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Por qué la leche de camella es la más cara del mundo

Un ternero de camella se alimenta de su madre en el desierto de Negev, en Israel. Foto: Getty.

La leche de camella está de moda entre las celebridades y es elogiada por muchos gracias a su valor nutricional y su alto contenido en calcio, hierro y vitamina C.

Lo llamativo es que este alimento lleva siglos dentro de la dieta de millones de personas en no pocas naciones árabes y africanas, sobre todo en las zonas desérticas de Asia y de África, donde el camello es tan popular como el caballo en los campos de Europa y sobre todo de América Latina.

Sin embargo, no ha sido hasta hace muy poco que este producto se ha colocado por méritos propios en la lista de alimentos cotizados, en pleno auge, sobre todo en los mercados europeos y de Estados Unidos, donde su precio es treinta veces más alto que el de la leche de vaca.

¿Por qué? Todo el mundo se hace la misma pregunta.

Un reporte que Business Insider le dedica al tema pone sobre la mesa el hecho de que un litro de leche de camella pueda llegar a costar 30 dólares, al tiempo que uno de vaca ronda básicamente el precio de un dólar.

Muchas menos producción

Lo primero es la envergadura de su producción a nivel global. A estas alturas, la leche de camella jamás podría producirse a razón de 600 millones de toneladas métricas de leche anuales, como es el caso de la leche de vaca. Su producción apenas llega a los tres millones de toneladas en ese mismo periodo, lo que hace que el producto llegue a menos manos y se considere cotizado.

En paralelo, la tarea de enseñar a las camellas a producir dentro de una granja no es fácil. Si estas no reconocen un ambiente relajado y tranquilo, no liberarán la leche de que son capaces. Por eso estos mamíferos son entrenados dentro de la sala de ordeño, en un proceso de adaptación que puede durar días e incluso semanas.

Lo otro es que, contrariamente a como ocurre con las vacas, a las camellas no se les retira la cría; de ahí que su capacidad de generación de leche deba rendir tanto para la comercialización, como para mantener a su hijo.

Al final, tras pasar por una etapa de cuarentena y de adaptación, una camella podrá generar seis o siete litros de leche al día, una cifra que, comparada con los 50 litros de una vaca, resulta irrisoria. Mientras una vaca produce más de 50.000 litros de leche al cabo de tres años, una camella habrá generado un máximo de unos 7.000 litros en el mismo periodo.

Mujeres nómadas paquistaníes se desplazan vendiendo leche de camella en las calles de Peshawar, en noviembre de 2019. Foto: Muhammad Sajjad/AP.

“La demanda de leche de camello aumenta día a día” —asegura Mutasher Al Badry, CEO de Camelicious, una empresa ubicada en Dubai que cada año extrae cuatro millones de litros de leche de los 6.000 camellos que posee. “Ahora nos enfrentamos a un desafío, que es satisfacer la demanda, que es mayor que la oferta”, dice.

Otro factor de peso es la alimentación de estos animales, que se realiza con alfalfa natural y fresca, heno y plantas de trigo. Según el representante de Camelicious, sus productoras no reciben ningún tipo de concentrados o de aditivos en su alimentación.

Para entender este fenómeno de manera global, hay que evitar cualquier tipo de comparación que conduzca a retos desmedidos. Tan solo en Europa existen 12.000 vacas por cada camella. Por eso la producción de leche de estas últimas tiene todos los ingredientes para encarecerse.

“El camello es una especie diferente —aclara Judit Juhasz, veterinaria jefe en Camelicious—, no queríamos y seguimos sin querer convertirlas en máquinas de producir leche porque pensamos más a largo plazo”.

Nueva moda entre los famosos

Mientras, en Occidente cada vez son más las personalidades que se suman al culto a la leche de camella y a sus derivados, como la mantequilla, el queso y el yogur. Una de ellas fue Kim Kardashiam, quien hace unos años promocionó un vaso grande de leche de camella en su cuenta de Instagram.

Su aval y la publicidad que suelen hacerle estas figuras han provocado que este alimento cobre mucho más valor y que los mercados especializados la consideren como uno de sus lujos más caros. Por ejemplo, un paquete de 480 gramos de leche en polvo de camella producido precisamente por Camelicious tiene un precio de 99,95 dólares en Internet.

Entre las leches más caras en el mercado actual se hallan la leche de cabra (entre 7 y 9 dólares), y otras “leches” que no provienen de mamíferos sino que son de origen vegetal, como la leche de avena, de soya, de almendra, de arroz y la leche de anacardo. Sin embargo, de todas estas, la de camella parece ser la más cotizada y la más cara.

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