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La original solución para combatir los envases de plástico: utilizar calabazas secas

En los últimos tiempos, la alarma social producida por la contaminación ha ido creciendo y el consumidor empieza a ser consciente de la necesidad de reducir el uso de plásticos.

Es por eso que muchas marcas intentan innovar para fabricar envases más ecológicos. Sin embargo, la propuesta de este laboratorio va más allá: utilizar un envase totalmente vegetal que básicamente es una calabaza seca.

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La propuesta viene de Synthesis Creative Lab, un laboratorio uzbeco que, en lugar de mirar al futuro, ha encontrado la inspiración en el pasado. Y es que, en Uzbekistan, ciertos frutos se han utilizado tradicionalmente como recipientes para alimentos y agua debido a sus magníficas propiedades.

En concreto, los científicos han trabajado con plantas del género Lagenaria, unas trepadoras de la familia del calabacín cuyos grandes frutos, maduros y secados, proporcionan un recipiente muy resistente.

En el interior de estas “calabazas” se conservan perfectamente alimentos como granos o frutos secos, ya que son totalmente impermeables y protegen de la luz. Tan sólo hace falta añadir un tapón de corcho y grabar la etiqueta directamente sobre el vegetal, sin necesidad de utilizar tinta, mediante un láser.

Pese a que las ventajas de este sistema son evidentes (su fabricación es mínimamente contaminante y el tiempo que tarda uno de estos envases en degradarse es de un año, frente a los 450 que puede alcanzar una botella de plástico), hay algunos inconvenientes que hacen difícil que este método se utilice a gran escala, principalmente la falta de uniformidad: una marca necesita que todas las unidades de un producto sean iguales y vayan en contenedores de idéntica capacidad. Sin embargo, este sistema podría ser una inspiración para orientar a la industria hacia el tipo de soluciones que debería adoptar.

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