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Inteligencia artificial en iluminación: 15.000 millones de ahorro en las ciudades

Altos edificios, coches voladores, viajes intergalácticos e infinitos aparatos tecnológicos… así nos presentaba Hollywood el siglo XXI. A pesar de las evidentes diferencias, ese futuro tecnológico e interconectado parece estar llegando al presente.

Las conocidas ‘Smart Cities’ son ya uno de los principales objetivos de los países desarrollados, donde se estima que, en 2023 las grandes ciudades acogerán el 70% de su población. En España, el 80% de los ciudadanos ya viven en las grandes urbes. Por eso, es importante trabajar, aprovechando las aplicaciones de las nuevas tecnologías en ecosistemas interconectados y que faciliten la vida de las personas, pero también que sea más eficaz, sostenible y respetuoso con el medio ambiente.

Foto: Getty

En este contexto, la iluminación artificial cobra un papel de vital importancia. Los sistemas de Smart Lightning, como se ha bautizado a esta tecnología, se encuentran en un punto de desarrollo muy avanzado, de hecho, muchos ayuntamientos ya han realizado proyectos piloto para instaurar estos sistemas. Pero ¿en qué consiste exactamente esta iluminación artificial inteligente?

Se trata de un conjunto de sensores y controladores conectados a una red de iluminación que propician que las lámparas o farolas puedan encenderse y apagarse a discreción, ajustándose a parámetros no solo de la presencia o la ausencia de individuos y vehículos, sino también a la luz natural que exista en cada momento. De hecho, están viendo la luz algunos sistemas capaces de adecuar la intensidad de la luz según el estado de ánimo de las personas.

Al final, el objetivo no es otro que ofrecer un uso cada vez más eficiente y responsable de los recursos, consiguiendo reducir el coste final del sistema mientras se mantiene o mejora el nivel de iluminación. Y, como dice el dicho, lo mejor está por llegar: un estudio publicado por la firma de análisis Juniper Research, asegura que el número de sistemas de iluminación inteligente habrá crecido hasta un 42% en 2023, llegando a los 70 millones de farolas conectadas en todo el mundo en tan solo cinco años. Y el estudio arroja datos tan positivos como que las implementaciones de alumbrado público inteligente generarán 15.000 millones de dólares en ahorro de energía en el próximo lustro.

Los expertos se muestran también muy a favor de esta aplicación de la inteligencia artificial. Más allá del ahorro que puedan generar en las arcas públicas, consideran que, si estas farolas se incorporan en una plataforma abierta, estos sistemas de iluminación de las calles podrían convertirse en el punto central para desarrollar y ofrecer otros servicios que incluirán las Smart Cities como el transporte inteligente o lo relativo a la seguridad pública. Plataformas que configurarían lo que los estudiosos denominan como “la primera etapa de la ciudad inteligente”, sobre la cual ir construyendo nuevas y más complejas soluciones que mejoren nuestra vida en unas ciudades con más espacios verdes, más limpias y eficientes.

En definitiva, podríamos estar sentado los primeros cimientos para alcanzar ese objetivo de un mundo sostenible, que parece estar pasando de utopía a realidad gracias a las buenas aplicaciones de las nuevas tecnologías del siglo XXI.

Otra cosa es que el problema creciente medioambiental que existe y al que no se termina de poner coto. Como piden los movimientos sociales, que están cada vez más organizados y con acciones más notorias, los gobiernos deben actuar de una vez y tomar medidas severas. Sólo así iniciativas como la de la iluminación inteligente de las ciudades tendrán sentido.

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