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Guerra contra kurdos en Siria es un alto riesgo para Turquía

Selcan Hacaoglu y Marc Champion

(Bloomberg) -- Las fuerzas armadas de Turquía se enfrentan a un oponente conocido cuando lanzan una gran ofensiva en el noreste de Siria. Han estado luchando contra versiones de las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo, o YPG, durante 35 años.

Nunca en ese tiempo los kurdos han podido sobrevivir en un campo de batalla abierto contra el segundo ejército más grande de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, ni han podido mantener el territorio por mucho tiempo. Sin embargo, tampoco han estado tan bien armados o bien entrenados como lo están hoy.

Ahora que miles de tropas turcas seguirán a las unidades de avanzada que cruzaron la frontera el miércoles, la campaña del presidente Recep Tayyip Erdogan para crear una zona de amortiguación de 30 kilómetros de profundidad y 480 kilómetros de largo dentro de Siria enfrenta riesgos significativos.

Solo el año pasado, la administración Trump solicitó US$500 millones para que el Pentágono entrene y equipe a los combatientes para la campaña contra el Estado Islámico en Siria, de los cuales las YPG fueron el principal receptor.

La cifra de este año fue menor, en US$300 millones, pero aún incluía requisiciones propuestas para 25.000 rifles AK-47, 2.000 ametralladoras ligeras y pesadas, 500 lanzagranadas y rifles de francotirador, 60 morteros de calibre 120 mm, 1.020 vehículos y US$24 millones en municiones.

Turquía ha pedido en repetidas ocasiones a Estados Unidos que recupere esas armas ahora que la lucha contra el Estado Islámico se ha reducido.

A diferencia del PKK, o el Partido de los Trabajadores de Kurdistán, la milicia hermana de las YPG que luchó en una campaña guerrillera y terrorista en Turquía desde 1984, los kurdos en el noreste de Siria han pasado los últimos años luchando y entrenando junto a algunas de las tropas más profesionales del mundo, incluidas fuerzas especiales estadounidenses, británicas y francesas.

Y es la conexión de las YPG con Estados Unidos lo que más preocupa a los planificadores de Turquía. “Lo que agrava los riesgos operativos es la profunda desconfianza entre Turquía y Estados Unidos”, asegura Nihat Ozcan Ali, estratega de la Fundación de Investigación de Política Económica en Ankara. “A Turquía le preocupa mucho si Estados Unidos compartirá inteligencia con las YPG sobre las posiciones de las tropas turcas para ayudarlos a defenderse”.

Las YPG han estado cavando trincheras y túneles en preparación para un asalto turco desde al menos diciembre, cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció por primera vez que retiraría a las fuerzas estadounidenses de Siria (más tarde retrocedió). Según dos funcionarios turcos familiarizados con la planificación de la operación, los kurdos también obtuvieron misiles antitanque y antiaéreos en el curso de la guerra civil de ocho años en Siria. Estos representan una amenaza para los vehículos blindados y los helicópteros turcos.

Como resultado, Turquía puede abstenerse de usar helicópteros de combate y depender de drones armados, dijeron los funcionarios. Esto ayudaría a reducir las tasas de víctimas, pero también podría disminuir el ritmo de la operación terrestre, agregaron. Turquía desplegó aviones de combate F-16 hasta 30 kilómetros dentro del espacio aéreo sirio el miércoles, según la agencia estatal Anadolu.

La velocidad importa. El ejército turco planea asediar las ciudades fronterizas de Kobani, Tal Abyad y Ras al-Ayn. Las tres están en manos de las fuerzas de YPG y están situadas sobre la línea ferroviaria Berlín-Bagdad que forma gran parte de la frontera entre Turquía y Siria.

El miércoles, los canales de televisión turcos transmitieron imágenes de pueblos fronterizos turcos, donde los altavoces hicieron sonar los tambores y las gaitas con marchas de la era otomana mientras la operación comenzaba.

El objetivo es penetrar al menos 30 kilómetros en territorio sirio, asegurando la autopista M-4 que corre paralela a la frontera, hasta la frontera con Irak, dijeron los funcionarios. Turquía quiere completar la operación antes del comienzo del invierno, el cual dificultaría el movimiento de 55.000 tropas, tanques y otros vehículos en terreno fangoso, según un tercer funcionario familiarizado con la planificación, que pidió no ser identificado porque no están autorizados para hablar con los medios sobre el tema.

Las fuerzas turcas también pueden avanzar contra las ciudades controladas por los kurdos de Manbij, al oeste del río Eufrates, y Qamishli en el noreste, movimientos que podrían impulsar a las unidades del ejército sirio respaldadas por Rusia en las cercanías para tratar de asegurar primero las ciudades, asegura el funcionario.

Luego, las tropas turcas se trasladarán a los centros urbanos que están equipados con explosivos y destruirán túneles subterráneos. Cuanto más dure la campaña, más oportunidades habrá para que los kurdos lleguen a un acuerdo con el presidente sirio, Bashar al-Assad, el cual atraería a las tropas del gobierno y posiblemente a sus partidarios rusos a la ecuación.

Una victoria rápida también podría ser vital para la economía turca en dificultades. Los bancos estatales turcos se apresuraron a apuntalar la lira esta semana vendiendo dólares, según dos personas con conocimiento del asunto, ya que la noticia de la incursión planificada desconcertó a los inversionistas.

Trump enfureció incluso a sus partidarios republicanos cuando dio luz verde para la operación turca, lo que percibieron como una traición de los aliados kurdos en la lucha contra el Estado Islámico. Desde entonces, ha amenazado en un tuit con destruir la economía turca si sus militares hacen algo que él considere fuera de los límites.

Tanto Estados Unidos como Francia han expresado preocupación de que los planes de guerra de Turquía puedan socavar los esfuerzos internacionales para derrotar al Estado Islámico. Mientras justificaba la retirada de Estados Unidos de Siria a través de su cuenta de Twitter esta semana, Trump también dijo que responsabilizaba a Turquía de los miles de yihadistas del Estado Islámico y sus familiares actualmente detenidos por las YPG.

“Puede que estemos en el proceso de abandonar Siria, pero de ninguna manera hemos abandonado a los kurdos, que son personas especiales y luchadores maravillosos”, dijo en un tuit.

Nota Original:Turkey Gears for High-Risk War Against a Familiar Foe in Syria

--Con la colaboración de Sam Dodge, Firat Kozok y Onur Ant.

Para contactar al editor responsable de la traducción de esta nota: Carlos Manuel Rodriguez, carlosmr@bloomberg.net

Reporteros en la nota original: Selcan Hacaoglu en Ankara, shacaoglu@bloomberg.net;Marc Champion en London, mchampion7@bloomberg.net

Editores responsables de la nota original: Rosalind Mathieson, rmathieson3@bloomberg.net, Gregory White

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