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Leche de vaca: ¿el principio del fin de un sector?

El sector productor de leche de vaca está sufriendo una grave crisis en Estados Unidos. Foto: Getty Images.

Dos noticias de peso han estremecido la industria láctea en Estados Unidos en los últimos tiempos: la declaración de bancarrota de Dean Foods, el mayor procesador de leche del país, en noviembre de 2019, y ahora un idéntico escenario para la célebre marca Borden.

Esto es resultado de una caída considerable en las ventas de leche de vaca a nivel nacional, de los obsoletos que se han vuelto los mecanismos de mercado entre productores y procesadores, así como de la proliferación de una gama de productos no lácteos que cuenta ahora mismo con la preferencia del consumidor.

De acuerdo con un reporte de CNN, el sector de la llamada “leche alternativa” se encuentra en un creciendo vertiginoso. En la actualidad, tan solo las ventas minoristas de leche de avena se han disparado más del 600% en el período de 12 meses que concluyó en noviembre, al tiempo que las principales cadenas de café, incluidas Starbucks y Dunkin, están agregando lattes de leche de avena a sus menús.

Aunque esas ventas son ínfimas en comparación con las ventas de leche tradicional, sí es cierto que complican el desempeño de esta industria.

Una situación complicada para la leche

De hecho, para Marin Bozic, profesor asistente del departamento de economía aplicada de la Universidad de Minnesota, no se puede hablar de un derrumbe total del negocio de la leche, a pesar de los recientes cierres de dos grandes compañías.

Para este especialista, lo que está ocurriendo “es doloroso” y es evidente que “algunos modelos de negocios ya no serán sostenibles”, pero a la larga este período conducirá a un sistema más saludable que responda mejor a las necesidades cambiantes de los consumidores.

Sigue siendo llamativo que, a la par de un abandono de la leche tradicional por parte de los consumidores, estén aumentando las ventas de leche de vaca libre de lactosa y de vacas alimentadas solo con pasto.

Además, la reciente adquisición por parte de Coca-Cola de una marca de productos lácteos joven e innovadora sugiere que aún existen oportunidades de crecimiento para este rubro.

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Recipientes de leche McArthur Dairy milk, una rama de la compañía Dean Foods, en la estantería de un supermercado. el 12 de noviembre de 2019 en Surfside, Florida. Foto: Wilfredo Lee/AP.

Crisis entre los pequeños productores

Sin embargo, la situación sigue siendo crítica, sobre todo en la base, a nivel de los pequeños productores de leche, quienes deben hacerle frente a un sistema complicado de precios y a las regulaciones de estas tarifas que desde 1930 impone el gobierno.

Al ser un producto perecedero que no puede ser almacenado más allá de cierto tiempo, las regulaciones del gobierno fijan un piso fijo que contribuye a incentivar a los agricultores a que permanezcan en un negocio impredecible. El problema es que ese precio fijo se hace por momentos imposible para los procesadores, según la época y los flujos de la demanda.

“Vale la pena volver a examinar el sistema”, considera Tony Sarsam, CEO de Borden, ya que las numerosas regulaciones existentes “exacerban las altas y bajas porque hay muchas intervenciones diferentes”. De hecho, para Borden el reciente aumento en los precios de la leche constituyó una de las razones de su declaración de quiebra.

Para empeorar esta situación, cadenas minoristas como Albertsons, Kroger y Walmart han empezado a procesar su propia leche. Kroger ya opera 17 lecherías. Albertsons empezó a gestionar siete plantas de leche a partir de febrero de 2019, mientras Walmart abría su primera planta de procesamiento en Fort Wayne, Indiana, en 2018.

La entrada de Walmart en el mercado fue altamente nociva para Dean Foods, al perder la venta de 55 millones de galones de leche en la segunda mitad de 2018, ya que la cadena de supermercados no necesitaba más de sus productos.

Para Borden también fue perjudicial que varias empresas de supermercados se lanzaran al mercado de la producción de leche fresca.

Como única alternativo, ahora Borden se plantea priorizar varios productos innovadores mientras transita por el periodo legal de bancarrota. Se trataría de la leche sin lactosa y una línea para el crecimiento de los niños, que tienen menos azúcar que las leches saborizadas típicas y más proteínas que la leche normal.

El auge de las alternativas

Durante los primeros diez meses de 2019, las ventas de leche entera con sabor aumentaron un 8.9%, al tiempo que las de la leche entera orgánica aumentaron un 4.4%. Las ventas de leche baja en lactosa o sin lactosa crecieron un 11% entre noviembre de 2018 y noviembre de 2019, y las de leche de vaca alimentada con pasto crecieron alrededor del 51%.

Y ahí entra a ejercer su dominio un monstruo del comercio como lo es Coca-Cola.

El 3 de enero pasado, Coca-Cola anunció que acababa de adquirir la compañía láctea Fairlife, con la que ya trabajaba desde 2012 y que procesa leche sin lactosa, con menos azúcar y más proteínas que la leche normal.

Esta marca también vende una versión fortificada con Omega-3 del mismo producto, junto con una variedad de chocolate, batidos de proteínas y bebidas sustitutivas de comidas.

De manera que nuevos nombres y nuevos rostros han entrado a jugar en un engranaje que ya de por sí es complicado por la naturaleza misma del producto y por las regulaciones impuestas por el gobierno.