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Las incógnitas que podrían despertar las cotizaciones de los dólares paralelos

El ministro de Economía, Sergio Massa, en su visita en Mendoza, cuando anunció un tipo de cambio diferencial para las economías regionales
El ministro de Economía, Sergio Massa, en su visita en Mendoza, cuando anunció un tipo de cambio diferencial para las economías regionales - Créditos: @Marcelo Aguilar

La llegada de Sergio Massa al Ministerio de Economía trajo una “sensación de estabilidad”, en palabras de la portavoz presidencial, Gabriel Cerruti. Durante los más de tres meses de gestión, los dólares paralelos se mantuvieron “anestesiados”, pese a la inflación mensual de más de 6% en este período. Esta tensa clama es observada con desconfianza en el mercado financiero, donde creen que hay tres incógnitas que podrían hacer despertar los tipos de cambios y terminar con la recuperación de las inversiones en pesos.

Luego de un julio de mucha volatilidad, en los últimos tres meses, los dólares paralelos encontraron un equilibrio en un rango de valores de entre $290 a $307, según las últimas cotizaciones del dólar Blue, MEP y CCL. Esta estabilidad está explicada en gran parte por tres razones: la fuerte suba de tasas de interés (aumentó 45 puntos porcentuales desde la última licitación de deuda del exministro Martín Guzmán a casi 120% de tasa efectiva anual), la acumulación de reservas en septiembre tras la implementación del dólar soja y el ajuste en las cuentas fiscales.

Dólar blue, dólar hoy: el minuto a minuto de la cotización este viernes 11 de noviembre

Ninguna de las tres herramientas de contención, sin embargo, genera tranquilidad entre los analistas económicos. Las tasas de interés podrían volver a perder contra la inflación en los próximos meses con los aumentos de tarifas de gas, luz, agua y transporte, pese a los acuerdos de precios que el Ministerio de Economía cerró con distintos sectores (medicamentos, indumentaria y productos de consumo masivo).

El poder de fuego que acumuló el Banco Central con los dólares ingresados en septiembre, por otro lado, se está diluyendo más rápido de lo estimado. Solo en los primeros 10 días del mes, la entidad tuvo que vender $710 millones.

En el Banco Central, sin embargo, se sienten confiados en que llegarán a mayo, cuando entre la liquidación de la cosecha gruesa del campo. “A diferencia de otros años, el ingreso de dólares arrancará más tarde el año próximo por la sequía. Tenemos los dólares para llegar a mayo, aunque eso implique que haya más brecha cambiaria y más inflación”, admiten en la entidad que preside Miguel Pesce.

El Banco Central cuenta con alrededor de US$5000 millones de reservas netas, según distintos cálculos privados. Para los próximos meses, no se esperan ingresos de divisas, al menos que el Ministerio de Economía vuelva a recurrir a tipos de cambios diferenciales, como el dólar soja.

La estrategia del Gobierno, al momento, es lograr que se vaya la menor cantidad de divisas con mayores restricciones a las importaciones, lo que implicará menos insumos para la producción y, consecuentemente, más inflación. En caso de avanzar con un tipo de cambio diferencial, como le prometió Massa a los productores de economías regionales, eso significará mayor emisión de pesos que presionarán sobre la brecha cambiaria.

“Si aplicamos un salto brusco del tipo de cambio, después tiene que haber una política de ajuste para que esa devaluación no se diluya. Pero hoy no está dado el contexto político para reducir más rápido el gasto, porque implica un período largo de recesión”, admiten sin tapujos en el Gobierno, cuando falta menos de un año para las próximas elecciones presidenciales.

La información diaria sobre las ventas de dólares que realiza el Banco Central parece no impactar, por el momento, en las cotizaciones de los dólares paralelos. Los analistas financieros más desconfiados creen que hay entidades públicas interviniendo en el mercado para controlar los valores, pero los que siguen el día a día de las operaciones del Banco Central y del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses descartan esa explicación y destacan el rol que jugó la suba de tasas de interés.

“Esta tranquilidad financiera se puede cortar en cualquier momento. Se están acumulando tensiones que podrían disparar los tipos de cambios paralelos. En cuanto eso suceda, todos van a querer desarmar las inversiones en pesos y buscar cobertura en dólares, aunque las últimas restricciones del Banco Central limitan las opciones disponibles para las empresas”, admitió el gerente financiero de un banco, que es parte de las reuniones a las que convoca el secretario de Finanzas, Eduardo Setti, los viernes a la tarde en el Palacio de Hacienda para tantear el apetito del mercado.

El impacto económico de la sequía es una de las variables que miran con mayor atención los economistas. Sin bien en el Banco Central creen que la menor siembra de trigo podría generar una mayor oferta de soja, los analistas desconfían que esa sustitución sea tan lineal. “La tierra está tan seca que no hay ni espacio para sembrar soja de segunda”, dicen los analistas.

La preocupación de más corto plazo de los economistas, sin embargo, está puesta en la deuda en pesos. El Ministerio de Economía realizó un canje esta semana y descomprimió parte de los vencimientos del último bimestre, pero todavía hay dudas por los más de $12,6 billones (7,5% del PBI) que vencen el año próximo, antes de las elecciones presidenciales. Finanzas no solo necesita renovar todos los vencimientos, sino que debe captar fondos nuevos para cubrir el déficit fiscal.

“Hay una tensión constante porque vemos que cada día la curva de pesos aumenta mientras que la de dólares cae. Si el Gobierno encima decide tirar más plata en la calle, empujado por las tensiones internas, eso puede terminar con la tranquilidad del dólar y disparar la salida de inversiones en pesos, retroalimentando así la suba de las cotizaciones alternativas”, concluyó un banquero de la City porteña.