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¿Hipo o hiper?: diferencias entre dos de las patologías que pueden afectar a la tiroides

El afectado siempre es el cuerpo humano y la protagonista siempre es la glándula tiroides. Las causas, sin embargo, son diferentes. En ambos casos su funcionamiento es deficiente, pero el problema está en lugares distintos. ¿Cómo diferenciar entre el hipotiroidismo y el hipertiroidismo?

Por definición, la principal diferencia entre el hipotiroidismo y el hipertiroidismo radica en los síntomas y afecciones que desencadena la enfermedad en el paciente. En el primer caso, la glándula tiroides no produce la cantidad necesaria de hormonas tiroideas que el organismo necesita; en el otro la sustancia se produce en exceso.
En ambos casos se trata de una falla en el funcionamiento regular de la glándula tiroides, aunque las causas, al igual que los síntomas y tratamiento, también son diferentes.

En el hipotiroidismo, la causa más común es una patología denominada tiroiditis de Hashimoto, en la que el sistema inmunológico ataca a la glándula. Así, desencadena un proceso de inflamación que culmina en la pérdida de la función principal de la tiroides.

Sin embargo, no es el único motivo, ya que el hipotiroidismo también se puede deber a un déficit de yodo -un mineral necesario para producir las hormonas tiroideas-, a una infección de la glándula tiroides -tiroiditis-, o a que el paciente sufre alguna otra patología que afecta a la glándula -como el adenoma hipofisario, por ejemplo-. El cáncer de tiroides también es una enfermedad que puede ser causa de mal funcionamiento de la glándula.

Por otro lado, hay otro grupo de causas, que está relacionado al tratamiento de otras patologías. La extirpación de la glándula por alguna situación particular del paciente, el uso de radioterapia en la cabeza o en el cuello y la ingesta de algunos medicamentos, también son causas frecuentes de hipotiroidismo.

El hipertiroidismo, por su parte, tiene causas completamente diferentes. Una de las más comunes es la enfermedad de Graves, que provoca que el organismo comience a producir una serie de anticuerpos que a su vez estimulan la producción de hormonas tiroideas. Otras de las causas pueden ser la presencia de tumores benignos en la glándula, un exceso de yodo en la alimentación, la tiroiditis o el tratamiento de otra patología con hormonas tiroideas.

En cuanto a los síntomas, es importante conocerlos para poder diferenciar a las patologías entre sí y concurrir a un especialista cuando sea necesario.
El déficit de hormonas tiroideas que se produce como consecuencia del hipotiroidismo hace que se ralentice el funcionamiento del organismo en general. A su vez, eso determina la aparición de una serie de síntomas, entre los que se encuentran un ligero aumento de peso debido a la retención de líquidos, cansancio, sensación de somnolencia y sensibilidad al frío.

También es frecuente que los pacientes noten falta de concentración, problemas de memoria, engrosamiento y sequedad de la piel, caída del cabello, uñas quebradizas, tendencia a la depresión o irritabilidad, visión borrosa, estreñimiento e irregularidades del ciclo menstrual en las mujeres.

 

En el hipertiroidismo, dado que existe un exceso de hormonas, el funcionamiento del organismo se acelera, lo cual da lugar a una sintomatología que, en algunos aspectos, es radicalmente diferente a la mencionada anteriormente. Palpitaciones, nerviosismo, ansiedad, sudoración y temblores en las manos, son algunas de las principales manifestaciones de esta patología. Además, también es común que la persona sienta un aumento del apetito, alteración del sueño, debilidad muscular, pérdida de peso, irregularidades del ciclo menstrual, trastornos de la visión, párpados hinchados, piel fina y húmeda, pelo fino y quebradizo y, por último, diarreas o evacuaciones más frecuentes de lo habitual.

¿Cómo se pueden tratar estas enfermedades?
Dado que sus causas y sintomatologías son diferentes, ambas afecciones reciben tratamientos diferentes, para lograr estabilizar la presencia de hormona tiroidea en el cuerpo del paciente y permitirle llevar una buena calidad de vida.

El único tratamiento que actualmente existe para el hipotiroidismo posible es la toma de hormonas tiroideas. De este modo, se logra compensar el déficit que la enfermedad ocasiona y, como consecuencia, también se tratan los síntomas que la enfermedad produce cuando no está controlado.

A diferencia de su contraparte, el hipertiroidismo se puede tratar de varias formas, todas ellas con fármacos que permiten regular la producción de hormonas tiroideas o bloquear su función. En muchos casos, luego del tratamiento, las personas logran recuperar la función de la glándula tiroidea. Sin embargo, no sucede en todos los casos, por lo que puede haber quienes requieran un tratamiento con yodo radiactivo para destruir la glándula tiroides o a la cirugía para su extirpación. En ambos casos, el resultado es que el paciente sufrirá un hipotiroidismo crónico que requerirá una suplementación con hormonas tiroideas el resto de su vida.