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Los autobuses eléctricos chinos 'invaden' Latinoamérica

Autobuses eléctricos almacenados en un una planta de producción del fabricante chino. Foto: VCG.

La presentación en China del autobús eléctrico “más largo del mundo”, que será puesto en servicio en agosto en la capital colombiana, evidenció una tendencia creciente en las ciudades latinoamericanas: 2019 es el año en que los obsoletos y contaminantes sistemas de transporte público comenzaron a cambiar en la región.

Cuatro ciudades latinoamericanas dieron el salto y convirtieron a la región en una de las pioneras en usar este tipo de transporte que prioriza las energías limpias y combate el cambio climático.

Santiago de Chile adquirió un primer lote de 100 autobuses eléctricos del fabricante chino BYD, a los que sumó otros 100 de la firma china Yutong para convertirse en la ciudad con la flota más grande a nivel mundial con este tipo de transporte público, exceptuando las metrópolis chinas.

Las ciudades colombianas de Medellín y Cali también siguieron el ejemplo chileno e iniciaron el proceso de cambio hacia buses eléctricos. La primera de ellas otorgó un contrato a BYD para comprar 64 autobuses, convirtiéndose en segunda mayor flota en Latinoamérica.

En Cali entrarán en funcionamiento 26 vehículos de la empresa china Sunwin Bus Corporation en mayo y la meta es introducir 125 autobuses de esta categoría en los próximos meses.

El desafío que existía en Bogotá era la necesidad de contar con autobuses biarticulados, los cuales no eran producidos en China hasta que BYD presentó el autobús eléctrico “más largo del mundo”, de 27 metros y con capacidad para 250 pasajeros, el cual se ajusta a las necesidades de la firma transportadora en la capital colombiana.

El puerto ecuatoriano de Guayaquil tendrá este año 20 autobuses fabricados por BYD y Quito sigue de cerca los pasos y está en negociaciones para adquirir en China una flota que podría llegar a los 60 buses, y al igual que Bogotá deberán ser biarticulados.

Ciudades en fase de pruebas

Mientras los autobuses eléctricos comienzan a hacer sus primeros recorridos en estas ciudades, algunas otras urbes latinoamericanas están en pruebas piloto. Sao Paulo inició en marzo pruebas con 15 de estos vehículos fabricados por BYD.

Empleados trabajan en una planta de ensamblaje de autobuses eléctricos de BYD. Foto: VCG

Buenos Aires realizará las pruebas piloto con ocho autobuses de cuatro diferentes fabricantes chinos (Yutong, Zhongtong Bus, Higer Bus y King Long), San José de Costa Rica estrenará pronto tres buses donados por Alemania, y en Ciudad de Panamá ya circula un autobús eléctrico que recorre el casco antiguo de la ciudad.

En Montevideo se debate un proyecto para subsidiar 100 autobuses eléctricos para el transporte público, debido a que el precio de una unidad eléctrica aún es muy superior que el convencional de diesel o gas.

Las cifras de costos y ahorros

“Si bien el costo total de propiedad se está reduciendo y, en algunos casos, los autobuses eléctricos pueden tener costos más bajos en su ciclo de vida, los elevados costos iniciales siguen siendo un obstáculo”, según un informe de los expertos Guy Edwards, Carlos Mojica y Lisa Viscidi.

El detallado estudio hecho para The Dialogue señala que si la actual flota de autobuses y taxis en 22 ciudades latinoamericanas es reemplazada de inmediato con vehículos eléctricos, la región podrá ahorrar unos 64.000 millones de dólares en combustible para 2030 y evitar la emisión de 300 millones de toneladas de dióxido de carbono.

Entre tanto, New Energy Finance de Bloomberg pronosticó que para 2019 los autobuses eléctricos en casi todas las configuraciones de carga se podrán adquirir a un costo total más bajo que los convencionales del sistema de autobuses de tránsito rápido, conocidos como BRT, y estimó que la flotilla global de automóviles eléctricos alcanzará los 530 millones para 2040.

Los desafíos

Además de las barreras económicas, el boom de los autobuses eléctricos ha tenido que enfrentar otros desafíos como la falta de una infraestructura apropiada en Latinoamérica para recargar los vehículos eléctricos y las escasas políticas públicas que apoyen un cambio hacia el transporte por medio de energías limpias.

A esto se suma la gran incertidumbre sobre la calidad de los productos chinos y la capacidad de los fabricantes para dar el soporte técnico postventa que es necesario para todo tipo de vehículos.

Un problema constante de los fabricantes chinos es que lanzan los productos y van haciendo los arreglos sobre la marcha, lo que difiere en gran medida con la mayoría de las empresas estadounidenses, europeas y japonesas que solo lanzan al mercado productos que han sido sometidos a pruebas rigurosas.

Planta de autobuses eléctricos de BYD en Lancaster, Estados Unidos. Foto: Xinhua/Li Ying via Getty Images.

Un ejemplo de esto es la ciudad estadounidense de Albuquerque, en Nuevo México, que optó por devolver una flota completa de autobuses eléctricos al fabricante chino BYD, debido a los múltiples problemas técnicos que presentaron los vehículos desde que fueron adquiridos.

Las autoridades de esa localidad decidieron devolver a finales del año pasado los 15 buses y llevar el problema a los juzgados para recuperar el dinero invertido ante los fallos de todo tipo, desde problemas con los espejos retrovisores, hasta problemas en los sistemas de frenos y las baterías, cuya autonomía era poco más de la mitad de lo que anunciada el fabricante.

A pesar de todos estos contratiempos, los gobiernos latinoamericanos están adoptando la movilidad eléctrica de manera urgente para mejorar la calidad del aire, dado que varias ciudades de la región tienen niveles de contaminación muy por encima de los límites seguros establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los vehículos eléctricos llegaron para quedarse.

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