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La cara oscura del iPhone 11: Apple y Foxconn violaron una ley laboral en una fábrica de China

Coincidiendo prácticamente con el anuncio del lanzamiento del iPhone 11, la organización en defensa de los trabajadores en el gigante asiático, China Labor Watch, ha publicado un informe en el que analiza las irregularidades cometidas en la producción de este terminal por parte de Apple y su socio fabricante Foxconn. La ONG acusa a ambas compañías de beneficiarse de la explotación de los empleados para desarrollar su nuevo teléfono.

Varios de sus investigadores trabajaron infiltrados en la fábrica de Foxconn en Zhengzhou (uno de ellos estuvo cuatro años), que es conocida popularmente como la Ciudad del iPhone porque es la fábrica más grande en el mundo en la que se produce este terminal, siendo responsable de la mitad de los iPhone que se venden en el mundo.

Un usuario maneja su iPhone. (AP Photo/Jenny Kane, File)

La principal irregularidad que han encontrado es que en agosto de 2019 el 50% o incluso más de la mano de obra eran trabajadores temporales, algo que va en contra de la legislación laboral china, que establece que solo puede haber un 10% de trabajadores en esta situación.

Una circunstancia que tanto Apple como Foxconn se han apresurado en confirmar en varios medios estadounidenses y a asegurar que ya están tratando el tema. “Hemos confirmado que todos los trabajadores están siendo compensados apropiadamente, incluyendo cualquier salario por horas extras y bonos, todo el trabajo de horas extras fue voluntario y no había evidencia de trabajo forzado”, ha asegurado una portavoz de Apple al Washington Post.

China Labor Watch ha constatado que en los últimos años (desde 2016) ha aumentado radicalmente el número de trabajadores temporales, especialmente durante la temporada alta de producción de terminales. Además este repunte se ha producido en un momento de máxima tensión entre China y Estados Unidos a cuenta de la guerra comercial que les enfrenta, lo que para la ONG es una forma de compensar el coste beneficiándose de la explotación de los trabajadores chinos.

Pese a que los empleados temporales tienen un sueldo mayor que los fijos, a los contratantes les sale mucho más barato porque pueden cubrir la alta demanda puntual de trabajo sin pagar ni horas extras ni las bonificaciones que sí les corresponderían a los habituales. Además, el cese de la relación laboral es más rápido y sencillo.

Entrada a una de las fábricas de Foxconn en China (AP Photo/Kin Cheung)

Otras prácticas polémicas

Además del incumplimiento de la legislación laboral, China Labor Watch también ha señalado que el salario base es muy bajo (unos 295 dólares mensuales) y es insuficiente para mantener el sustento de una familia en la localidad de Zhengzhou.

También que los trabajadores trabajan 100 horas extra al mes, muy por encima del límite legal chino de 36 o que los empleados no cuentan con el equipo de protección adecuado pese a estar expuestos a químicos tóxicos todos los días.