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Jeff Bezos, digno heredero del trono de Steve Jobs

Pablo Scarpellini
Jeff Bezos. (AP Photo/Reed Saxon)
Jeff Bezos. (AP Photo/Reed Saxon)

Hace años que a Jeff Bezos le comparan con Steve Jobs. La muerte de la revolucionaria mente de Apple (AAPL) en marzo de 2011 dejó huérfana a una generación entera de adictos a su manera de pensar. Sonó entonces el nombre de Bezos como su sucesor natural, aunque no con suficiente fuerza. Hoy, convertido en el hombre más rico de la historia del ser humano, con más de 150.000 millones de dólares en su haber, se discute menos su candidatura al puesto de nuevo oráculo de Silicon Valley. Lo que está haciendo es fuente de inspiración para muchos.

No es solo la fortuna que ha logrado amasar, sino la forma en que la ha conseguido. Bezos, nacido hace 54 años en Alburquerque, Nuevo México, hijo de una madre soltera, comenzó vendiendo libros por internet y en poco más de 20 años ha logrado convertir Amazon (AMZN) en el portal más poderoso de ecommerce a nivel mundial. Lo suyo ahora es un ecosistema de compras, entretenimiento y almacenamiento virtual de datos que tiene millones de fieles en todo el mundo. Los hay incluso que han confesado su adicción a Amazon Prime, el club que ideó Bezos para aunar toda su oferta bajo un sistema de suscripción.

Lo interesante, como subrayaba de forma brillante Warren Buffett en una entrevista reciente, es que Bezos no ha inventado nada. Ha creado una necesidad sobre algo que ya existía. “Jeff ha demostrado un talento impresionante a la hora de complacer a los consumidores y en un tiempo muy corto”, razonaba en CNBC el oráculo de Omaha, uno de los empresarios más ricos del mundo. “Lo interesante no es que haya encontrado una molécula o inventado algo increíble. Ha usado cosas que comprábamos antes y ha logrado encontrar una fórmula para que estemos más felices comprándolas. Y eso extraordinario. Ha cambiado el mundo de una forma grandiosa”.

Para Bufett, Bezos ha conseguido incentivar el consumo como nadie desde que echó a andar su idea en 1994 vendiendo libros por internet. Además, lo ha conseguido casi de forma exclusiva, sin que sus competidores hayan sabido reaccionar a tiempo. Incluso hoy no hay nadie que realidad le haga sombra a Amazon. Jugadores como WalMart (WMT), la cadena tiendas de venta minorista, recién han empezado a despertarse en el capítulo digital.

Una fortuna difícil de poner en perspectiva y… puede ser solo el principio

Y no solo es lo que tiene, sino lo que se calcula que puede llegar a tener. De acuerdo al último informe de MKM Partners, Amazon valdrá 2,5 billones de dólares en bolsa de aquí a 2024, casi el triple de su valor actual, lo que ayudaría a Bezos a ser inalcanzable en la lista de millonarios de Forbes. En la actualidad, ya les separa un pequeño abismo con Bill Gates, el segundo de la lista, detenido en los 93.000 millones de dólares, aún lejos de los 100.000 millones que llegó a alcanzar en 1999 y que, factorizando la inflación acumulada, no alcanzaría a superar lo que hoy posee Bezos.

Su fortuna es de tal magnitud que resulta difícil de entender incluso poniéndola en términos concretos. Su economía es más poderosa que la de República Dominicana, Kuwait o Marruecos, y el triple que la de naciones como Líbano, Croacia o Lituania, por nombrar tres de una larga lista.

<span class="share-bar-image-wrapper share-bar-div-wrapper">Retrato del empresario estadounidense y CEO de Amazon.com, Jeff Bezos, en septiembre de 1998. Foto: Rex Rystedt (Getty images)</span>

A estas alturas, su capacidad de generar dinero es aterradora. La jornada del lunes 27 de agosto, por ejemplo, que vio una subida del 1,17 por ciento en las acciones de Amazon, supuso para Bezos unas ganancias de 1,758 millones de dólares, una fortuna en sí inalcanzable para el 99 por ciento de la población mundial.

Haciéndose con todo tipo de mercados

Bezos lo ha logrado dando pasos similares a los de Jobs. Como el fundador de Apple, comenzó su empresa en el garaje de su casa, con la determinación del largo plazo y la capacidad para invertir en áreas muy diversas dentro de su propio negocio.

El magnate afincado en Seattle vio la oportunidad de usar el espacio disponible en sus centros de datos para convertirlo en un negocio multimillonario. Pese a no tener nada que ver con los libros que empezó vendiendo, hoy domina el mercado del almacenamiento de datos en la nube con claridad.

Después, en 2017 introdujo el Kindle para revolucionar la forma de leer libros sin necesidad de imprenta alguna, una fórmula que se impuso y que tuvo continuidad con el lanzamiento al mercado del Kindle Fire, una suerte de iPad pero a un precio muy inferior.

Y así, suma y sigue. Amazon tiene su propio estudio de cine y compite con Netflix (NFLX) en el lucrativo negocio de las plataformas digitales. También es dueño de Whole Foods, la cadena de supermercados de comida orgánica con la que abastecen a sus clientes a través de Amazon Prime. Además, es un actor importante en el mundo de la ropa. Prime Wardrobe, que envía hasta 15 prendas a casa sin compromiso alguno, es el perfecto gancho para no parar de vender.

Todo bajo control

Además de la capacidad para ver oportunidades en muchos campos, Bezos comparte con el genio de Cupertino la obsesión por controlar cada aspecto del negocio y una inteligencia por encima de la media. De él dicen que supervisa cada comunicado de prensa que se manda en el que él aparece citado, y que quiere conocer los detalles de cada contrato de la corporación.

Tampoco le gusta la oposición dentro de su empresa. A todo aquel que no está de acuerdo con sus políticas, se lo hace saber, lo mismo que Jobs, que no soportaba que le llevaran la contraria.

Puede que tenga que ver con el hecho de haber tenido una infancia atípica, hijo de una adolescente de 17 años cuyo matrimonio con el padre biológico de Jeff no duró más de un año. Después fue adoptado por un hombre de apellido Bezos, un inmigrante cubano, a quien considera su verdadero padre, una situación similar a la de Jobs. De hecho, Bezos estuvo en un pueblo español rastreando a sus antepasados con su apellido de adopción.

También quiso, como Jobs, cambiar el mundo desde joven, hacerlo más ordenado e interesante. En eso, Jobs aún le lleva ventaja, creador de aparatos como el iPhone o el iPod, pero es cuestión de tiempo antes de que Bezos se saque otro conejo de la chistera.

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@pscarpe