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El problema de las llaves digitales de última generación con que abrimos los autos: no todo es tan sencillo como un click

·5  min de lectura

Llámalas como quieras: llaves digitales en forma de tarjeta de crédito, mandos de arranque sin llave, dispositivos de arranque sin llave y con botón, llaves inteligentes o llaves en teléfonos inteligentes. Son la manera en que ahora abrimos nuestros vehículos, arrancamos su motor (y más) y es poco probable que las llaves primitivas del pasado vuelvan a utilizarse.

asian businessman unlock door of car by using smart phone
Un hombre abre un coche con una llave digital (Getty)

En una reunión en el norte del estado de Nueva York de la International Motor Press Association antes de la pandemia, los miembros pasaron un día recorriendo caminos cercanos a Bear Mountain en varios autos nuevos. Me tocaron varios turnos en un Alfa Romeo, dos BMW, un Volvo, dos Volkswagen, un Lexus, un Acura... y no recuerdo los demás.

Ni una vez toqué una llave para arrancar.

Ciertamente, el cambio de manivelas y solenoides, así como de pequeños pedazos de metal a aparatos de control remoto e inalámbricos no se trata solo de ciencia y tecnología. También posee elementos de conveniencia, diseño, ecología y moda. Pero en su mayoría se trata de ciencia y tecnología.

No obstante, en algunas ocasiones, uno podría desear una llave verdadera; las alternativas no son a prueba de fallas. Hace poco, los conductores de vehículos Tesla tuvieron problemas con la aplicación de celular que usan para abrir sus autos y arrancar el motor. La aplicación no respondía, ya que falló un servidor. La “tarjeta” llave de Tesla (la versión de Tesla de un control remoto para llavero) funcionaba, pero los conductores que dependían de sus celulares se quedaron varados. El problema se resolvió con relativa rapidez y el director ejecutivo de la compañía, Elon Musk, se disculpó a través de Twitter.

“Fue Chrysler que en 1949 presentó la llave que activaba el interruptor combinado de encendido y arranque”, comentó Brandt Rosenbusch, gerente de servicios históricos de los otrora Automóviles Fiat Chrysler (ahora llamados Stellantis). “Previo a esto, el motor de los autos se ponía en marcha al girar una llave para impulsar la ignición, luego los conductores presionaban un botón de arranque en el piso o en el tablero de instrumentos”, agregó. Antes de la década de los sesenta, la mayoría de los vehículos requerían una llave independiente codificada para encender el motor y otra para abrir las puertas o la cajuela.

Hace muchos años, cuando recién había obtenido mi licencia, con frecuencia le preguntaba a mi papá: “¿Me puedes dar las llaves?”. Eso significaba solo una cosa: “¿Me prestas el auto?”. Por lo general, me las aventaba (una llave para la ignición y una para las puertas del Oldsmobile. “Ten cuidado”, decía.

Control remoto

¿Los adolescentes de la actualidad preguntan: “Papá, ¿me puedes dar el control remoto?”.

El control remoto tardó décadas en adquirir capacidades remotas y enviar señales de radio codificadas a un receptor en el vehículo. A menudo, la primera “función del control remoto” fue permitir a los conductores quitar y poner el seguro a las puertas. Los avances en la tecnología le concedieron la capacidad de abrir la cajuela, activar un sistema de alarma y, a la larga, desarrollar funciones “inteligentes”: basta con llevarlo al interior del habitáculo y presionar el botón de “arranque” sobre o cerca del tablero. Las nuevas tecnologías también contribuyen a frustrar los mayores esfuerzos de los ladrones de autos.

Varias funciones de operación del vehículo han sido delegadas a los teléfonos inteligentes. Por ejemplo, una aplicación para algunos modelos de BMW puede arrancar el motor del auto de manera remota; se queda encendido durante quince minutos, calentando o enfriando el habitáculo, antes de apagarse en automático. Sin embargo, es muy probable que algunos tipos de hardware (un control remoto inalámbrico, redondo o cuadrado, con diminutos botones para abrir y cerrar las puertas, los compartimentos, las ventanas y el quemacocos, así como tal vez una función de “pánico” para activar el sistema de alarma del auto) permanezcan hasta que los dispositivos móviles “eliminen por completo la necesidad de una pieza física de hardware”, afirmó Todd Parker, director de diseño global de General Motors.

La marcha del progreso del control remoto sin duda es imparable y el receptor final (el comprador del auto) está en su mira. En la concesionaria Volvo de Queens en Nueva York, Peter Fearon, un vendedor, dijo que la migración de la llave metálica al control electrónico era un hecho consumado. “Todo lo que hay en el auto está controlado por computadora”, indicó. “Todos están felices”.

No todos

No todos lo están, alegó John Albanese, quien trabaja en Bayside Volkswagen junto a la concesionaria de Volvo.

“Con frecuencia, a las personas de mayor edad no les gusta presionar el botón para arrancar el auto”, señaló. “Tienen miedo de que se les olvide apagar el vehículo. Piensan que de alguna manera fallará. Una persona joven solo quiere que el auto responda a su voz. ‘Arranca el auto’; ‘Llévame a casa’. Es una forma de pensar completamente diferente”.

Albanese, quien ha vendido automóviles de varias marcas desde hace 43 años, también considera que los dispositivos de control remoto modernos complican el proceso de entrega. “Explicamos las funciones, pero lo que les decimos a los clientes casi siempre les entra por una oreja y les sale por la otra. Y el manual del propietario... bueno, ese nunca lo tocan, nunca lo abren”, aseguró.

También existe el problema de remplazar un control remoto moderno perdido. Calcula más de 200 dólares, advierte Albanese, “y después cada llave tiene que ser programada, porque cada auto es diferente”. (Recuerdo haber hecho una copia a escondidas de la llave de ignición del Oldsmobile de papá: 1,75 dólares).

Como sea. Parker de GM cree que la llave moderna “nos permite redefinir por completo la experiencia de ser propietario de un vehículo”.

© 2021 The New York Times Company

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