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La batalla entre Airbnb y Marriott marca el nuevo orden del alquiler vacacional

Uno de los alojamientos más populares de Airbnb en Florida. (Getty Images).

Las nuevas tecnologías están cambiando el modelo de hacer las cosas y hay dos opciones para las compañías que surgieron con el anterior orden establecido: adaptarse o cavar su propia tumba. La inmediatez, la competitividad en los precios, el tener más por menos, la sensación de libertad de decisión y de acción son algunos de los atractivos que nos seducen a la hora de usar aplicaciones como Uber, Lime o Airbnb entre otras muchas.

La legislación suele ser un obstáculo y también la oposición, como ha sucedido en varias ciudades españolas en las que el gremio de taxistas se levantaron contra el negocio del libre transporte de pasajeros. La presión ejercida por hoteles, condominios, complejos y vecinos hartos de los alquileres temporales de las viviendas también están dificultando que Airbnb pueda llevar a cabo su objetivo. La lucha es tan ardua que aquellos que se oponen a este tipo de modelos de negocio no están teniendo más remedio que adaptarse.

Hotel Marriott en Indianapolis. (Getty Images).

La cadena de hoteles, Marriott, decidió cambiar su idea de negocio con la ampliación de su espectro: han creado un servicio de alquiler similar al de Airbnb llamado ‘Home & Villas by Marriott International’ que tiene el objetivo de atraer a sus clientes a viviendas exclusivas. Concretamente, el servicio constará de dos mil alojamientos de lujo en más de 100 ciudades. El cambio de estrategia de la compañía se ha concentrado en un público con muchos recursos, al cual pretenden cautivar para que deje de usar Airbnb ‘Plus’, la gama alta del servicio de alquiler.

“La puesta en marcha de ‘Homes & Villas by Marriott International’ refleja nuestro compromiso con la innovación para un consumidor que necesita evolución en la oferta de viajes”, afirmó Stephanie Linnartz, la responsable comercial, a CNN.

Se invierten los papeles y en la guerra por aglutinar al mayor número de ‘invitados’ globales, la víctima -el hotel- pretende tomar la delantera y convertirse en el verdugo. A Airbnb le ha salido otro competidor con esta nueva propuesta de Marriott, que compaginará este modelo con el anterior, que es el de operar siete mil propiedades entre las que se incluyen los ‘W Hotels’, el ‘Ritz Carlton’ y los ‘Courtyard’.

Una vivienda en Toronto costó 2.7 millones y tres meses después estaba en Airbnb. (Getty Images)

La nueva guerra entre Marriott y Airbnb traducida en números desprende una actividad de la cadena hotelera de un millón de habitaciones repartidas en 130 países, mientras que la aplicación cuenta con seis millones de propiedades publicadas que se encuentran en más de 190 países. Aún falta mucho para que el nuevo proyecto alcance el éxito de Airbnb ya que por ahora solo funciona en Londres, Roma y Lisboa.

Se trata de una guerra del todos contra todos; una partida de ajedrez donde todos atacan a la competencia donde más le duele. Recientemente, Airbnb adquirió la aplicación ‘HotelTonight’, en la que los usuarios encuentran precios competitivos de última hora en hoteles. Así acabó, a base de talonario, con un competidor directo

Además, a Airbnb le viene bien diversificar una actividad con la que se ha ganado muchas críticas, sobre todo de aquellas personas a las que les afecta directamente la especulación ‘cortoplacista’, hecho que hace que los precios del alquiler a largo plazo incrementen. Son muchos los obstáculos que está salvando la empresa estadounidense valorada en 31 mil millones de dólares, por eso están abriendo las puertas de lo público.

Ritesh Agarwa, fundador de OYO. (Getty Images)

Pretenden ampliar sus experiencias más allá de el quedarse en casas, y el objetivo es ofrecer transporte y actividades en los destinos. Han invertido 200 millones de dólares en OYO, un grupo hotelero de la India, son socios de RXR Reality, un grupo neoyorquino que también va a abrir hoteles en Rockefeller Plaza con habitaciones que contarán con una distribución idéntica a la de los hogares que Airbnb gestiona. 

El modelo de los alquileres tiende a ha convertirse en un híbrido de hotel que cuenta con las comodidades de una casa. Es la evolución en la que todos ganan: Airbnb por implantar el espíritu de su estrategia en hoteles y los hoteleros porque se benefician de ella. La plataforma comienza a alejarse de mercado privado que tantas críticas, demandas y quebraderos de cabeza le ha costado, y se pasa al plano público, del hotel con licencia. Y así, con una capacidad económica abrumadora que ilumina los ojos de los hoteleros, Airbnb se pasa al otro bando para encontrarse con una competencia, harto conocida, como la de Marriott. Cambian las estrategias y los campos de batalla aunque los enemigos son los mismos.