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Gonzalo arruina su única oportunidad para redimirse en ‘La última tentación’

·5  min de lectura

Por Mike Medianoche.- Cuando se anunciaron las parejas que participarían a La última tentación no había ni rastro de uno de sus protagonistas: Gonzalo Montoya, de la primera edición de La isla de las tentaciones. Eso no impidió al que fuese pareja de Susana Molina volviese a la República Dominicana para resolver algunos asuntos pendientes, como por ejemplo zanjar su discordia con Fani (o incrementarla más) y enfrentarse a Christofer, a quien ha criticado de "pepele" varias veces por seguir con su pareja tras la infidelidad vivida en la primera edición del reality.

El sevillano, que conoció a Susana mientras ambos concursaban en Gran Hermano, tenía una gran oportunidad para redimirse y sacudirse el aire de villano fanfarrón y gracioso sin gracia del que tanto ha disfrutado. Pero finalmente ha mandado todo al traste.

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En su llegada a La última tentación nos vendió la piel del oso antes de cazarlo; quería caer en gracia a toda costa. Dijo que no sentía por Mayka, con la que tuvo un romance y que también estaba en el programa, y luego entonó el mea culpa por haber dejado escapar a Molina. Dijo que no se había vuelto a enamorar desde que rompieron, y que no creía que volviese “a querer a nadie como he querido a Susana. Cuando quieres a una persona por encima de todas las cosas, que prefieres por ejemplo que me pase algo malo a mí que a ella, no creo que vuelva a sentir algo así”, aseguraba.

Prometía ir a La última tentación en son de paz, para demostrarse a sí mismo que estaba bien y que podría emprender nuevos vuelos. Pero se mentía a sí mismo, o quizá solo mentía a sus compañeros, a Sandra Barneda y a la audiencia, porque siguió siendo el mismo de siempre.

Además se ha quedado sin opciones para limpiar su imagen porque Christofer Guzmán le expulsó en el programa que vimos el pasado miércoles. Ambos fueron a un círculo de fuego para hablar de Fani y de la amistad que tuvieron en la primera edición del reality, cuando Gonzalo lo acompañó durante todo el proceso, para luego señalarlo por haber seguido su corazón y perdonar.

Básicamente, su forma de consolar a su examigo fue saludarlo con la pregunta “¿Cómo te sientes después de que, por segunda vez, se hayan reído de ti de esta forma, en el mismo sitio y a la misma hora?”.

El chileno le pidió ser él quien decida cómo sentirse y Gonzalo erre que erre. El de Gran Hermano no parecía comprender que cada cual vive su relación como sepa y quiere. Como si él pudiese ser un modelo a seguir. Incluso Sandra Barneda parecía no dar crédito a lo que estaba viviendo preguntándole si es que todos sus amigos deben hacer lo que él dice. 

Gonzalo atacaba con chulería a su examigo, dándole lecciones de amor propio como si perdonar una infidelidad fuera signo de debilidad, llegando a ir tan lejos como colocarse en el papel de representante de España, diciendo que él estaba ahí para decirle lo que todo el país quería decirle. Como si él supiera lo que pienso yo, ustedes o el país entero. En ningún momento escuchó a Christofer o hizo amago de querer hacerlo, y a la hora de la expulsión cuando su destino en el reality estaba en manos del novio de Fani, optó por la vía de la broma insultante, haciéndose pasar por Jesús crucificado. La expulsión le debe haber molestado pero la soberbia se convirtió en un disfraz que le llevó a contar a sus compañeros en la casa una versión edulcorada colocándose como el héroe de la contienda.

Montoya se despidió del programa y no sabemos hasta qué punto también de la televisión, porque su chulería le valdría represalias disciplinarias en cualquier otro reality. Su actitud ha sido muy fea, una vez más, despreciando el físico de algunas compañeras, reprochando a otras personas sus infidelidades como si fuese un demiurgo, y lo más bonito que puede hacer es llamar pelele a quien un día fue su amigo Christofer.

De esta forma, las bellas intenciones del primer día, cuando prometía hacer el payaso y divertirse, pasaron pronto a la historia. Incluso él sacaba pecho por ser un malote.Ya está aquí tu peor pesadilla”, le dijo un día a Fani Carbajo, en otro círculo de fuego. Él parece entender el amor y la televisión como una provocación constante, y de ahí no hay quien lo saque.

En su último speach, una vez expulsado, el de Sevilla quiso sacar su lado más humano, con un limitado acierto. “Cuando la persona que más amas del mundo te da la noticia de que no está enamorada de ti, te crees que el mundo se va al pozo. Me he dado cuenta de que Susana me quería de verdad porque me hizo el favor de su vida: buscar su felicidad para yo encontrar la mía”, dijo, trayendo otra vez al presente una relación que lleva más de un año rota, y que se fue al garete por actitudes que avergonzaban a Susana en cada hoguera. A buenas horas, mangas verdes, te das cuenta del tren que has dejado escapar.

En La última tentación pocos han aguantado a Gonzalo; hasta se le ha atragantado a la propia presentadora, Sandra Barneda. Hace unas semanas, después de que hiciese un desprecio a Marta Peñate asegurando que no es una preciosidad y que jamás tendría algo con ella, Barneda le dijo: “Hay que ver, Gonzalo. Mira que ha pasado tiempo... y no aprendes”. Una frase que bien podría haber pertenecido al citado círculo de fuego. Porque no ha aprendido nada, y encima ha tirado por el retrete la posibilidad de redimirse ante la audiencia.

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