U.S. Markets close in 2 hrs 40 mins

Gobiernos de izquierda vuelven a asomarse en Latinoamérica

En el transcurso de los últimos cinco años, Brasil, Argentina y Ecuador migraron de gobiernos progresistas hacia gobiernos liberales. Estas nuevas administraciones buscaron reorganizar las estructuras productivas locales mediante un cambio en los incentivos económicos a la inversión, reducción de impuestos y medidas dirigidas a reducir el tamaño del Estado. Asimismo, buscaron desarrollar mercados internacionales mediante el avance en nuevos acuerdos de libre comercio. Pero esto podría cambiar pronto.

La región hoy presenta un nuevo desafío: la posible ola de gobiernos progresistas, que busquen –nuevamente- cambiar el modelo de crecimiento y desarrollo de sus países. El inicio está a la víspera en Argentina, donde con gran probabilidad Mauricio Macri pierda su chance de ser reelegido en las elecciones presidenciales de octubre de 2019, en manos del representante del peronismo Alberto Fernández.

El candidato peronista por la Presidencia de Argentina, Alberto Fernández, habla en las primarias en Buenos Aires, Argentina. (Foto: REUTERS/Agustin Marcarian).

¿Puede generar una nueva ola de gobiernos progresistas en Latinoamérica? ¿Qué impacto puede tener en la economía de la región?

Motores del crecimiento

En términos económicos, la principal diferencia entre los gobiernos de derecha y de izquierda es qué consideran como motores de crecimiento.

Dado que los gobiernos de derecha creen que el motor del crecimiento debe estar del lado de la oferta de bienes y servicios, lo que buscan fomentar es el crecimiento económico mediante la liberalización de regulaciones existentes, el fomento a las inversiones mediante “reglas claras” y beneficios fiscales y la desarticulación de un Estado presente. De esta manera, logran dar lugar a las fuerzas del mercado que generen crecimiento de la oferta, y eventualmente terminan reflejando una mejora en la calidad de vida de sus ciudadanos.

Por otro lado, los gobiernos de izquierda creen que el motor del crecimiento es la demanda. Por esa razón, buscan fomentar el bienestar del pueblo mediante acciones directas del Estado para mejorar el poder de compra de sus ciudadanos, focalizándose en el mercado interno, tomando medidas para hacer crecer el consumo y que de esa manera –mediante el apoyo a la demanda - los empresarios aumenten su producción para poder hacer frente a este mayor mercado local. Un Estado presente requiere financiamiento, y es por eso que generalmente este tipo de gobiernos busca ampliar la base de recaudación para recaudar suficientes impuestos.

Un hombre pasa frente a un aviso del valor de cambio del peso mexicano y el dólar, en Ciudad de México. (Foto: REUTERS/Edgard Garrido).

Los límites del crecimiento

En el pasado reciente, ambos modelos macroeconómicos mostraron sus límites. Si hablamos de gobiernos de derecha, la incapacidad de hacer llegar las inversiones reales en un mercado interno en constante depresión.

Además, un Estado con menos recursos para implementar actividades contra cíclicas que aminoren, el efecto de corto plazo de cambio en la estructura productiva, que toman tiempo y esfuerzos por parte de la población.

En el caso de gobiernos de izquierda, el límite aparece cuando la oferta no logra acompañar el crecimiento de la demanda, lo que termina generando tensiones en el sistema de precios, que generalmente se da junto con una falta de incentivos al aumento de productividad de los sectores.

¿Y qué puede pasar si vuelven gobiernos de izquierda a Latinoamérica?

El presidente argentino, Mauricio Macri, en una conferencia de prensa después de las elecciones primarias en Buenos Aires, el 12 de agosto de 2019. (Foto: REUTERS/Agustin Marcarian).

La salida de Macri en Argentina podría marcar la reversión en el ciclo de gobiernos de derecha que actualmente tienen los principales países de la región como Brasil, Colombia, Perú, Ecuador, entre otros. Los principales gobiernos de izquierda que se mantienen actualmente son el de Evo Morales en Bolivia y AMLO en México.

De avanzar la tendencia en gobiernos de izquierda, no sorprendería ver una desaceleración en la búsqueda de nuevos mercados mediante acuerdos de libre comercio como los que está buscando actualmente el Mercosur en conjunto con la Unión Europea, o EFTA. Esto generaría menor mercado para los productos primarios –o de primera industrialización como la carne o el aceite de soja-, y un mayor consenso a apoyarse en los mercados regionales (Argentina más Brasil) para apoyar y mantener estructuras industriales, generalmente poco competitivas en un ámbito global.