumento de la renta y a un mayor costo de vida cuando llegue Amazon.

Un portavoz de Amazon dijo que la compañía “realiza contribuciones positivas y sustanciales a la economía, las comunidades donde operamos, y las vidas y carreras de nuestros empleados. Hemos creado más de 250.000 trabajos a tiempo completo, empleos en todo Estados Unidos que ahora representan un salario mínimo de 15 dólares por hora, y hemos invertido más de 160 mil millones de dólares en la economía estadounidense desde 2011”.

Herbold y su compañera miembro del Consejo de la Ciudad, Teresa Mosqueda, se encontraban entre un grupo de funcionarios que intentaron introducir un código fiscal regresivo sobre las corporaciones basado en sus números de empleo del año pasado en su ciudad natal. Sin embargo, el Impuesto sobre las Horas de los Empleados, también conocido como “impuesto principal”, fue derogado solo un mes después de haber sido aprobado debido a las feroces oposiciones de grandes corporaciones, incluyendo Starbucks. El mes pasado, más de 100 empresas locales también firmaron una carta abierta para oponerse a la nueva ley.

Seattle no estaba preparada para enfrentarse a Amazon

Herbold dijo que a la ciudad de Seattle le faltaba el tiempo o los recursos necesarios para cambiar la mentalidad de las personas, mientras que Amazon usaba el “interés de las pequeñas empresas como un caballo acechador”.

“También hay que tener en cuenta que la mayoría de los residentes son en realidad clientes de Amazon, ya que Amazon forma parte de la vida cotidiana de muchas personas. Y la gente no quiere pensar negativamente de la entidad en la que confían para recibir con comodidad sus compras en casa”, apuntó Herbold.

Mosqueda dijo que Amazon se comportó de manera “deshonesta” con la ciudad cuando estaban negociando el tema del “impuesto principal”. Contó que el mismo día en que los representantes de Amazon llegaron a negociar la norma tributaria, la compañía detuvo la construcción de un edificio de oficinas en el centro de Seattle para protestar por la decisión.

Mosqueda insta a los funcionarios de Nueva York a ponerse de pie contra Amazon y evitar los errores que cometió Seattle.

“La mayoría de nosotros no nos dimos cuenta de lo que estaba sucediendo”, dijo Mosqueda refiriéndose a la expansión de Amazon en Seattle alrededor de 2012. “Creo que tu ciudad se encuentra en ese mismo punto. Sabemos que hay leyes de zonificación, por lo que tiene oportunidades que no tuvimos en Seattle”.

“Amazon está involucrado en un proceso de escucha participativa a largo plazo para comprender mejor las necesidades de la comunidad”, dijo el portavoz de la corporación tecnológica. “Queremos ser un buen vecino y garantizar que nuestra nueva sede sea una victoria para todos los neoyorquinos”.

Pero Mosqueda se muestra escéptica y le advierte a los funcionarios de Nueva York: “No te conviertas en la ciudad o el estado que se estremece cada vez que una corporación hace alarde de músculo amenazando con irse de la ciudad y diciendo que recortará empleos, detendrá la construcción o frenará la inversión en los sistemas e infraestructura por los cuales se niega a pagar”.

Krystal Hu