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Las costumbres de 'pobres' de algunos multimillonarios

No todo es ganar y gastar a manos sueltas. Quienes más capital poseen no siempre son personas dadas a los excesos y al derroche. Por ejemplo, según un reporte de CNBC, una megaestrella de la canción como Lady Gaga suele usar cupones de descuento a la hora de comprar comida en los supermercados, mientras el multimillonario Mark Zuckerberg, fundador, propietario y CEO de Facebook, aún prefiere conducir autos más baratos que los que podría adquirir con su fortuna.

De acuerdo con la publicación, a estos dos casos se suma el de Rob Gronkowski. Para el atleta de los Patriotas de Nueva Inglaterra, la ropa que ha comprado, la que usa y que le gusta, debe ser utilizada hasta que casi se convierta en trapos.

Rob Gronkowski. Foto: NBC

“Mi ‘costumbre de pobre’ aún es mi ropa y mis zapatos”, le confesó este deportista, quien recién acaba de consumar su retiro del futbol americano, a Maverick Carter en el episodio de 2018 de “Kneading Dough” de UNINTERRUPTED. “Si me gusta la ropa, si me gustan los zapatos, los usaré hasta que se vuelvan trapos”, dijo.

Además aseguró que su par de jeans favoritos es capaz de usarlos hasta 7 días consecutivos… aunque por suerte los lava al tercer día.

También está el caso de Warren Buffett. Quien durante más de 50 años ha sido el CEO de Berkshire Hathaway y uno de los inversores más influyentes del mundo admite que su desayuno, que ha sido el mismo durante años, nunca cuesta más de tres dólares.

Warren Buffett. Foto: CNBC

Se ha sabido que el anciano de 88 años suele pedir, según como amanezca, uno de estos tres artículos en McDonald’s: dos empanadas de salchichas, un plato de salchicha, huevo y queso, u otro de tocino, huevo y queso.

Por lo demás, Buffett sigue viviendo en la misma casa que compró en 1958 por 31.000 dólares. Algo que resulta muy llamativo si se tiene en cuenta que posee la cuarta fortuna más grande del planeta, valorada en 86.000 millones de dólares.

En la lista de los excéntricos se encuentra la medallista de oro olímpica Simone Biles. Temerosa de caer en bancarrota, esta gimnasta de 22 años de origen humilde se muestra siempre cuidadosa, como lo declara en un capítulo de “Kneading Dough”, con Maverick Carter.

Simone Biles. REUTERS/Brian Snyder/File Photo

Ella incluso se desafía a pasar días sin gastar dinero.: “Y luego, por supuesto, la luz de mi tanque de gasolina se enciende mucho”, contó.

Como si esto no bastara, Biles admite que nunca usa tarjetas de crédito.

Otro caso es el de Giancarlo Stanton, una estrella del béisbol de las Grandes Ligas, quien continúa adquiriendo su ropa en tiendas grandes y populares de ropa con grandes descuentos como TJ Maxx y Marshalls.

Giancarlo Stanton  (AP Photo/Julio Cortez)

A pesar de haber firmado un contrato récord de 325 millones con los Marlins en 2014, ser canjeado a los Yankees en 2017 y embolsarse 28,2 millones en 2018, Stanton le dijo a Page Six que mientras “algunos atletas se preocupan por las marcas”, él sigue siendo ahorrativo en cuanto a vestimenta se trata.

En parte, porque “no necesitas dinero para tener estilo”, puntualizó.

Otro caso singular es el de Jay Leno. Según admitió él mismo para CNBC Make It, el comediante y presentador de “The Tonight Show”, de la cadena NBC, “siempre tuve dos ingresos” desde que empezó su vida laboral. Desde entonces prefiera gastar lo menos posible.

Jay Leno (Lou Rocco/ABC via Getty Images)

Incluso cuando en 1992 firmó el contrato que lo llevó a “The Tonight Show” y empezó a ganar 30 millones de dólares al año, Leno se las arreglaba para hacer también 150 presentaciones teatrales anuales, por lo que el dinero ingresado por su labor en el programa televisivo no ha tenido que tocarlo.

“Nunca he tocado ni un centavo de mi dinero del ‘Tonight Show’ -recalca-. Nunca”.

Por último, está Michael Bloomberg. El exalcalde de Nueva York y novena fortuna del planeta, habría usado los mismos mocasines negros para trabajar durante más de una década, reparándolos constantemente.

Michael Bloomberg/ Getty

“No tienes que tirarlos y buscar unos nuevos, puedes usar los viejos”, le dijo al New York Post en 2010.

Y eso sí que me pareció exagerado.

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